"-Yo la besé de todas las formas posibles, las inimaginables, las prohibidas, las que no mencionan los libros y los tratados.
Yo besé más que la estructura de su fina anatomía.
Yo la besé en todas partes, el todo y las partes.
Yo la besé con los labios y en los labios, en todos ellos.
Yo puse mi lengua en su boca y ella trenzó la suya con la mía y bailamos en el lascivia.
Y mis besos no pararon allí, se multiplicaron por su espalda y debajo de su mentón.
Fueron a parar a su vientre y de vez en cuando escalaron hasta su frente.
Yo le di besos que dicen que no se pueden dar.
Yo la besé con mi carne, con mi espíritu, con eso que llaman alma y que ella me extravió.
Yo la besé con la mirada, y mi mirada nunca dejó de hacerlo.
Yo le hago el amor en un beso y en un beso le entrego mi vida, mi aliento, mi cansancio, mi alegría de que exista.
Mi boca conoce el sabor de sus curvas y mis labios tienen una embajada en su espalda.
Yo siento ésa imperiosa necesidad de beberme el néctar de su boca y de devorarla palmo a palmo, centímetro a centímetro.
Yo tengo hambre de su carne y sed de su pasión.
Yo tengo ésa necesidad de tenerla dentro de mi, en lo profundo de mi ser, en el vacío que ocupa con su bendita existencia.
He perdido el control de mis actos, si alguna vez llegaron a pertenecerme, los he enajenado ahora.
Le pertenezco por completo, y me he vuelto adicto de sus manos cuando me tocan y del calor de su cuerpo cuando me entrelaza con sus brazos.
Yo estoy irremediablemente perdido en el hechizo de sus encantos.
Sus grilletes son el cariño y la ternura de su trato y las cadenas que me sujetan arden en el interior de su vientre repleto de orgasmos.
Así que todo lo que una vez fuí, ahora no soy más, todo lo que entregué ella lo tiene, todo lo que quise tener con ella, de ella ya es.
Yo me comparto, yo me entrego, ella me vive y me respira, mientras habito fugazmente en su multiverso.
No fue culpa mía, ni de nadie, ni del destino siquiera que juega un juego bizarro y perverso.
Ella apareció para alterar el campo gravitacional de mi propia vida.
No hay forma de escapar de su magnetismo y no quiero perderme nada de lo que acontece en el milagro de su presencia.
Yo morí un día, hace tiempo, yo perdí mi vida, en un beso, uno suyo, uno que le di esperando uno de vuelta, pero me fui en ella y aún no regreso.-"