miércoles, 26 de noviembre de 2014

"-Vaya si resulta atrayente caer en los actuales métodos de abstracción, ahora la tecnofilia es un padecimiento común, una generalizada patología, una auténtica pandemia moderna que tiene infectado a casi todo el mundo.
Atraídos por la novedad de las cosas, el hombre ha establecido una particular manera de entretenerse, de mantener su atención desenfocada de la cruda realidad.
Es claro que la lucha diaria por subsistir, sofoca la existencia misma, el afán de conseguir lo básico y necesario para sobrevivir al mundo y sus crueldades, ha vuelto al hombre un buscador afanado del placer y de todo aquello que se lo provea con ausencia total de la demanda de algún
esfuerzo.
Por lo tanto es el hombre alérgico al displacer o al dolor, salvo escasos y comprobados casos de masoquismo.
A todas luces en ese afanoso correr de este "homo erectus" por encontrar la felicidad o procurarse el placer, ha venido mudando de costumbres y cada vez más apela a las prótesis tecnológicas para ir llenando esos vacíos que la mente y el corazón no son capaces de llenar.
¿Hemos cruzado el umbral de la tecno dependencia?
Podeís ver en la televisión a hombre enfrentados a la madre naturaleza, sin nada mas que sus manos y piernas.
Y la naturaleza en casos que la realidad disfraza, mengua la voluntad férrea de los soberbios intelectuales.
¿Será capaz esta raza de sobrevivir sin implantes?
¿Contarán las máquinas la historia de nuestra existencia?
Quizás en un futuro no muy lejano, la ficción de la biónica deje de serlo y tengamos la facultad de conectarnos a otras máquinas para hacer aún más artificial nuestra propia existencia.
Esta flojera del ser, de entregar nuestra poca condición humana al servicio de las cosas que inventamos, para mantener doblegados a los escasos de oportunidades, es lo que hará que nazca una nueva raza de esclavos.
Los esclavos tecnológicos.
Temo el día en que las máquinas superen la inteligencia biológica del ser humano y adquieran una inteligencia artificial colectiva, que nos haga ver infinitamente y matemáticamente inferiores en razón y en lógica y por lo tanto carente de un propósito trascendente para el plan del universo.
Entonces y con miedo, veo un futuro de humanoides, remedos de la biología humana, de mente fría y calculadora como las máquinas, carentes de instinto, de corazonadas, de intuiciones y percepciones más allá de la carne o el hueso.
Ciborgs y androides sin vestigio alguno de alma o espíritu, desprovistos del error y la equivocación.
Ah siniestro que se ve el mundo en manos de la tecnología.
El pecado de la humanidad siempre ha sido, valorar los objetos por encima del uso.
Los objetos son herramientas e instrumentos al servicio del hombre; y no el hombre instrumento y herramienta al servicio de los objetos.-"