lunes, 16 de diciembre de 2013

"Tristeza que se oculta, se agazapa detrás del bosquejo de una sonrisa fingida...
Una mirada que grita mucho, unos ojos que no revelan nada, que guardan silencio, una lagrima que escribe en el rostro, con tinta de sal, la amargura de un adiós, de una ausencia prolongada...

Un temblor, en las manos, en la voz, cuando hablas, un susurro que se escapa de tus labios, como ladrón de una prisión de olvido, una marea que se agita, como tormenta en tu pecho, y la sangre que te hierve, y se sube hasta tu cerebro...

Cansancio que te vence, que te tumba inerte sobre una cama vacía, que cobija tus sueños, que se acumula con espasmos de dolor en tu espalda, que se clava como puñal en tu cuello, que te taladra la cabeza con la jaqueca de inútiles recuerdos, resaca absurda de olvido, que ocupa de insomnio, tus noches largas, y de somnolencia la largura absurda de tus vanos días...

Y las triviales cosas que algún día llegaron a tener sentido, ahora yacen vacías, como piedras al lado del camino, carentes de sentido, en mi mente, de significado en mi alma, tan absurdas, como un caleidoscopio para un pesimista, o un par de guantes para un mutilado...
Ya no hay calor que logre calentarme, ni caricias que me hagan erizar la piel, ni luz del día que llene mi mirada, con la esperanza alegre de un nuevo amanecer, no hay unos ojos en los que me vea reflejado, ni profundad en las pupilas donde naufrague la barca de mi deseo, no me acelera tu voz los latidos del "remendado", ni escuchan mis oídos, las palabras que como combustible, aceleren el motor de mis ganas de vivir, de luchar, de vencer, no hay aliento que respire, como oxígeno vital, ni besos robados que me prometan el placer de un orgasmo, no hay alegría que mueva mis pies en el baile solitario de lo que es hoy mi vida...

Y me muevo por ahí, habitando espacios, llenando vacíos ajenos, con mi presencia ausente, con la ausencia de tu presencia en mi mente, te revelas silueta sombría en un mundo de ciegos, sordos, mudos e indiferentes, soy un muerto viviente, un vivo que muere, apenas si sobrevivo, a lo que soy, a lo que me he convertido, una sombra y un espectro, un grito que calla, un silencio que ensordece..."





"Amor que me respiras...
Que exhalas el aire que sobró de aquella noche, en que tu cielo cayó como lluvia de estrellas sobre mi pecho...

Amor que me inundas...
de lágrimas los ojos, de sangre que bombea mi corazón, de ganas mi sexo, de ilusión mi futuro incierto...

Amor que me pierdes...
En la oscuridad infinita de la noche, en el tumulto de gente indiferente, en el viaje etéreo del alcohol que nubla mis sentidos, en el orgasmo fugaz que deposito cada noche en tu vientre...

Amor que te mueres...
Por falta de oxígeno, de besos, de abrazos, de ausencia, de indiferencia, de impotencia ante los trágicos eventos, que suelen acompañar tu partida, de las cosas que hacemos, de las palabras que decimos, de las letras que escribimos, de las heridas que nos hacemos, del dolor que nos causamos...

Amor que te marchas...
Sin despedirte, sin un adiós que de consuelo a mi solitaria alma, amor que me ves desde la distancia, sumido en cruel silencio, en cobarde indiferencia, con el ropaje del orgullo, la vanidad y la soberbia, con careta de inteligencia y sabiduría, con desidia y desdén que justifique el abandono, sin razones, ni por qués...

Amor inútil...
Que vienes y vas, dejando cicatrices, escombros, soledades, llantos mudos, hondas penas, profundos dolores, odios, rencores, rabia, desesperación, manos, camas y vidas vacías, ojos llorosos, pasos cansados, desdén por la vida, y anhelo de muerte...

Amor...
¡Ya vete!..¡vete para siempre!...¡vete y no vuelvas!...¡vete y no me jodas más!..."