miércoles, 26 de noviembre de 2014

"-Vaya si resulta atrayente caer en los actuales métodos de abstracción, ahora la tecnofilia es un padecimiento común, una generalizada patología, una auténtica pandemia moderna que tiene infectado a casi todo el mundo.
Atraídos por la novedad de las cosas, el hombre ha establecido una particular manera de entretenerse, de mantener su atención desenfocada de la cruda realidad.
Es claro que la lucha diaria por subsistir, sofoca la existencia misma, el afán de conseguir lo básico y necesario para sobrevivir al mundo y sus crueldades, ha vuelto al hombre un buscador afanado del placer y de todo aquello que se lo provea con ausencia total de la demanda de algún
esfuerzo.
Por lo tanto es el hombre alérgico al displacer o al dolor, salvo escasos y comprobados casos de masoquismo.
A todas luces en ese afanoso correr de este "homo erectus" por encontrar la felicidad o procurarse el placer, ha venido mudando de costumbres y cada vez más apela a las prótesis tecnológicas para ir llenando esos vacíos que la mente y el corazón no son capaces de llenar.
¿Hemos cruzado el umbral de la tecno dependencia?
Podeís ver en la televisión a hombre enfrentados a la madre naturaleza, sin nada mas que sus manos y piernas.
Y la naturaleza en casos que la realidad disfraza, mengua la voluntad férrea de los soberbios intelectuales.
¿Será capaz esta raza de sobrevivir sin implantes?
¿Contarán las máquinas la historia de nuestra existencia?
Quizás en un futuro no muy lejano, la ficción de la biónica deje de serlo y tengamos la facultad de conectarnos a otras máquinas para hacer aún más artificial nuestra propia existencia.
Esta flojera del ser, de entregar nuestra poca condición humana al servicio de las cosas que inventamos, para mantener doblegados a los escasos de oportunidades, es lo que hará que nazca una nueva raza de esclavos.
Los esclavos tecnológicos.
Temo el día en que las máquinas superen la inteligencia biológica del ser humano y adquieran una inteligencia artificial colectiva, que nos haga ver infinitamente y matemáticamente inferiores en razón y en lógica y por lo tanto carente de un propósito trascendente para el plan del universo.
Entonces y con miedo, veo un futuro de humanoides, remedos de la biología humana, de mente fría y calculadora como las máquinas, carentes de instinto, de corazonadas, de intuiciones y percepciones más allá de la carne o el hueso.
Ciborgs y androides sin vestigio alguno de alma o espíritu, desprovistos del error y la equivocación.
Ah siniestro que se ve el mundo en manos de la tecnología.
El pecado de la humanidad siempre ha sido, valorar los objetos por encima del uso.
Los objetos son herramientas e instrumentos al servicio del hombre; y no el hombre instrumento y herramienta al servicio de los objetos.-"

