"ya te extrañaba, incluso antes de que cruzaras el umbral de la puerta para irte lejos para siempre, te extrañaba en la calle vacía, en el atardecer sin puesta de sol que ver, solitario bajo el paraguas, en medio de un repentino aguacero.
Ya te extrañaba, sentado en el banco del parque, mirando las palomas picotear la yerba, de pie en el paradero de autobús, buscaba tu rostro en la singularidad compleja de la muchedumbre.
Extrañaba tus ojos, tu cabello, la insolencia muy tuya, el mal genio con el que sueles responder, extrañaba sacarte de quicio con mi locura y mi estupidez, extrañaba tus regaños.
Extrañaba que te hiciera falta, que preguntaras por la suerte que corrieron mis huesos, extrañaba que me leyeras, que refutaras mis argumentos, extrañaba el hermoso conflicto ideológico que solemos plantearnos, para descubrir que muy profundamente, nos hacemos falta, el uno al otro, sin tener que darle explicación alguna a nadie, a ningún tercero.
Te extrañaba en cada letra, en cada párrafo, en cada página que escribía, en mis historias de ficción, que te referenciaban, que en parte te describían, te extrañaba en el doble sentido y ambigüedad de lo que pretendo expresar en ellos.
Extrañaba a muerte, hablarte en verso, en prosa, en la lírica absurda de la poesía, extrañaba coquetearte descaradamente, y que me ignoraras decididamente, extrañaba, decirte que me gusta lo que tu ser guarda, y que tu silencio me hiciera pensar, que algo lograba conmover en tu interior, cuando te lo mencionaba.
Te extrañaba, en la mañana al despertarme, en la tarde al escribirte, en la noche al recordarte, en mi cama, a la hora de dormirme y que formaras parte de mis sueños.
Te extrañaba mi alma, te extrañaba mi ser, te extrañaba la oscuridad de mi luz interior, y la luz de mi oscuridad eterna, te extrañaba más allá de lo imaginado, imaginando que estabas más allá, fuera de mi alcance.
Te extrañaba, en las páginas de mis libros, en el piquetear de la lluvia en mi ventana, en el rayo de sol que se colaba por la ventana a medio día, en la canción de la radio que retumbaba en el servicio de transporte masivo.
Has vuelto, has regresado, quiero que te quedes, que no te vayas jamás, que permanezcas a mi lado, del otro lado, que sigas inalcanzable, para poder seguirte anhelando, que huyas, para poder seguir persiguiéndote por todos lados, que sigas, distante y lejana como la luna, para seguir aullando poesía, que algún día logre tocar tu alma de bohemia."
