"Otra noche, como cualquiera otra, no hay café que beber para soportar el insomnio, el sabor de mis lágrimas es el único cóctel de amargura que bebo a esta hora incierta.
Ni siquiera siento el paso del tiempo, y mis piernas se adormecen cada rato, por el peso de un cansancio que le gana la batalla a mis ganas de dormir.
No siento nada ahora, escudriño mi pecho, en busca del tonto que suele enamorarse de imposibles, sé que está allí, late quedamente, sé que sigue enfermo, convaleciente, remendado, atado con hilos los trozos que se lograron rearmar.
Me llena de hastío la vida, pocas cosas logran dibujar una sonrisa en mi vida hoy en día, la música logra anestesiar mi pena, de vez en cuando, una euforia casi extinta me asalta por sorpresa y se lleva escondida una alegría desterrada, emoción exiliada, a tierras de lejana amargura.
El mundo sigue como si nada, vacío, inundado de odio, en la podredumbre de la ambición por el oro y el poder, el consumismo ya no tiene límites, te venden tonterías, te dicen que las necesitas, te crees sus mentiras, te sumergen hasta el cuello en realidades secuestradas de ansiedad, hacen que tu futuro se prolongue en el tiempo, para que el miedo se apodere de tu vida, mientras ellos, se apoderan de tu dinero, vacían tus bolsillos, y dejan hueca tu mente, con programas de televisión y noticias de vano e inútil entretenimiento.
He vuelto a la rutina en la que me hallaste un día, el día en que no te conocía, en que no sabía siquiera que existías, el día en que todo era igual, monótono, simple.
Hace falta que caiga un rayo que sacuda de tajo esta realidad asfixiante, el hedor de una existencia corriente y sin la emoción de las hormonas.
Hace falta el sabor en la comida, el aroma de flores en el aire, la humedad de unos besos, en la boca, una caricia que ponga la piel de gallina y erice los vellos de los brazos, hace falta la estrechez de un abrazo que detenga el tiempo, y paralice, no solo el reloj, si no las partes impúdicas del cuerpo.
Debo dormir, darle descanso a mi cuerpo, y sueño a mis ganas de mantenerme despierto, sigo con la esperanza de saber de ti, saber si vives, si eres feliz, si sobrevives.
Me retiro por ahora al silencio, a la oscuridad, al calor de una manta que simula el calor de tu cuerpo, la luz de la mañana imitará el brillo de tu mirada, y el viento en mi cara, hará las veces de aliento tuyo en mi pecho, no estarás allí para abrazarte, tendré que "entrepiernar" a mi almohada, poco a poco se vuelve costumbre, existir en tu ausencia, aceptar que no estás, que quizás no vuelvas.
Espero encontrar el camino perdido, el rumbo extraviado, las huellas de los pasos recorridos, que la marea del tiempo ha borrado, espero no perderme de nuevo, en eso que llaman amor...¡ay amor!, ¡cómo me has dolido!"