lunes, 24 de noviembre de 2014

"-A penas y respiraba y ya la vida mía tenía su fecha de caducidad.
Empecé a arrastrarme por la vida, con la ventaja alevosa que da la muerte y entonces te das cuenta que no naces para vivir, sino que te vives muriendo de a poco.
No importa si fuiste el primero, el de en medio o el último en nacer, la muerte no tiene afanes cuando de reclamar tu último aliento se trata.
Entonces con tristeza ves partir a los que amas y solo allí entiendes lo que te espera un día que no conoces o que puede ser mañana.
Te mandan a la escuela para que aprendas a defenderte en la vida, por que a todas luces la vida te ataca, mantiene a la ofensiva, ella quiere irse de tu cuerpo y tu tienes que defenderla de la muerte que mantiene al acecho.
La infancia pierde su inocencia el día que te das cuenta, que la muerte vendrá algún día de visita.
Y no piensas en el hambre, o el frío, o la sed, o la carencia, hasta que tus entrañas lo experimentan.
Y el infortunio echa por tierra tus fantasías, tus dragones y caballeros, mata de hambre tus princesas, hace de un cuento de hadas tu propia historia de terror.
En la adolescencia no entiendes el rumbo, todo parece gris y sombrío, sois el incomprendido, el de las hormonas alborotadas, el rebelde sin causa justa, el que busca llamar la atención de quienes no tienen intención de prestarla.
Y ves a tu madre partirse el lomo por educarte, por hacerte un hombre de bien, un buen ciudadano, mientras no piensas en otra cosa que no sea gastarte el tiempo con los amigos y empezar a buscar con quien ligarte y echarte a perder el futuro prometedor que alguien más quiere para ti.
Ah! si la vida te jode a cada rato, con esas cosas del amor, el desamor y otros males.
Te matas de a poquitos con tu novia, tus amigos, tus enemigos, tus compañeros de trabajo o de estudio.
Y piensas entonces que cada vez que te traicionan, o te defraudan, o te rompen el corazón la vida te hace fuerte y te prepara para un mejor destino, cuando el único que ciertamente te aguarda es un frío agujero en la tierra, o si la plata abunda en una caja de madera acaban todas tus esperanzas, ilusiones y tu carrera frenética por ser mas grande, mas fuerte, mas famoso, mas rico, mas que cualquiera, mas que los demás.
Ah! pendejo resulta correr una carrera que al final perderás, no perdurarás, no prevalecerás; un accidente, una enfermedad, te arrebatará de repente y te borrará de la memoria.
Vos te crees prospecto de la inmortalidad y no hay dinero, ni reputación que perdure en el tiempo.
Sólo esta raza tiene el poder de recordar, de hacer eterno ese recuerdo en la memoria de los demás, mas los humanos lo que quieren recordar recuerdan y lo que quieren olvidar olvidan y ciertamente olvidan lo que deben recordar y lo que deben olvidar recuerdan.
Le compras alegría a la muerte a cuotas de existencia.
Te aferras a lo que va y viene y te cuesta abandonar lo que no te conviene.
No has entendido el sentido y flujo de la materia y la energía que es lo único que compone tu cosmos.
Pasar de un estado a otro, de una frecuencia a otra, ya sea alta o sea baja, nacemos y morimos, somos creados y destruidos, una y otra y otra vez.
Somos parte de un imperceptible reciclaje de nosotros mismos.
Y en cada ciclo nos vamos depurando o contaminando, dependiendo de lo que emane de nosotros o lo que le agreguemos al espíritu.
Dejarás un rastro de tu paso por el mundo solo en los corazones que toques, en las vidas que ayudes a cambiar, pero no te engañes, hay quienes dejan huellas y hay quienes dejan cicatrices, al final de las sumas y las restas, eres tú quien finalmente decides, ser pincel que pinta futuros, o puñal que los desfigura y asesina.-"



"-Yo no quiero entrar de puntitas en tu vida, yo quiero que mi amor te despierte con trinos de pájaros alegres en la mañana.
Yo quiero enredar mis dedos en tu pelo y que mis manos acaricien los contornos de tu rostro como moldeándote un busto imaginario.
Yo quiero jugar contigo desnudo debajo de las sabanas hacerle cosquillas a las ganas que no se aguantan.
Yo quiero que nos estrujemos en un abrazo las almas, los huesos, la piel y los sueños.
Yo quiero hacer de ti un blanco lienzo y besarte el ombligo, dibujarte el placer en el rostro y habitar en tu regazo un par de noches.
Yo quiero ser luz de sol que dilate tus pupilas y oscuridad que tienta la perversión nocturna de tus pensamientos.
Yo quiero quitarte las ganas que se acumulan cada mes en tu vientre.
Yo quiero ser la mano que se filtra por entre tu falda corta, con rumbo predestinado y final desconocido.
Yo quiero ser el pie debajo de la mesa, que te busca celestino para provocarte mientras cenas.
Yo quiero ir contigo a todos lados, tumbarnos en la hierba y reírnos del mundo y sus desastres.
Yo quiero leerte un libro, contarte un cuento, escribirte un poema o hacerte un dibujo.
Yo quiero irme de tu lado y que me extrañes, que te haga falta, que quieras buscarme sin esperanza de encontrarme.
Yo no quiero que lo nuestro sea tan pasajero como una estación del año, yo quiero estar al abrigo de muchos inviernos en el abrazo del vaivén de tus caderas al andar.
Yo quiero ir pisando pasos contigo en la arena, en el asfalto, en la hierba que remoja la lluvia en el mes de mayo.
Yo quiero ir de tu mano por ahí, perdiendo el tiempo que nos queda, mientras se arruga la piel y la gravedad de los años nos despojan de la firmeza del deseo.
Yo quiero volar contigo en un cielo nuevo, uno azul de pocas nubes, uno cuyo viento nos empuje más allá de nuestras propias expectativas, sueños y anhelos.
Yo quiero que al final del día, pienses que no somos nada el uno del otro, que nos desenamoremos, que cada quien coja su rumbo y que se lo proyecte tan incierto como le venga en gana.
Que si nos juntamos de nuevo, es por que nos pertenecemos en cuerpo y alma; que si no, entonces que venga el olvido de todo lo que fuimos y no volveremos a ser juntos.
Yo quiero amarte para ti, no para mi, yo quiero vivir en ti por que así lo has decidido y le viene bien a tu alma.
Yo te quiero mía sin ser tuyo, yo me quiero tuyo sin que seas mía.
Que nos pertenezcamos sin papeles o contratos, sin anillos, ni juramentos, que nuestro pacto se firme cada noche en una destendida cama y que se acabe justo cuando el sol entre por la ventana y nos encandile la mirada.-"

