"-No me vengás hablar de alborotar demonios, que a duras penas y se me alborotan las hormonas.
Vos que andás toda provocativa, como tentando la suerte, el destino y la lujuria ajena.
O a lo mejor, no es así, nunca ha sido así, y son interpretaciones mías, como todo lo que hago, a partir de lo que veo y supongo de lo que veo.
Y te veo a vos, maquillada y vestida, como para una gala de los MTV o unos premiso Óscar, o unos Grammys, ya que vos sudás música y transpirás canciones, de esas que nos gustan a los dos, pero que no compartís nunca y que dejás pa vos y pa tu oído egoísta.
Y si, obvio que no me canso de mirarte, ni vos de ignorarme, de hacerte la marica con el escote, la falda corta o el blue jean apretado, o las pestañas paradas, la boca roja carmesí, recién pintada, el olor a flores de tu perfume descarado, como descarada la manera en la que, contaminás visualmente con tu estampa, lo podrido del paisaje urbano.
Sós como el contraste de lo absurdo y lo cotidiano, lo trillado y obsoleto de las cosas de siempre, de lo mismo y de lo que se repite, no como rutina, sino como libreto.
Te aparecés, así no más, como si nada, cuando uno lee lo que provocas en el ambiente, y deduce, que es, como si todo.
Y yo lelo en mi guevonada, no puedo sencillamente, apartar mis ojos, y si los desprendo, es la mente la que tiene retenida tu imagen.
Vaya uno a saber, si el asunto es adrede, o solo otra las muchas casualidades, con los que la vida, viene a joderle a uno la sicología.
Pendejo que es uno quedar prendado de una tipa y de lo que trae puesto, o de lo que muestra a simple vista.
¿Qué putas puede deducir uno de alguien por lo que se pone o se quita?
Yo le puse mis ojos encima y ella me quita su atención ignorándome.
Bonita manera de hacerme invisible y de no percatarse de mí, mandándome a la chingada y a su colección personal de me "importa un culo".
Mejor sigo mirando pal techo, pal piso, o pa la puta mierda, que es dónde precisamente, su mirada no coincide con la mía.
Mejor me aguanto estas ganas de hablarle o decirle cualquier pendejada, de que me diga:-¡ah si!, ya lo sabía-, o que no me diga nada y me ponga cara de culo, como si le oliera a mierda, o le mi cara le pareciera un vómito.
Mejor me quedo así, mirándola como una puta gueva, e imaginándome de todo con ella, mientras ella no imagina ni un puto culo conmigo.
Al fin y al cabo, quién me manda a mí a estar mirando lo que no debo, a quién no debo, cuando no debo, ni de la manera que debo.
Así quiera, cuando quiera, a quién quera y de la forma que mis hormonas les de la puta gana.-"
-Lyon Heart-