"Hay una niña que desconozco, una mujer encapsulada en su alma, una que se agita y revuelve como demonio que quiere salir sin ser exorcizada...
Blasfema notas musicales, con la guitarra a la que abraza en un amor casi lésbico, y descarga la ira de la "mocedad" de sus años en retumbantes "rolos" de tambor...
Ella es anatema de las modas, de los modos, de los modales, dice lo que piensa, te lo grita, te lo lanza a la cara, te lo escupe con una sonrisa, te insulta inteligentemente, o como le salga, es un alma libre, no hay reja humana o divina que pueda atraparla...
Tan libre como una ráfaga de viento, tan fría como un témpano de hielo, mordaz y franca, no hay grosería en su repulsa natural de las cosas, simplemente es un ser que no encaja, y que no lo pretende, no lo ansía, no le importa, su alma esto no le reclama...
Lo de ella es perderse en melodías profanas, en la maldición de una letra proscrita, que vomite rock por sus entrañas, ella araña las cuerdas como un acto sado-masoquista y hace que su cuerpo se contorsione poseído de locura y frenesí descontrolado...
Yo no se si la han besado, no se si sobrevivió el que lo haya intentado, pero si llega a hacer el amor algún día, habrá un concierto de rock debajo de sus vírgenes sábanas, y no se perderá su virtud, si no que se elevará su alma, en un grito de pasión, en el "yeah" del rock, al que le vendió su alma...
Golpea con su mirada, aturde a veces con su silencio, y en esa rabia maldiciente que suele escaparse por su boca, en "hijueputas", y "maricadas", y todo ese cúmulo de "malparideces", que parecen vaciar de ira contenida y rabia repujada su ser, habita silente, una mujer, una diferente, una distinta, una que se sale del molde...
No será jamás tu esclava, ni tu ama de casa, no la convencerás de que se acueste contigo, por tu dinero, tu fama, tus riquezas, tu cara de idiota, no se casará contigo, ni hipotecará sus sueños, no venderá tan barato su alma...
Yo ya no sé como tratarla, me parece un cóctel peligroso, una pócima extraña, una mezcla de miel y veneno, que te endulza y luego te mata, un acertijo, el rompecabezas de toda mujer contenido en su ser...
Yo no pretendo entenderla, si acaso, escasamente puedo intentar descifrarla, es un espíritu libre, no es de aquí o allá, no pertenece a ningún lugar, supongo que es de ella misma, no sé si lo sepa, o lo entienda siquiera, pues a sus años breves y saturados de juventud, vive la vida como le viene...y generalmente le viene en gana la vida..."
-Para Juliana Gómez Layton, fiel lectora, "alcahueta" de mis letras-