viernes, 21 de noviembre de 2014

"-Partíose en dos lo que estuvo junto y cada parte por su lado una cuota de dolor lleva pegado.
Cosidos los recuerdos y amarrada la memoria, amordazado el llanto de los ojos y con grilletes pesados las ganas de volverse a hablar.
Nudos en la garganta atados con orgullo, soberbia que añade lastre a la pesadez de tus pies de hierro.
Corazón de piedra que ninguna agua esculpe, por mas recia que sea la tempestad que agite la marea contra la roca que yace incrustada en tu pecho.
Fría como el peor de los inviernos polares, silenciosa como la inmensidad del cosmos.
Distante como la primera luz que brotó de éste universo.
Dolorosa como la muerte que me lleva de a poco cada día, con cada verso escrito.
Pensé que me levantaba de la enfermedad de extrañarte, que me estaba curando del olvido.
Me sigo muriendo de ti, penoso cáncer, que me carcome por dentro el sentimiento, la fe y las ganas de ignorarte para siempre.
No te borras, tatuaje del alma, no me arranco la piel en la que patinaron tus besos.
Y aunque el pecho se me estruja con las ganas de quitarme el aliento, son mis ojos los que débiles dejan caer lastimeras lágrimas.
Quisiera dormir para siempre y no despertar mañana, para no saber nada del mundo.
Que las imágenes no me muestren el color de tu pelo, el brillo de tus ojos, la humedad de tus labios, que la música no me muestre con burla descarada, el sonido de tu voz en mi oído.
Cuanto tarda el tiempo en hacer su sucio trabajo de borrarte de mi vida, de mi mente, de mi ser.
Que ladino y cruel en su paso, se mofa de mi propio padecimiento, te saca el hierro incandescente lentamente y se deleita en el agujero que se abre como herida.
No sana, no cicatriza, la disimulas con una sonrisa, con una máscara de positivismo, la disfrazas de alegría, tan efímera como el amor que juraste para siempre.
Un para siempre que no duró mucho en tu alma.
Me he prometido a mí mismo enterrar tu recuerdo y cada rato profano esa promesa exhumándote en mis pensamientos.
No hay cementerio que reciba esto que mataste y que yo me niego a sepultar.
Yo cargo macabro el cadáver de lo nuestro, de lo mío, de lo que no quisiste, de lo que devolviste cuando te asustaste, cuando se te hizo encarte, estorbo y piedra en tu camino para el avance.
Es fácil olvidarse, dejar atrás, cuando lo que se sintió era mentira, o del tamaño de una semilla de mostaza, que cualquier brisa eleva, se lleva y desaparece.-"

