lunes, 7 de octubre de 2013

"No quise asustarte hermosa niña, no quise que mi voz temblorosa te contagiara de risa nerviosa, quería escuchar tu voz solamente, que cada palabra vibrada en tus labios, agitara la masa crítica de cada uno de los átomos que componen mi materia corporal...

No quiero que huyas, no te vayas de mi sin revelarme, sin esculcar mi alma con una mirada tuya, no te vayas sin interpretar los muchos símbolos ocultos en la prosa sencilla que suelo plasmar en estos escritos...

No te escondas de mí, no temas, no voy a lastimarte, preciso de tu dulce compañía tanto como el felino que cuidas, preciso de tus palabras, de la risa que se escapa de aquel palacio del que brotan hermosos cánticos, de la boca prohibida que contiene millones de besos que aún no das...

No me ignores por completo, que te sigo en el hilo de la historia, esta que escribimos, cuando nos leemos en mensajes de texto, la que recreamos en imágenes de video, la misma historia que suele atraparnos, mientras vas a la "U", o cuando voy al trabajo...

No guardes silencio, frente a lo que pasa, solo déjalo ser, deja que te atrape, que te suba los colores que te llene de temblores el cuerpo y de dudas e incertidumbre la cabeza, que tu corazón se agite en tu pecho, que la imaginación alce el vuelo, que se pierda la razón por un breve momento...

No te sientas presionada, solo quiero disfrutar de este precioso momento, del tiempo y el espacio que se doblan para unirnos brevemente, yo no te quiero mía, te quiero tuya, para verte y admirarte, para embelesar mis ojos en la belleza de tu propio paisaje, quiero recrear mi vista en tu imagen, mis oídos en tu voz, mi alma en el lenguaje de tu risa, mi corazón el el dialecto de tu timidez...

Déjame ser feliz, solo viéndote, sintiéndote, leyéndote, creyéndote interesada un poco, viéndote indiferente a veces, pica y corre, niña traviesa  pellizca mi corazón abatido, dale un poco de sentido a esos lentos latidos, y vete tan deprisa como puedas, para que no te quedes en él, y no me mates de pena...

No temas, no hay nada que temer, no estás comprometiendo tu ser, ni tu alma, ni tu intelecto, ni tu libertad, estás compartiendo, algo que nos pasa, (eso creo, presuntuosamente, esperando que así sea, que te pase, lo que a mí me pasa), que sentimos, cuando nos leemos, cuando aparecemos de repente en las pantallas...

Que extrañarte se ha convertido, en una bella incertidumbre, la misma que se quiebra cuando te revelas en mensajes...no me prives de la alegría que se expande desde tu sonrisa..."