miércoles, 1 de julio de 2026

Tentado o antojado, vaya uno a saber, como es que lo enreda a uno el mundo con las maravillas que desperdiciamos, por pendejos o distraídos.

Pa que les digo mentiras, si es que le he ido agarrando fastidio a la gente, a la manera hipócrita en que suelen tratarme. Ese desafio constante e innecesario de quererse hacer los listos conmigo, como si no me diera cuenta de lo hijodeputas que son en el fondo y hasta en la superficie se les nota la malparidez, que no son capaces de disimular.

Pobrecitos y pobrecito yo, tenerles que seguir el juego, pa tener contentos a todos estos malparidos comemierdas, que no piensan por si mismos. Todos alienados con cuanta pendejada les vende el mundo. Presumiendo sus mierdas, los logros de su ego hinchado de codicia y sus valores trastocados por plata; como si todo tuviera un precio o estuviera a la venta, o se alquilara por ratos como pieza de putiadero barato.

Y frescos, no soy un dechado de virtudes, ni faro moral de ninguna puta mierda. Pero no me vengan con sus putas mamadas y sacando pecho de la manera conchuda con la que pretenden normalizar sus cagadas con los demás.

No se que es peor, su perorata rancia y vinagre sobre lo importante que es ser ellos, vivir como ellos o llegar a ser como ellos; como si fueran el ultimo short del vestier.

Como si en verdad me importaran esas tres tractomuladas cúbicas de mierda que chicanean como si se hubieran sacado la lotería, o se hubieran coronado un cargamento de coca.

De donde saldrá tanto bobo hijodeputa? y lo peor, quieren que uno sea como ellos.

Quedarán mamando conmigo, que no les como de puta mierda. Ellos con su raye y yo con el mío, que es no aguantarle mierdas a nadie.

Mi alma ya no tolera la subnormalidad de nadie.

Puta jartera compartir el mismo oxígeno con tanto malparido desubicado.


-De la quejadera y otros males-

jueves, 16 de octubre de 2025

"¡Qué putada!, ¿no?

Ando en esa misantropía absurda, en esa insoportable levedad del ser, que hace que mi mente corra prontamente al espectro de los juicios a priori sobre todo lo que ven mis ojos inquietos.

Me siento desconectado de todo y de todos; a penas y me percato de que yo mismo existo, y que también le estorbo a otros.

Miro al cielo y no veo ni puta mierda, ni un solo ovni, o estrella precipitándose, ni siquiera una paloma con la intención de cagarme más la vida.

No hay con qué entretener la pupila, que no sea con la rutina de los demás, o con la para nada interesante colección de malas decisiones de mi propia vida.

Me ha dado por ver en detalle más allá del espectro evidentemente visible.

Las hormigas y los bichos que se arrastran por la tierra recién humedecida por la lluvia.

Las gotas de agua que sostienen los pétalos de las flores, mientras el sol trata de evaporarlas.

Identificar las marcas de las motos por los ruidos que hacen sus escapes. Escuchar la queja interminable de los transeúntes con sus interlocutores en los móviles.

Tanto ruido, tanta verga y nada extraordinario sobre lo cual maravillarse, que no sea siempre la misma pintura aburrida de la realidad, sobre este lienzo absurdo que llamo vida.

Tal vez le hace falta gimnasio a mi vida, o cualquier otro deporte distractor, con el que mi ego se entretenga en apariencias, para impresionar pendejos o pendejas.

Tal vez, me llegó la hora del voluntariado, de poner al servicio de los demás mi absoluta insignificancia.

A ver si ponemos esta vida en algún orden lógico y en algún camino o propósito que le dé un mínimo de sentido.

De lo contrario, pues entiendo a los que se desviven, o se van para la gran puta mierda y se extravían en sí mismos, con la vana esperanza de encontrarse y responderse el montón de preguntas filosóficas que los atormentan todos los días, hasta que el último aire sale de los pulmones y les lleva por fin esa paz eterna, de no tener que vivir así como mi dios me lleva o mi dios me trae.

