viernes, 7 de febrero de 2014

"No deja de sorprenderme la vileza del ser humano, humanos dañando a otros humanos, en esta escala involutiva de destrucción colectiva.

Unos pocos con el poder que les otorgan sus millones, sus excelsos apellidos, su trayectoria familiar, fortuna, muchas veces labrada en sangre y maldad, en ego y codicia, mancillando la dignidad de muchos infelices, "dormidos", "analfabetos", "borregos", "esclavos", "lazarillos" de los poderosos, esos "avivatos" que ya no solo gobiernan a través de la trampa y el engaño, si no que su afán avaricioso, los ha llevado al homicidio, al genocidio, y ahora son lo más organizado de la sociedad, por que de cierto es que lo único organizado hoy por hoy es el crimen.

La política no es más que una serie de argumentos trillados, discursos símiles de utopías rebuscadas, todo puesto al servicio de la demagogia de éstos encantadores de serpientes, de estos "culebreros", expertos en promesas a incumplir, todos con el afán de el poder a través de una ideología barata que cada año nos sale muy cara, "la democracia", el más grande sofisma, la mentira más caduca de todos los tiempos, un estandarte que logran hacer ondear estos pícaros de la palabra y la oratoria, sobre la masa ignorante, que los elige y reelige.

Es esta masa ingenua, la que labra el camino expedito para que estos abusadores y plutócratas de la política, dicten y proscriban leyes que les sean absolutorias de sus crímenes y les permita legitimizar su conducta por demás inmoral, ladrones de cuello blanco que se parapetan en ideologías de una seudo democracia, los laceradores de lo público, legalizadores de sus conductas criminales, con sus poderes políticos quieren levantar cortinas de humo, sobre su oscuro y delictivo pasado, que suelen heredar a sus futuras generaciones.

El crimen es el retrato hablado de una sociedad enferma, en constante declive, en la decadencia de los valores, en el desmoronamiento de la estructura familiar, una radiografía cruda, del deterioro paulatino de los componentes básicos de la sociedad y de los valores del ser humano.

Padres abusivos, hijos rebeldes, padres enfrentados contra sus propios hijos, hijos enfrentando a sus padres, explosión de la demografía, manifestada en familias numerosas y embarazos prematuros, en los que el hambre y la miseria protagonizan estas desgarradoras historias de pobreza e ignorancia.

La cuna de la violencia, se mece en el interior de los hogares, en su más cruda y cruel expresión, la raíz de toda la podredumbre, que suele juntarse en pandillas que patrullan las calles de barrios, que se acumulan en las esquinas, que se organizan para el delito.

Se agrupan para asaltar la dignidad incluso de los más pobres, lo hacen en buses, taxis, calles, en casi todo sitio inimaginable, incluso en frente de los guardianes del orden, que hacen de sus cómplices muchas veces.

Es el origen de todo mal, que va tiñiendo de sangre, las ciudades, que sube cada día y cada mes, la curva de las estadísticas criminales, que llena de fosas y lápidas los cementerios, y satura los hacinados recintos carcelarios.

Corromperse, ha resultado el camino facilista que se exhibe apologética e impúdicamente, en series de televisión, cine, radio y prensa, un culto morboso por lo ilegal, por la inteligencia y pericia criminal.

El alma humana (si existe tal cosa), jamás estuvo tan a la merced de la maldad, vender el cuerpo, la dignidad tan puesta en duda, como el alma misma, todo por dinero, ése dios todopoderoso, "que todo lo puede", "todo lo compra", "todo lo consigue", por lo que se asesina, moneda contante y sonante, que te viste de gala, de seda y chiffón, que disfraza de marcas tu codicia absurda, pero que deja desnudo el vacío interno de tu ser, ése en el que no crees, o que dejaste de creer, que desdeñas y desprecias, por la riqueza del intelecto, ése que engordas con pan de filosofía y vino de ateísmo.

Modelo de conducta, es ahora el criminal, el tramposo, el que hurta sin ser visto, el que se sale con la suya, y que no es atrapado, el que "tumba" a los incautos, el que se hace rico con la ingenuidad ajena, el que logra burlar la justicia, los intelectuales del crimen, que estudian bien la jugada, para en caso de ser atrapados, no dejar prueba sustentable de sus crímenes, y no perder mucho, para cuando salgan libres poder disfrutar del botín "coronado", tranquilamente y sin cargos de conciencia alguna.

Robar, matar, prostituir, traficar, negocios redondos, los atajos facilistas de los que rinden culto al dios "plata", por que hay que ser ricos, famosos, bellos, altos, fuertes, de mejor estrato, de mejor posición social y económica.

