viernes, 28 de febrero de 2014

"Llegué a tu presencia, con un exámen reprobado de cordura, con un rollo sin fin de preguntas sin respuesta, con una ensarta de inquietudes, un enmarañado mundo de cuestiones, cabos sueltos del pasado, asuntos pendientes del presente, y toda la incertidumbre de un futuro que no logro vislumbrar por ahora.

Puse sobre tu escritorio, la complejidad de mi psique, me quité sin pudor alguno, el escaso ropaje de profundos miedos, de complejos reprimidos, de traumas de edades tempranas, de memorias de dolor archivadas.

Expuse mi alma y mi ser, a una prolongada conversación analítica, una que te permitiera evaluar la psicopatía que padezco, me miras, y me muestras una nueva forma y manera de examinar mis asuntos, mi pasado remoto, mi presente confuso, mi futuro no escrito, todo lo que conforma mi vida, todas aquellas circunstancias que la complican, que la hacen insufrible, invivible, insoportable, que desvían, me extravían y me llevan al borde, al límite, a la frontera del desespero.

Soy solo un humano más, otro paciente, sin brújula, ni rumbo, que se aproxima a tu aura, buscando una ruta, una salida del laberinto, que decisiones equivocadas construí a mi alrededor, encapsulándome de pena, dolor y sufrimiento, despojándome de alegría por la vida.

Busco la luz que de usted emana, en el final de un túnel hipotético que oscurece mi existencia.

Me ha tendido la mano, me escucha con atención, traza el camino, y el tratamiento, para tratar de sacarme del lodo de la confusión, del pantano de la duda, del bosque sombrío del miedo, para rescatarme de un infierno que solo existe en mi cabeza, un invento inútil para auto castigarme, para seguir alimentando mi cuerpo del dolor, para seguir en el papel de víctima.

Me abres los ojos, me muestras el dolor y la pena, detrás de historias, más lúgubres, de dramas y tragedias ajenas, ejemplos de superación, de lucha aguerrida contra el infortunio, la enfermedad, la muerte, las limitaciones físicas, los perjuicios, la doble y falsa moral.

Me animas a explorar lo erótico del amor, humanizas lo sexual, abres mi mente en profundas reflexiones y lecciones de vida, que me permiten hacerme a la idea de que no todo está perdido en mi todavía, que hay algo valioso que ofrecer, que ofrecerme a mí mismo.

Decido tomar tu mano, seguir el camino que trazas, ya no caminar solo a tientas en la oscuridad que me he forjado, camino contigo hacia el nuevo rumbo que tomará mi vida."








-Dedicado a la Doctora
 Luz Stella Ríos Arenas, Psicoterapeuta, gracias por no atar con camisa de fuerza la demencia que me hace cuerdo-
"Entender, que mirar otros ojos, no lograrán jamás que vea el mar, en el que me zambullía, cuando conectaba mi atención con los tuyos.

Entender, que en una caricia ajena, no encontraré jamás la calidez y ternura que me transmitías con tus dedos, con la palma de tus manos sobre mi piel.

Entender, que los besos de otras bocas, la humedad de otros labios, la lascivia y lujuria de otra lengua, y que el aroma de un perfume desconocido, no reemplaza el dulzor de tus labios, el néctar de tu boca, ni el olor de tu cuerpo, que aún satura mi nariz en la memoria de los días.

Entender, que no serás reemplazada, que tu vacante no está disponible, que el lugar que ocupas es solo tuyo y de nadie más, que allí permaneces, inmutable, inamovible, como una imagen cristalizada, una estatua detenida en el tiempo, un cuerpo cryogenizado en el espacio infinito.

Entender, que aún te quiero, que vibras en cada átomo de mi ser, que te mueves en cada célula, que abarcas cada tejido, que te contraes en cada músculo, que me andas por las venas, que palpitas en lo profundo de este tonto corazón, que te respiro en el aire de la mañana, que me tocas el rostro con la luz que logra colarse por la ventana, que mojas mi cabeza, con millones de besos, que como lluvia de la tarde , moja mi rostro, que caminas a mi lado y haces eco en el adoquín de las calles por las que vago solitario, nada más que contigo en mi pensamiento.