Lidiar con la malparidez es una cosa muy hijueputa, sobre todo si el de la malparidez es otro hijueputa que no seas vos mismo.

Mejor me echo una siesta y simulo que paré el culo, por unas dos o tres horas, quizás cuando me despierte, esté de mejor ambiente y ánimo, para seguir despotricando de mí mismo, o de los demás, si es que a mi ego insoportable le parece".


-Lyon Heart-

lunes, 29 de septiembre de 2025

"He visto, cómo un día lluvioso, pasa en breve a convertirse en un día caluroso. Del gris nublado al azul despejado.

Así mismo, desearía yo que cambiaran muchas cosas en mi vida. Esa que todavía no termino de entender y que vivo en automático.

Mi alma siempre a la expectativa, de algo o alguien, que la saque de la rutina.

Solo ocurre lo simple y lo ordinario frente a mis ojos.

La misma gente, con la misma prisa en los pasos, el mismo gesto de enojo en la cara, la misma evasión en la música o en el móvil.

¿Una monotonía entretenida?, o ¿una vida y tiempo desperdiciada en el bucle de la rutina?

Como fuese la vaina, toca respirar profundo y no dejar que la mente imponga la tirana narrativa del hastío.

Toca hacer de la vida ordinaria algo extraordinario.

Mirarla con otros ojos, edulcorar la realidad simplista y superflua.

Inyectarse una dosis de ánimo y de optimismo, así lo que pase frente a tus ojos te desilusione y te defraude cada cinco segundos.

O echarse ese pajazo mental de la imaginación, en dónde no somos como vivimos, y en donde vivimos como no lo hacemos en realidad.

Ahí dónde somos como queremos, hacemos lo que queremos y somos lo suficientemente felices, como quisiéramos aparentarlo verdaderamente.

La mente puede con todo, o bueno, con casi todo, si la engañamos lo suficientemente.

Menos mal, no me ha dado por fumarme un bareto o embriagarme para eludir la vaina.

Prefiero ocuparme escribiendo incoherencias o haciéndome el pendejo con la pesadez que produce vivir como vivo.

Prefiero mirar en detalle como pasa la vida delante de mis ojos.

Y ponerle freno a mis ganas de buscar un motivo pa no salir corriendo derechito pa la puta mierda, dónde de seguro me espera absolutamente nada.

Vaina jodida esta de estar encartado con uno, sin saberse administrar.

Será seguir vegetando a la expectativa de una sorpresa que quizá llegue, o quizá no. A ver si el universo me sorprende gratamente o me da un puñetazo de realidad en la cara y me manda de bruces a comer mierda y pavimento".


-Lyon Heart-



 

jueves, 26 de junio de 2025

"Así como van y están las cosas, uno ya no sabe, ni qué ser, ni qué hacer. 

Se la pasa uno no más, dando tumbos de allá para acá y ya no le alcanzan a uno la zuela desgastada de los zapatos, para saber que anda embolatado en el mundo y con la vida.

Carga uno encima, un resumen de desaciertos y yerros que le pesan a la consciencia y que uno manda a dormir temprano cada noche, para que el insomnio no lo levante a uno tan temprano en la mañana y lo que sea que pese, tampoco duela y si duele, que uno pueda aguantárselo o disimularlo con una sonrisa de esas bien hipócritas que otros, sin despabilo si le ofrecen a uno, cuando les desnuda su malparidez.

Yo ya no ando de pelea con mi vida, ni con la vida, la muy jodida es como es, con sus cosas buenas y malas, con sus escasas alegrías y repetidas tragedias.

Vaya uno a saber dónde putas está la tal estrella con la que uno nace.

Más parece un meteorito o un bólido de esos fugaces, que suelen hacerse vapor en el aire o pedazos en el océano.

Lo que brilla en mi es la ausencia, la de vos, la de tu estampa, ese anhelo inútil de tenerte cerca y añorarte como si no hubiese otra puta cosa útil que hacer.

Voy sin rumbo, escupiendo versos y vomitando una prosa rancia que nadie lee.

Voy en mi traba absurda de imaginarte a mi lado, tan perdidos como yo lo estoy ahora sin ti.

