jueves, 12 de junio de 2014

"Le cedo mi poder al vino, mi escasa fuerza de voluntad, le entrego mi dolor, le dejo en sus manos mi angustia, a su custodia mi desesperación, y su cuidado mi abandono.

Él, conoce el breve camino a la inconsciencia, al estado nebuloso y confuso de la mente, una especie de embolate, de viaje astral auto inducido, en el desvarío de una noche de juerga, que te borre trágicas memorias, y que cuya resaca te haga el milagro de anestesiarte dolorosos pensamientos, que aquella muerte consentida de células cerebrales, mengüen la capacidad de los recuerdos, de venirse así sin avisar, y pegar fuerte en el pecho.

Licor, embriaga mis penas, no intentes ahogarlas, las muy perras saben nadar, y lo hacen en sincronía perversa y cruel, con aquellas melancólicas melodías, cuyas letras y música se hacen imágenes, con nombre y apellido,de aquel fantasma en que se ha convertido, aquella a la que una vez amé, y que ahora se ha ido.

Una tras otra las botellas hacen fila, los tragos se desvanecen en mi boca, y pacientemente la nostalgia se filtra hasta mi sangre, hace guardia con tristes recuerdos, mientras el licor en mis venas hace recorrido alegre, enervando mis sentidos, aflojando mi lengua y de vez en cuando, desabrochando la bragueta de mi pantalón.

Licor que mi realidad deforma, la llena de luces de colores, la doblas y con ellas las figuras, pones a mi pequeño y encogido mundo a dar vueltas, licor que enlagunas mi conciencia, que refundes la memoria, que hinchas mi mirada, y que la extravías de la luz.

Licor que purgas mis entrañas, tanto como quisiera yo lo hicieras con lo que me duele, con lo que me pesa, con lo que me lastima y me castiga, con lo que llena de lágrimas mis ojos, y de rabia mis entrañas, licor que anisas el aliento de mi boca, el sabor de mis labios, que elevas mi ego aterrizado y lo liberas de su natural encierro, que le añades osadía a mis temores, que derrumbas tapias de cobardía, que fragmentas cortinas de timidez.

Licor que me pone alegre, contento, o que me reduce en un momento a tristeza, que me lleva a la euforia, o me deja caer en un sentimiento depresivo y suicida, que me disfraza de buena gente, o que le baja los pantalones al hijo de puta que escondo profundamente.

Excusas tengo para ingerirte, a pequeños sorbos, a vasos o a bocanadas, como bebiéndome la amargura de la vida, pretextos para hacerme tu fiel esclavo, tu servidumbre, para rendirte pleitesía cada fin de semana, en una especie de ritual bohemio y suicida, en donde matar pretendo con aguardiente, ron, cerveza, vino, brandy o chicha, lo que mi alma le escupe a la mente, un rostro casi olvidado, una caricia perdida, un amor extraviado en otras sábanas, irreconocible en otros cuerpos.

Licor, contigo le doy alas mi natural demencia, contigo mi adrenalina fluye en torrente y no se acobardan mis ganas, no hay mujer lo suficientemente altiva y soberbia, orgullosa y altanera, que bajo tu efecto e influjo considere fuera del alcance de mi deseo.

No sois la panacea, no aliviarás mis dolores, no eres la medicina de mi enfermedad mental, no me curas las heridas, sos mas bien una especie de placebo, un contentillo momentáneo, una especie de felicidad tan efímera como un orgasmo, una de las tantas adicciones que sirven a los escapistas de los dolorosos estados de inconsciencia, que solemos habitar.

¿Que sería de la vida sin los beneficiosos y probados efectos del licor?, ¿qué sin la música que suele acompañarle, junto con la danza y el baile?, quizás la experiencia más insípida del universo, o simplemente un disfrute o un sufrimiento a quemarropa de lo que llamamos vida, y éstos, licor, música y baile, van todos tomados de la mano, son hijos y hermanos de un mismo padre, los tres suelen encontrarse y actuar juntos, o incluso por separado.

El licor sin la música, solo embriaga, la música sin licor, no anima al cuerpo ni al alma, y bailar sin música es una ridiculez absurda, a menos que suene en tu cabeza, pero cuando embriagado se baila y se canta, se le hace el amor a la vida, se le hace una burla al destino, se mofa uno de la realidad en su propia cara.