Todos lo quieren, pocos lo logran, y los que lo hacen guardan dentro de si, la podredumbre de todos a los que pisotearon, todos a los que les mintieron y engañaron para satisfacer su afán de poder.

El pecado de este mundo es creer que hay vivir por encima de todo y de todos, una ley evolutiva que justifica la supervivencia del más fuerte, o del más "vivo", del más inteligente, del mas listo, del más apto, una ley que va en contravía, que nos hace más viles a través de los actos, más violentos y más inhumanos.

No hay alentador panorama, no, para quienes disparamos versos, no para quien apuñala lienzos con navajas de pinceles, no para quien hace estallar granadas de arte, en los muros de las ciudades, no, para quien estampa rebeldía en la piel y la carne a través de un tatuaje.

Se espera vivir, sobrevivir, con la certeza que es cuestión de tiempo, que una bala perdida te borre del mapa, en alguna calle o esquina, que algún "muerto de hambre" de dinero o drogas, vacíe tus bolsillos y tus esperanzas en el acto sucio de un atraco.

No se sabe a ciencia cierta, como ser feliz en medio de tanta maldad, como resistir a la tentación de mentir, robar, prostituir, y matar, como lo hace todo el mundo, como lo hace Vicente y toda su gente."
"Asomarme a la realidad cada día, poner mis ojos en acontecimientos cotidianos, la gente, en las paradas de autobús; estudiantes, comerciantes, amas de casa, niños con sus útiles escolares, toda la modorra del sistema, todos en fila, sumisos, inmersos hasta el tuétano en el "borreguismo".

¡Alienados todos!
Levantarse muy temprano, salir a toda prisa para el trabajo, que más parece un nombre comercial que disfraza de dignidad la esclavitud moderna, trabajas para ganarte el pan de cada día, para ganarte la vida, para pagar las deudas que has contraído, comprando cosas que no necesitas, de las que te antoja la televisión, o la envidia por los "cachivaches" de tu vecino.

Trabajas incansablemente, para poder llegar a fin de mes, y pagar los servicios, los impuestos, para la gasolina de la moto, o del carro, si es que se quiere contaminar el ambiente en dos o en cuatro ruedas, aunque es bien sabido que el hombre solo tiene dos piernas y dos manos y puede llegar a contaminar, más que cualquier auto.

Trabajas para pagar tus tarjetas, para poder seguir solventando el estilo de vida "snobista" que elegiste, para satisfacer tu afán de aparentar, de "chicanear", que tienes dinero, para presumir e impresionar.

El consumismo circula por nuestras venas, como un veneno imperceptible, y te inunda el torrente sanguíneo, así como la mente se inunda de pensamientos, encender la tele, es hacer estallar una granada publicitaria y comercial, que te alcanza con sus esquirlas subliminales, y que lesiona tus sentidos, te empuja a la compra y adquisición de bienes o servicios, que después resultan lo que no eran, lo que no anunciaron, hay quienes aseguran resistir a tal impulso, más les ves luego, comprando tonterías en navidad, y eso que presumen de ser ateos.

Caemos en la hipnosis de los medios, nos tragamos el cuento entero y sin pasante, aceptamos una realidad que otros construyeron meticulosamente, como un juego calculado, en el que pierdes todo, dinero, conciencia, dignidad y humanidad, hasta el alma está en juego, si crees que tienes una, (los ateos no tienen nada que perder, por supuesto).

Son los juego del poder, en que solo somos, títeres, marionetas, como veletas de tejado, de quienes mueven los hilos, y cambian la dirección de los vientos en el mundo moderno.

Depredadores, lo más excelso de la escala evolutiva, hambrientos de poder, dinero, política, publicidad, farándula y psicología, de la barata, de la que suele lavar muchos cerebros, de esa que se encuentra accesible a cualquier mente, la que te mantiene en el redil, de la vida, en los límites pre establecidos y debidamente demarcados, por los paradigmas sociales, políticos y económicos de la sociedad a la que sobrevivimos.

Te gastas la vida en un trabajo incansable, casi perpetuo, uno que consume la energía y vitalidad de tus años, de tu cuerpo, que se aprovecha de tus talentos y habilidades, recursos, recursos humanos, humanos que sirven y se someten a otros humanos, muchos que hacen ricos a pocos, muchos, entregando todo, dándolo todo, años de vida, de sacrificio, tiempo y calidad de vida dicen, todo para un "futuro mejor", uno en el que te hacen creer, uno que jamás llega.