A falta de brazos, buenas resultan las patas y las uñas de mi gato.

Sus bigotes en la nariz despertándome en la mañana. Y ya no los besos húmedos en mi rostro y en mi espalda.

Bendita la hora en que la soledad se apropió de mi alma y desalojó mis ganas de ir a por vos, para mendigarte nada.

Mejor así, encartado conmigo.

Con nada en los bolsillos, en el estómago y en la nevera.

Con mi espina dorsal marcada en la piel y mi gato dormido a los pies de mi cama.

Yo mirando pal techo, esperando la luz de la mañana.

A ver pues que es lo que viene, si es que viene, así no llegue nunca nada".


-Lyon Heart-

jueves, 5 de junio de 2025

"Literalmente, tú no existes, no naciste nunca, y siempre te esperé.

Que aparecieras, que te materializaras, que fueras una realidad.

No fuiste ese capricho de la infancia, ni ese amor pasional de mi adolescencia. Ni la madre de mis hijos, ni la que me rompió el corazón yéndose con otro, para la puta mierda, lejos de mis expectativas.

Sencillamente, eres una utopía. La madre de todas ellas.

Un delirio de mi cabeza, un producto de mi puta imaginación.

No tienes mi misma estatura, ni los ojos azules, grises o verdes que podrían hipnotizarme, como dice la canción de Def Leppard.

Ni te gustan las cosas que a mí. Ni te asusta lo que a mí me asusta.

No te vistes como me gustaría, ni me miras como desearía.

No piensas, ni sientes, ni hablas, ni haces, como yo pienso, siento, digo y hago.

Lo ridículo de todo esto, es que te espero todavía.

A que existas, a que nazcas y crezcas, y me busques y me encuentres.

En el día y la hora que el destino disponga, si es que llega a disponerlo.

O cuando te dé la gana, o el mundo te rompa en pedazos, como lo hizo conmigo mientras no estabas y te seguía esperando, como quien espera al sol en la madrugada.

¿Dónde putas estás?, si es que estás.

¿Con quién?

¿Pensarás en mí?

¿Sabrás que existo?, o cuando menos, ¿lo sospecharás?

¿También esperas que aparezca en tu vida?

¿Qué putas hacemos, estando a galaxias de distancia, el uno del otro?

O de realidades, o de universos paralelos.

¿Cuándo coincidiremos?

¿Mañana?, ¿Nunca?

Aún te espero, aunque sospecho que no existes"


-Lyon Heart-

 

 "Pa estos fríos no hay arrunche que valga, y ya uno a mi edad va valiendo verga, con todo el inventario activo de achaques que la vida le va endosando a la vejez.

Una aguadepanela caliente con pan, un chocolate con arepa o una copa de vino en la que ahogo una cereza.

Ando buscando un potaje, que aletargue el entumecimiento de mis articulaciones, ya que frotarse las manos no sirve pa un culo, y por más chiros que uno se ponga encima, el frío cala hasta los huesos y pone rojos los cachetes y morada la jeta.

Vaya uno a saber como hacen los desposeídos, los sin nada en los bolsillos y con toda el hambre en el estómago. Debajo de un puente o una barandilla, en un antejardín o sobre un cartón en el andén.

Vaya uno a saber, cómo lidian con el hambre, el frío, la intemperie y la indiferencia.

A lo mejor el frío en mis huesos y el hambre en las tripas, viene a recordarme la indigencia en la que ando conmigo mismo últimamente.

El abandono estoico de mis dramas, de mis raciocinios inútiles, de mis quejas y diálogos internos.

Esa renuncia al pensamiento absurdo y a ese puto afán insulso, de darle explicación a todo. Como si todo pudiera o debiera explicarse.

Pobre de ellos, los de la calle y pobre de mi, que sin estar a merced de la injusticia social, me quejo de mi y de mis propios juicios personales.

Ya saben que escribo, por escribir, pa no desaparecer del todo, pa no ser ignorado del todo. Pa pretender que importo, que existo y que alguien de allá afuera pudiera extrañar lo que escribo.

Mi ego que se niega a morir de frío, de ausencia y de olvido.