Licor, como cualquier adicción o vicio, siempre hallarás quien te ataque y te defienda, tus defectos y cualidades, tus efectos y consecuencias, sobre lo que me haces, y lo que le haces a todo aquel que te ingiera."


















lunes, 9 de junio de 2014

"Hablaré de tí, de lo que se adivina al verte, de ése silencio que no revela nada de tu ser, hablaré de tu mirada, la que refunde el significado de tu alma, hablaré de tu pelo, tan rebelde como tu propia esencia, hablaré de tus manos, que no estrenan caricias todavía.

Hablaré de la lluvia con la que juega a ser rocío en tu cara, hablaré del viento que no te pega sino que besa tu espalda, hablaré de la mañana que se queda atrapada en el brillo de tus ojos, y hablaré de la sonrisa que se hace mueca sería en lugar de carcajada.

Hablaré de tu simpleza y simpatía, de esa timidez que mimetiza un injustificado miedo, hablaré de la inocencia de tus años, de los llantos mudos, de las noches en vela, de la rabia que hace repuja en tu pecho, hablaré de la modestia y humildad de tu presencia.

Hablaré de la irreverencia con la que te mofas del mundo y sus trivialidades, de como le sacas a golpes música a los tambores, de como los redobles te aceleran la adrenalina de la vida, y le inyectan furia a la monotonía siniestra que amenaza tu vida.

Hablaré de lo que fui testigo, de unos ojos que todo lo esculcan, de una mirada que retrata y hace radiografía, de una que lo dice todo sin el uso o abuso del habla.

Hablaré de la honestidad que se asoma en tu rostro, del agrado o desagrado de un millón de vainas de las que participas, hablaré de ti como si te conociera, como si fueras de hace muchos años, de hace muchas vidas.

No te pareces a nadie, con nadie te comparo, más debo decirle al mundo que tu verdad se escapa por cada centímetro de tu joven piel, que los hipócritas no te llegan a los talones, que son solo estúpidos en sus ideas y manera de proceder, que no conocen del silencio inteligente, que les es extraño una persona 
diferente.

Hay tanta mugre suelta en el mundo, tanta inmundicia que se atreve incluso a señalarte, unas serpientes con rostros de ángel, demonios que enmascaran su vileza, en la "belleza" de su piel, más por debajo no pueden escapar a su vil naturaleza, rastrera y fastidiosa, lengua de reptil, más lisonjera que cualquiera, no hay filosofía en su nombre, ni miel en sus iniciales, pero es tan odiosa como pudiese imaginarse.

Escapas a toda esta podredumbre, sales invicta, sales inmaculada, como te sumerges en estas aguas infestadas de alimañas, bichos rastreros como sus engaños.

Que hermoso es saber que habitas un mundo ajeno a estas pendejadas, que tus sueños son tus cohetes y tus alas, que vuelas lejos en el alado de unas pocas letras o palabras, que tus libros son tus mejores amigos, y que no te aferras a nadie, ni a nada.

Desbarata esta pantomima llamada vida, quítale la ropa a la realidad que todos compartimos, escúpele al viento tu verdad, vive como te plazca y a nadie complazcas, y si alguien te insulta o te rebaja, no dejes que tan pocas cosas te minimicen, no valen nada!

Te agradezco estar allí tendiéndome la mano, levantando mi ánimo, cuando yo mismo lo arrojo como basura al piso, te agradezco la confianza, la fe y fidelidad a mis escritos, a la grosería que se filtra entre los párrafos, no son escritos para idiotas, para los alienados del mundo y sus banales excentricidades, mis palabras calan en los sensibles, los tontos, los inocentes, a los inteligentes no les sirven, su ego es tan grande, que no hay talla de calzón que les sirva para contenerlo, mucha testosterona en unos casos, en otros exceso de progesterona, les hincha el calzón y el sostén, pero les mengua la materia gris del cerebro y las neuronas.

A los pseudo-académicos, a los que se parapetan en la filosofía que ni siquiera entienden, para esos, un pañal usado o una hoja de papel higiénico, les cuadra perfectamente, con lo que rellena sanitariamente su ser, con lo que les viene como cólico del corazón y les brota como vómito de la boca.

Gracias por seguir mis pasos, mis gateos en el mundo de las letras, ojalá me veas caminar un día, ojalá podamos caminar juntos las mismas vías..."