martes, 1 de octubre de 2013

"Entré en aquella habitación, presintiendo lo que podría suceder, lo recorrí brevemente en mi mente, la vi desnuda, sin quitarle siquiera la ropa, más volví en sí, y entonces su vestido rosa, me arrebató la lujuria, y le hizo trueque con la ternura, ella quitó sus lentes oscuros y por fin pude ver, la miel de sus ojos, el imán con que atrae muchas miradas, incluso la mía, que me delata el tonto que llevo dentro...

La seguía a todas partes con mis ojos, memorizando cada movimiento de su cuerpo, como recogía su cabello, como acomodaba su anatomía en la cama, como llenaba aquel sórdido espacio con su belleza, con su inocencia, con la inmensidad de su ser, rebelde y provocativo...

No quería imaginarme más allá de lo que veía, veía a una mujer nerviosa, pensativa, cruzaba brevemente su mirada con la mía, como huyendo, escapando, bebimos un rato, para relajarnos, dijo ella, puse algo de música, mientras no dejaba de caminar por el sitio, una habitación sencilla, una cama, un par de mesas de noche, un espejo estratégicamente colocado en frente de la cama, el jacuzzi, el baño, en fin  la típica habitación que te grita "sexo",desde que entras en su espacio...

Entonces llegaron los nervios, no sé si primero o después, sé que bebí licor tan rápido como pude, para entrar en el trance absurdo de la inconsciencia, consciente, medio borracho, pero en mis cabales, ahora tenía el pensamiento puesto en lo que podría suceder, sin embargo, no lo provocaría, no daría el primer paso, me gustaba tanto, que no intentaría arruinarlo con una propuesta que le pareciese indecente...

Me senté en la cama y ella decidió cruzar hacia el cuarto de baño, supuse que el licor le obligaba, cuando salió semidesnuda, con una toalla que apenas y la cubría, rumbo al jacuzzi, entendí entonces que la invitación había sido hecha, frente a mis atónitos ojos...

Pasó un momento, el choque de mi cerebro instintivo, queriendo quitarse la ropa para irse de clavada en los 60 cms de profundidad del jacuzzi y estar desnudo junto a ella, contra mi cerebro racional, y pudoroso que me frenaba diciendo que había que conducirse con respeto...

Sin embargo, decidí acompañarla en aquel sensual baño, me quité la ropa, con mucho miedo y timidez y contrario a lo que se pudiesen imaginar, no tenía erección alguna...tenía frío, miedo, nervios y todas las malditas cosas que te inhiben la líbido...

Le pedí que cubriera sus ojos, para que no viera mis vergüenzas  que ahora, parecían estar del lado contrario de la lupa...(me da risa, pero debo continuar), allí llegué realmente a preocuparme, por lo que fuera a pensar de mí, pues dicen que el tamaño no importa, pero para un hombre, el tamaño de su pene, está relacionado directamente y en  proporción, al desempeño de su ego en la cama...

No entraré en detalles, nos besamos, nos acariciamos, jugamos, nos reímos, y luego decidimos, llegar a la cama, allí estaba ella, desnuda, sentada, le besé hasta la sombra, sus pies, sus pantorrillas, sus rodillas, sus muslos, la entrepierna, y todo lo que allí se aloja, su vientre, su precioso vientre, ése que nunca albergó ninguna gota de mi semilla seminal...

Besé sus pechos, besé su cuerpo, su espalda, sus brazos, sus manos, sus dedos, calqué su cuerpo con mi lengua, y mi saliva fué bálsamo afrodisíaco sobre su piel, besé su espalda, sus caderas...y algo más...siempre algo más...

Más los besos que más disfruté, fueron los de sus labios...¡todos sus labios!...y besé su frente, en acto de reverencia, pues lo que quise siempre fué caer rendido, no solo ante su belleza, sino ante su inteligencia, besé su rostro, su preciosa nariz, sus orejas...

La quise besar, sin que hubiese omitido lugar alguno de su anatomía, y creo que así lo hice, por lo menos en lo exterior, le hubiera besado el alma de saber dónde la escondía...

Y llegamos a aquello...más con ganas que con precisión, yo con culpa, con miedo, vergüenza  la estrujé y la besaba con pasión, no dejaba de mirarla, buscando sus preciosos ojos, ella me miraba brevemente, evitando la conexión...

Y yo quería vaciar mi alma en su vientre...encontrarme con su ser, con la persona que habitaba detrás de aquella mirada...

No diré más nada...me duele recordar lo que luego pasó...yo me entregué...ella se entregó...yo lo dí todo...lo que pude...ella también...insistió...yo quería dejarle mi vida en sus entrañas, yo vi que quería tenerme dentro de ella...

Me quedé en su mirada...ella se quedó para siempre en mi memoria...impregnada en mi ser, tatuada a mi piel, calcinada en mi alma...no puedo, ni quiero olvidarla, si hubo alguna vez una mujer a la que me haya querido entregar en cuerpo y alma, ha sido a ella, solo a ella...

No la amé con pasión,la amé con amor...con ése que brota del pecho...y te erecta el sentimiento, no el pene...

A ése...le debo una disculpa...pero no lo perdono...pues parece tener mente propia...y hace lo que se le da la gana...

Y desde entonces, sueño con tenerla en mis brazos, para amarla hasta el cansancio, hasta que mi boca me sepa siempre a su piel, y mis manos reconozcan eternamente la suavidad de su espalda...hay contornos en mi memoria, que los recorrería con una venda en mis ojos...

No sé si ella me recordará,y que sepa, que no la quise, para un rato, ni para saciar mis ganas de macho, que no era sexo para mí, que era mi cómplice en la cama, el alma gemela que buscaba...que lo era todo, y aún lo sigue siendo..."







"Te espero...

A la vuelta de la esquina de tu cuadra, en el paradero del autobús, en la banca vacía del parque, te espero con un beso cuando llega el ocaso de la tarde...

Te espero...

Al final de la fila del banco, entre la multitud que se aglutina en los conciertos de rock, te espero en el último escalón de la calle por donde caminas...
te espero con un abrazo, al final del día, al final de la noche, en la madrugada...en el frío de la mañana...

Te espero...

Cuando miras al cielo, buscando tu estrella, cuando tiendes la ropa, cuando calzas tus botas, cuando te peinas, cuando miras tu reflejo en el espejo, cuando pintas tus uñas, cuando maquillas tus labios para besos ajenos...

Te espero...

Aunque no tenga sentido, te espera mi alma, mi ser, mi cuerpo, todo yo, todo lo que soy y todo lo que una vez fuí, te espero con un amor que no muere, que sobrevive, que lucha, que muerde, que se desgarra, que se levanta altanero, en medio del odio colectivo, te espero con el amor intacto, que dejaste en el refrigerador del silencio...

Te espero...

Aquí y ahora, para que tomes lo que dejaste y que es tuyo, para que me regreses lo que es mío, lo que es tuyo es mi alma, mi ser, mi amor para tí...lo que es mío, es lo que no me perteneció jamás...tu alma, tu ser y el amor que me diste una vez...