-Lyon Heart-

sábado, 17 de mayo de 2025

"- ¿Qué hacés despierto, a esta hora?, me pregunta el reflejo añejo, que proyecto en el espejo.

El insomnio me ha sacado de la cama, muy temprano en la noche, como un espanto, que hace las veces de pesadilla y se presenta en el sopor del sueño saboteado.

Así que no me resisto más y simplemente me levanto, dejando que la inercia con la que existo, se haga cargo.

Ahí voy a lo pendejo, por los rincones de esta casa. De estas paredes finitas y reducidas a la dimensionalidad de mis desvaríos.

De un lado a otro paseo mi consciencia aletargada por la imagen de vos, que tengo enquistada en mi mente, desde hace más de una década.

¿Qué diablos te pasó?, me autopregunto. ¿Cómo carajos sigues así?, ¿en lo mismo?, ¿y, con la misma?

Me lavo la cara en el lavamanos, y me quito la lagaña que suelen dejar mis lágrimas tempraneras. Esas que no sé, de dónde carajos me salen, porque yo me digo, a mí mismo, que ya no lloro, por lo que debería, ni por quién debería.

Pero igual, las hijueputas caen mejilla abajo, dejando mi vulnerabilidad de macho al descubierto y en vergüenza evidente.

Vida hijueputa, uno tan viejo y ya con estos malparidos resabios y maricadas, que solo a mí me atormentan y a los que le doy relevancia.

Debe ser medio día, allá dónde estás. En el exilio lejano de todas mis ganas de verte a los ojos. Y quedarme pendejo viendo su color, su forma y su brillo.

A putamente difícil reconocer, que, extraño, esa dosis personal de hipnosis y narcolepsia, que me producía mirar tu rostro.

Yo aquí pensando en vos como un marica, y vos quizás allá con la resaca de haberte revolcado con otro.

Vos con hambre y ganas de desayuno, y yo acá con las tripas silbándome y la melancolía consumiéndome.

¿Cuánto tiempo más, en este inútil ejercicio tempranero de recordarte?

¿Cuántos años más, viendo pasar mi vida miserable, delante de mis propios ojos, sin hacer nada con esos alientos, suspiros y movimientos errantes?

¿Pa qué putas, te sigo pensando, extrañando, queriendo?

Me quedo con mi gato, mis libros, mis pedos y mis quejas de viejo resentido.

Me echo un par de tragos de agua, de vino, o de olvido.

De ese que no puedo darte, de ese que no vino en el paquete, cuando estuve contigo.

Qué vaina tan hijueputa yo ser así. Contigo, y conmigo.

A vos que no pude darte santa sepultura con olvido.

Y a mí que me sobrevivo cada día, diciéndome mentiras y estafándome con fortaleza y resiliencia.

De esa que te venden en tres minutos de tiktok o Instagram.

Para que te creás, que te mereces algo mejor, que la mediocridad de querer revivir un pasado refrito.

Qué puto encarte ser yo mismo, con toda esta incapacidad de dejar atrás el pasado y todo su inútil contenido.

Soy el indigente, el ropavejero que carga encima, un bulto invisible de recuerdos venidos a menos con el paso implacable del tiempo.

Sigo esperando que los días, los meses y los años, hagan el trabajo sucio, que yo por voluntad propia no pude.

La de dejarte en el pasado y en el olvido.

Para que tú sigas con tu vida, como ahora mismo lo haces, mientras esto escribo.

Y para que yo siga cargando estas memorias tuyas, como si fueran las medallas de una guerra que perdí contigo.

Vos que pudiste seguir sin mí.

Y yo, que digo que vivo sin vos, y encartado conmigo.

Me voy a lamer las heridas, de este puñal que me clavo todos los días, que es pensar en vos, recordarte a vos.

Mejor me pongo a perder el tiempo, en otras cosas y con otras personas, menos tóxicas que yo, menos pendejas y menos cursis.

Ahí te dejo, mujer a la que no le importo, a la que le valgo madres y a la que se chinga otro.

A la verga tú, a la verga yo.-"


-Lyon Heart-