Entender, que no podré sacarte de mi vida, no hasta que la muerte venga a arrebatarme el último aliento de vida de mis pulmones, no, hasta que la agonía eterna de extrañarte siempre, extinga definitivamente la llama que vital, arde en lo más profundo de esta triste existencia.

Entender, que debo aceptar que no estás más, no en mi vida, no en mi entorno, no a mi alcance, no en la misma frecuencia vibratoria, no en la misma órbita."




"El verdadero amor es sometido a todo tipo de pruebas, es "testado" por la distancia, examinado por el tiempo, escudriñado profundamente por la adversidad, esculcado por la duda, "raqueteado" por el miedo, extorsionado por el olvido, secuestrado por los perjuicios, los tabúes y los dogmas, amenazado de muerte por la indiferencia y el abandono.

El amor tiene tantos enemigos, como demonios el mismísimo infierno, está hinchado de particulares emociones, matizado de profundos deseos, amalgamado en sentimientos de toda índole, que van y vienen con la marea de las circunstancias y los acontecimientos, en el oleaje de la vida, en la marea del tiempo.

Se te aparece de repente, como un fantasma, como un espectro siniestro que conmueve de miedo tus entrañas, y se desvanece de igual forma, dejándote convulsionando de susto y soledad, se disipa lentamente como el humo de un cigarro, sin que puedas aferrarte a alguna imagen de él, se te escapa de las manos, se evapora como agua en el desierto, se va y simplemente no regresa.

El amor es una poderosa fuerza, un impulso, que te mueve, que te empuja, que te lleva, te conduce, te dirige, es el color con el que pintas de alegría tus días más grises, es el responsable de que tu sangre corra más aprisa por tus venas, y hace que tus ganas, convulsionen violentas en tu vientre, es un estado de euforia inexplicable, un hipnotismo, una narcosis, el adormecimiento, consentido y aceptado de la racionalidad y la conciencia.

Pero lo es también, la potencia, las ganas, la voluntad de hacer, de conseguir, de lograr, el propósito de realizar y ejecutar en cada acto, el deseo profundo de materializar de llevar a cabo, de conseguir a toda costa lo que se persigue, es la motivación.

Ciertamente, el amor no todo lo puede, pero la voluntad y las ganas, logran lo que suficiente amor no consigue, en estas dos fuerzas, amor y voluntad, está la cohesión misma del cosmos, la caótica armonía del universo visible, la sincrónica anarquía de la existencia misma, sin amor y sin voluntad, no tiene sentido alguno la vida, no hay propósito loable, no realidad soportable, no sentido lógico, existir por existir, resulta insulso, e insípido, respirar y moverse, no sería suficiente.

Sin amor, la vida no sabe a nada...
Sin voluntad, no tiene sentido alguno seguir viviendo..."






"En los muchos o pocos años que han de quedarme por vivir, en la inmensidad de esta incertidumbre que me sobrepasa hoy por hoy, en la caducidad, de los días, y lo efímero de las noches, en aquellas horas que se diluyen, allí se va mi alma, por el retrete del tiempo que no vuelve.

Se pasea mi humanidad por todas partes, como buscando algo que se ha extraviado, una ansiedad repuja mi pecho, con una angustia que se petrifica, esta calcárea congoja que enrojece mis ojos, con la abundancia, de unas lágrimas vanas.

Un desespero que mi racionalidad no logra explicar, pero que mi cuerpo somatiza en insomnio, en un temblor que sacude mi cuerpo, mi alma y mi ser, terremoto de emociones de baja frecuencia vibratoria, el colapso de una escasa cordura, que no permite que me hunda en la totalidad de la inconsciencia.


Me va la vida, en la inutilidad de su devenir, en el momento a momento de sucesos anèmicos de emociones, en el hastío de ver pasar estos eventos, con la monotonía de unas imágenes que se calcan y replican día tras día.

Mi vida no es más que una película muda, con una sola escena que se repite día tras día, sin ningún guión emocionante, ni escenas de riesgo, no hay efectos especiales, no hay nada especial que me haga efecto, es una rutina mortal, que consume mi vida, como el cáncer de melancolía, que carcome mi ser.


