domingo, 19 de octubre de 2014

"-Creí algún día que mis pasos recorrerían tus caminos y que mi horizonte estaba a la altura infinita de tus límites.
Mas tortuoso resultó tu ser, lleno de profundos silencios y vacíos eternos.
Un agujero lleno con los restos de aquellos amores que vinieron y se fueron como el viento, como una brisa pasajera que no levanta polvo, como huella débil que no presiona la tierra.
Ya no te veo magnífica, no eres más la luna de mis noches, ni el sol que se clava en mi espalda en el día.
No eres más el calor de mis veranos, ni la lluvia que moja mi rostro en los inviernos.
Tu torrente ya no fluye por mi pecho y mi vientre dejó de entusiasmarse con la desnudez que quedó grabada en mi cerebro.
Pasaste a ocupar lo añejo de los días, se fermenta tu imagen entre lo absurdo y lo lógico de cada día y cada día pasa raudo como queriendo desvanecer los años.
No hay un cielo que quiera cubrirnos, ni nos escribimos en páginas blancas lo que mutuamente sentimos, hemos hecho un pacto de olvido, somos ahora cómplices de lo marchito.
Sólo la música hostiga el llanto en mis ojos, pero la puerta de hacer memoria de ti, se ha cerrado.
Ahora me figuro en lo hipotético, en lo irreal de todo lo que existe a mi alrededor, en la farsa que interpreta de realidad una novela cuyo final dejó de ser feliz.
Este es un testamento de abandono, de dejar tirado todo, las ganas, las cosas, lo que fue y lo que no.
Para que entonces seguirte mencionando anónimamente en mis poemas, mi alma ya no te lee, mi alma se desliza por entre la indiferencia de tu propia existencia.
Finalmente ha llegado la muerte para este sentimiento, triste y agónico ha sido su fallecimiento, mas al otro lado del silencio le espera un vacío indescifrable.
Ahora se evapora todo, como el humo de un cigarro que quedó a la mitad sobre un cenicero abandonado en el rincón de un cuarto derruido.
¡Vete pues! fantasma, castillo de naipes, ilusión, frustración, deseo no cumplido, amor no correspondido.-"