lunes, 2 de diciembre de 2013

"Hay una niña que desconozco, una mujer encapsulada en su alma, una que se agita y revuelve como demonio que quiere salir sin ser exorcizada...

Blasfema notas musicales, con la guitarra a la que abraza en un amor casi lésbico, y descarga la ira de la "mocedad" de sus años en retumbantes "rolos" de tambor...

Ella es anatema de las modas, de los modos, de los modales, dice lo que piensa, te lo grita, te lo lanza a la cara, te lo escupe con una sonrisa, te insulta inteligentemente, o como le salga, es un alma libre, no hay reja humana o divina que pueda atraparla...

Tan libre como una ráfaga de viento, tan fría como un témpano de hielo, mordaz y franca, no hay grosería en su repulsa natural de las cosas, simplemente es un ser que no encaja, y que no lo pretende, no lo ansía, no le importa, su alma esto no le reclama...

Lo de ella es perderse en melodías profanas, en la maldición de una letra proscrita, que vomite rock por sus entrañas, ella araña las cuerdas como un acto sado-masoquista y hace que su cuerpo se contorsione poseído de locura y frenesí descontrolado...

Yo no se si la han besado, no se si sobrevivió el que lo haya intentado, pero si llega a hacer el amor algún día, habrá un concierto de rock debajo de sus vírgenes sábanas, y no se perderá su virtud, si no que se elevará su alma, en un grito de pasión, en el "yeah" del rock, al que le vendió su alma...

Golpea con su mirada, aturde a veces con su silencio, y en esa rabia maldiciente que suele escaparse por su boca, en "hijueputas", y "maricadas", y todo ese cúmulo de "malparideces", que parecen vaciar de ira contenida y rabia repujada su ser, habita silente, una mujer, una diferente, una distinta, una que se sale del molde...

No será jamás tu esclava, ni tu ama de casa, no la convencerás de que se acueste contigo, por tu dinero, tu fama, tus riquezas, tu cara de idiota, no se casará contigo, ni hipotecará sus sueños, no venderá tan barato su alma...

Yo ya no sé como tratarla, me parece un cóctel peligroso, una pócima extraña, una mezcla de miel y veneno, que te endulza y luego te mata, un acertijo, el rompecabezas de toda mujer contenido en su ser...

Yo no pretendo entenderla, si acaso, escasamente puedo intentar descifrarla, es un espíritu libre, no es de aquí o allá, no pertenece a ningún lugar, supongo que es de ella misma, no sé si lo sepa, o lo entienda siquiera, pues a sus años breves y saturados de juventud, vive la vida como le viene...y generalmente le viene en gana la vida..."

-Para Juliana Gómez Layton, fiel lectora, "alcahueta" de mis letras-





"Yo solo quería...

Ver el amanecer abrazado junto a tí, mirar la luz del sol contenida en la pupila de tus ojos miel, ver el reflejo diminuto de mi rostro en el mar infinito de tu mirada, y decirte mentalmente "te amo"...

Entrelazar mis dedos con los tuyos, así como nuestras almas en un beso furtivo, recostar mi cabeza en tu regazo, dibujar "muñequitos" en tus piernas, jugar con las vellosidades de tus brazos...

Caminar tomado de tu mano, sentir la suavidad de tus caricias, el sonido de tu voz, como melodía celestial en mis oídos...

Ver el mundo desde otra perspectiva, la que en el amor nos unía, y matizaba para nosotros de alegría, de ésa que escasea hoy en la vida, y que se disfraza de momentos y de cosas que te satisfacen brevemente el vacío existencial que cargas...

Reír, llorar, cantar, bailar, atarme a tu cintura, vivir en la locura de hacerte mía, sin follarte, de atraparte con un ¿me quieres? y liberarte con un ¡para siempre!...

Amanecer contigo, desnudo de deseo, vestido de amor puro, a tu lado, sereno, callado, pensando en tí, en nosotros, en el plan maestro que nos conduciría a trascender lo efímero, y que convirtiera un "nosotros" en algo eterno, memorable, imborrable, inolvidable...

Un instante de muchos años, y unos años de bellos instantes, momentos de charla, de ajedrez, de filosofía, de religión, de libros y poemas, de cartas y cuentos, de cine "barato", de romance, de paseos por un parque, de cervezas en un bar, o en el andén de una calle...

Una palabra de aliento que brotara de tu boca, una que me diera fe, esperanza, que me hiciera creer que todo era posible, contigo, a tu lado, de mi lado, a mi favor, en contra de todos, en contra de todo, del que dirán, de la opinión de la familia, de la envidia de todos los demás...

Tu presencia, ni siquiera física, saber que existías ya era bendición en mi vida vacía, estar para mi, en mi tristeza, en mi melancolía, en mi llanto, en mi pena, así como en la alegría efímera, en las tonterías de las que ambos éramos cómplices y nos causaban risa...

Compartir mi mundo contigo, mis sueños, mis esperanzas, mis frustraciones, mis miedos, mis ganas de hacerle frente al destino, a la vida, de arañar el futuro a la sociedad que nos hipnotiza de consumismo, de tecnología, de religión, política y economía...

Encontrarme brevemente contigo en un beso profundo, en un abrazo silente, en la desnudez de tu piel sobre la mía, en un millón de caricias, que hicieran exudar los poros de tu piel, entrar en tu cuerpo con cariño y afecto, con respeto y delirio, que mi esperma fecundara tu corazón, más que tu vientre perfecto, llenar tus entrañas de amor pretendía, más que de sexo, hacerte llorar de alegría, más que de placer por nuestro encuentro...

Una vida juntos, un presente, un futuro incierto, un destino ininteligible, un acertijo mutuo, un reto para nuestras almas y nuestro intelecto, un sueño compartido, unas metas comunes, un camino recorrido hacia un lugar previamente concertado, pero al fin y al cabo desconocido...

Tantas cosas, tantos sueños, tantas ganas, un todo...

Yo lo quería, por que creía que a tu lado valdría la alegría y no la pena, por que a tu lado, la vida me sonreía por donde iba...

Que fueras el regalo cósmico, el premio, el dharma, la "jubilación"...

Pero hay algo doloroso, que hoy debo aceptar...que

Yo!...solo!... quería!

(tu no!)"


-Con todo cariño, para Mónica, en Argentina-