Un no se qué, que me revuelca en la cama, peor que la "arrechera" de un libidinoso amante, es un cólico mensual que siento día tras día, que me desgasta la memoria en banales recuerdos, en escenas de un amor que fué asesinado de indiferencia.

La locura se disfraza de emociones que se aglomeran en mi pecho, haciendo fila para desgarrar mi alma, y desbordar mis ojos en llanto inútil, un sufrimiento masoquista, por demás innecesario.

Ya no se que hacer para arrancar de mi esto que me domina, que me pudre en vida, que me tortura inmisericordemente a cada instante.

No lo soporto, no lo tolero, no en mis cinco sentidos, preciso de un medicamento que me saque del suplicio, que borre mi realidad y la distorsione, que me profundice en un sueño, en el letargo de una sombría noche, que me ponga en estado comatoso, inconsciente.

En el vacío absoluto hallo la paz que no encuentro cuando estoy despierto, en la ausencia de pensamientos, en el adormecimiento de los sentimientos, como convaleciente, como recién muerto."



"Quisiera retener una imagen tuya en mi memoria, escanear tu figura con la retina atenta de mis ojos, delinear todos tus contornos, hacer un dibujo mental, un bosquejo neuronal, minucioso y detallado de tu figura.

Dejar que tus ojos se conecten en una mirada profunda, que me mires más allá del alma, que escudriñes los rincones de mi ser, esculcándome con tus sentidos.

Se que cuando me mires, mi universo personal, se conmoverá de tal manera, que revolucionará toda la física cuántica, sobre la que se cimienta, mi pecho será agitado por latidos acelerados, y serán esas emociones, las que sirvan de combustible para impulsar, esa bomba impulsora de sangre, que verterá en el torrente, toda clase de sensaciones, que creí eran objeto del pasado, uno caduco y extinto, muerto.

Sentiré volar alados insectos en mi panza de nuevo, y querrán mis brazos temblorosos estrecharte en un abrazo, uno que la sociedad reprocharía, querrán mis manos posar en tu piel una caricia furtiva, y mis labios maldecir tu boca con la humedad anatema de un beso.

Lo que siento por ti es tan prohibido, tan pecaminoso, que no hay infierno que contenga semejante crimen, ni purgatorio que lo redima, no hay oportunidad de ser perdonado, por que hay amores criminales, y hay crímenes que por amor se cometen, sin posibilidad alguna de redención.

El peligro ronda por nuestras vidas, uno que nos asecha a cada instante, el de enamorarnos, de quedar prendados el uno del otro, de gustarnos irremediablemente, indefectiblemente, hay temor de juntar la manos, de sostener la mirada, de reírnos en sincronía espontánea, de coincidir en palabras, en pensamientos, en gustos, en odios, en lo que mutuamente aborrecemos del mundo.

Tengo miedo de enamorarme de esa sonrisa, y tu de lo que escribo, tengo miedo de enamorarme de tus ojos, y tu, de lo que veo en ellos, cuando te encuentras con los míos, tengo miedo de tocar tu mano, y querer tocar el resto, tienes miedo de sentir algo cuando pase, y que te quede gustando.

Y es el miedo el que nos mantiene a raya, al borde, en la frontera, de lo permitido, de lo que se debe, de lo que se puede, de lo que está bien visto, así hemos de mantenernos, a distancia, por que el tiempo ya hizo lo suyo contigo y conmigo, poniendo diferencia de años entre ambos.

Tu reconoces a un hombre, en la avanzada edad de mi ser, y yo reconozco a una mujer en la mocedad de sus años, dicen que el amor ataca indiscriminadamente, sin tener en cuenta, sexo, religión, ideología, posición social, apellidos, raza y otras tonterías más que encasillan el destino de las almas.

No te escogí yo, lo hicieron mis ganas, la curiosidad latente, por conocer lo que se agita como tormenta debajo de tu pecho.

Se que me llevará el diablo por sentir lo que siento, pero la culpa es tuya niña insolente, por provocarme con tu dulzura, con la majadería e irreverencia con la que seduce tu manera de ser, bendita y descarada coquetería que dibujas cuando sonríes.

Si me voy al infierno, te rapto y te llevo conmigo, por que el infierno es soportable, con el demonio correcto."