Para eso madrugas, para estudiar, para "salir adelante", para progresar, para ser un o una profesional, para ganar mucho dinero y prestigio, para ganar reconocimiento, fama, para ser exitoso, para sentirte orgulloso cuando te digan "doctor" o "doctora", "ingeniero", "ingeniera", coleccionas títulos que puedas exhibir orgulloso en las paredes de tu propia oficina, títulos que inflamen tu ego y te hagan sentir un semidiós de hombres, ya no eres ignorante, ya eres culto, ya estás muy por encima del promedio, hombre y mujer estrato siete, ¡que va!, que estrato siete ni que nada, estrato sfera!.

Mas el juego está arreglado, ya se había hecho la trampa cuando echaste los dados proletario, unos pocos son los que ganan, se llevan la parte más grande del ponqué, pasando por encima de ti, pasando por encima de muchos, de todos, de los que sea.

A muchos les corresponde la vida de igual cantidad de sacrificios, para lograr un propósito, una meta, un fin, una victoria en un campo de batalla, con mucho cacique y poco indio.

Hay una élite, una que se conoce los trucos, una más inteligente, una mentalmente mas apta, mas digna, mas merecedora, del poder y la riqueza, que no puede estar jamás al alcance de todos, una que le hace trampa al sistema, que logra burlar los preceptos, una que se educa, para aprender los artilugios y eludir eficazmente los baches de la vida, son "avivatos", que se lucran de las oportunidades, se las adueñan y administran a su antojo, dejando en desventaja al resto, que son casi todos.

Los privilegiados de una sociedad cimentada en el sudor de nuestras frentes, en el esfuerzo de nuestro trabajo, de mucha gente que padece de sed y de hambre, son los "yupis" del sistema, quien obtienen el rédito,un sistema que hace cada vez más ricos a unos pocos, y cada vez más más pobres y miserables al resto.

Y es esta ignorancia colectiva, la que hace avanzar éste cáncer, que corrompe los pueblos, las ciudades, los estados, los países y al mundo entero, es un cáncer de conciencia, de abrir los ojos de una vez por todas y tomar las riendas de nuestro destino.

Somos esclavos, ciegos, sordos y mudos, los creadores de los sistemas nos mantienen adormecidos, entretenidos en la ignorancia, la oscuridad y el analfabetismo.

Quieren de ti varias cosas, tu dinero, tu vida, tu devoto y silente servicio, que trabajes juicioso, por el sueldo que a bien ellos quieran asignarte, que pagues puntualmente los impuestos, la renta, que no olvides dar tu diezmo cada domingo en la iglesia, que acates las normas, las justas y las que no lo son, que deposites tu voto por ellos, que los elijas para que sigan en el poder, para así poder garantizar tu trabajo y tus prestaciones, que guardes silencio, que no te rebeles, que no te alces en armas contra su injusticia, que no protestes por tus derechos, que reconozcas que son superiores a ti, por su dinero, poder, apellidos y trayectoria política, no eres su igual, ellos son superiores.

No te quieren libre, no inteligente, no educado, no saludable, no rebelde, te necesitan tal cual estás ahora, perdiendo tu valioso tiempo, gastando tu vida en objetos y cosas, distraído en tecnología, drogas, alcohol y sexo, que compitas por ser mejor, por tener más, más poder, mas dinero, más autos, más joyas, más mujeres, más prestigio, mas fama, mas estatus, más posición social, te necesitan para que sigas intentando infructuosamente ser como ellos.

Así estan casi todos hoy por hoy, o cuando menos, una gran cantidad, empujados por la ambición y la codicia, y en esa carrera frenética, empobrecen su vida, su salud, y enriquecen la vida y la salud de alguien más.

Calman su ansiedad y el estress que les produce el ritmo que llevan, comprando y consumiendo compulsivamente, llenándose de cosas y objetos que no necesitan, para impresionar a gente que no les importa.

Venden y subastan su alma al diablo, al señor de este mundo, dando valor a lo inútil y vano, a lo innecesario e intrascendente, desechando lo esencial y lo sublime.

Asomarme a la realidad no es otra cosa que un acto suicida de desear a cada instante la muerte, ser borrado del mapa por alguna roca espacial, un borrón y cuenta nueva colectivo, es desear un "reset" del sistema, un back up de lo que hemos perdido.

No queda otra cosa que empezar a cambiar las cosas, de verlas con otros ojos, toca empezar a cambiar nuestra vida propia, a ver si de uno en uno, éste mundo cambia algún día."