jueves, 20 de noviembre de 2014

"-Voy a hablaros hoy de vuestro principal enemigo, de uno que abrazáis como a vuestro mejor amigo: El miedo.
Le abrís las puertas desde que sois unos críos, lo aprendéis casi que instintivamente, y te lo inyectan como veneno en la psique.
Entonces te da miedo caminar, por temor a caerte, te da miedo la oscuridad, por que la luz ya no está; te da miedo la soledad, por que, ¿que ha de der de tu pobre humanidad?.
Para entonces la ponzoña ya está bien incrustada y a partir de allí, todo lo que viene para ti es en auto defensa.
Ahora tu vida está en riesgo y el que sea inminente depende de la paranoia que vayas desarrollando con el ejemplo de otros paranoicos y con lo que el pesimismo te clava en el cerebro.
Ahora el mundo empieza a tejer su mas grande y macabra conspiración contra la libertad de tu ser.
Ha logrado ponerte las pesadas cadenas del temor, te las cuelga como collar, te las pulsa en la muñeca para que las luzcas a donde vas.
Y como en todo juego macabro, vienen los valientes a sacar provecho de tu falta de coraje.
Por miedo es que trabajas de sol a sol, por miedo a trabajar para ti, en lugar de trabajar para otros, por miedo a poner el dinero a trabajar para ti y no en trabajar para el dinero.
Por miedo es que pierdes a los seres que amas, por miedo es que tus sueños los realiza alguien más.
Por miedo es que te dominan y te humillan, te maltratan, te asesinan, te borran de la historia.
Es el miedo el que aplasta tu trasero en una silla, en un sofá o en una cama, para que seas testigo de otras vidas, mientras la tuya se te escapa frente a la pantalla de un televisor.
El miedo es el que te castra las ganas de disfrutar el mundo y sus maravillas, incluso sus porquerías, no sabes de esas cosas por tu cuenta, sino por los corajudos que una vez cerraron sus ojos al temor y salieron a enlodarse los pies con la realidad.
El miedo te amordaza, te mantiene sumiso, esclavo y lacayo.
El miedo es el arma e instrumento con el que te manipulan hasta el ADN.
El miedo no es otra cosa que la excusa perfecta para quedarte como estás, cruzado de brazos, con la boca y la mente tan cerrada como tu propio corazón.
Por miedo dejas que otros ganen tus batallas, el cobarde vive y el valiente a la tierra su cuerpo yerto baja.
El cobarde sobrevive y el valiente perece en el olvido de su sacrificio.
El cobarde bebe la copa del triunfo que el valiente peleó.
Así que el miedo no es más que una estrategia premeditadamente calculada, para dominarte, para manipularte, para que sigas sosteniendo a los arquitectos del sistema.
Por miedo compras cosas que no necesitas, por miedo te inyectas cosas que te envalentonan.
Por miedo te armas hasta los dientes para no ser víctima.
Es por miedo que haces de tu casa un castillo impenetrable.
Es por miedo que miras a todos lados cuando transitas por las calles.
Ahora el miedo te trasciende, te ha hecho insensible y cruel.
Te hace mojar los pantalones de la dignidad.
Y por eso prefieres el resguardo de tu cama, de tu casa, de tu dinero en caja fuerte guardado.
El miedo hace que deposites tu confianza en las pólizas de seguros que tu pagas.
El miedo más ridículo es el miedo a morir, por que desde que se nace es lo más seguro que te va a pasar.
Pero quizás el peor de los miedos, es el miedo a vivir.
Y todos creen que viven, pero el miedo es el que los mantiene a penas con vida. Una medrosa existencia, una cobarde, una pusilánime, una a merced de la bravura de un alfa dominante.
El miedo es la tapia que le pusiste a tus sueños, ladrillo a ladrillo.
El miedo te hace traicionar y matar tus principios, tus valores, tu esencia, tu trascendencia.
El miedo te impulsa a prevalecer y sobrevivir, por encima de todo, por encima del otro, a costo del otro.
Por miedo es que el mundo está hecho una mierda, por que sólo de los valientes es la paz.-"

"-Sentí un cosquilleo extraño en mi vientre, cuando te descubrí parada debajo del portón de aquel edificio.
Y tu sonrisa terminó de profundizarlo en mis entrañas, de hacerlo mas intenso.
Mis ojos, en la costumbre de escanearlo todo se posaron en tu fina humanidad y echaron un vistazo minucioso a tu atuendo, tu rostro, tus ojos, tus labios, el color de tu pelo, tu perfecta dentadura y a ésa mágica alegría que sabe proyectar tu sonrisa.
Y aunque mis nervios no fueron en principio por causa de enfrentarme a lo novedoso, si tomaron alas al ver que el universo se había esmerado en hacerte hermosa físicamente.
De como el sol hizo su trabajo en tu piel, dorándola con esmero haciendo junto con tu ADN, el perfecto bronceado que de seguro envidian muchas mujeres.
Cuando mis nervios subieron de nivel, mis ojos no lograron posarse mas en ti, entonces mi cerebro empieza a disparar pensamientos y mi lengua a ametrallar con palabras.
Que dulce fue de tu parte, tolerar todo este barullo y el ruido de mis razonamientos.
Que no te pareciera imprudente que te quitara de la boca la palabra, que te interrumpiera o que me apoderara permanentemente del discurso.
Tu dulce voz fue la culpable, el disparador y el detonante, de toda la adrenalina que me corrió por las venas aquella tarde, que provocara que mi corazón remendado latiera a doble marcha.
Mas hasta aquí lo que pude ver solo con los ojos.
Luego me di cuenta, que tienes un tesoro interno, que tu luz va más allá de lo que proyectas.
Que hay una gran inteligencia, sabiduría, un corazón hermoso, que alberga mucho coraje y valentía.
Entonces, por breves instantes, me dejaba hipnotizar de lo que escasamente te dejaba decir.
Tenerte en frente fue más allá de lo que supuse o imaginé siquiera.
En esas breves horas me pude dar cuenta de cuan grande eres y cuan grande llegarás a ser, como persona, como profesional, como madre, como mujer.
Tu juventud llenó de asombro mi propia capacidad de entendimiento.
Mas ha sido tu aplomo, seriedad y control sobre ti misma, lo que me ha dejado con la guardia baja y con gratos recuerdos danzando en mi pensamiento.
No fue mas que un primer encuentro, una sorpresa que rara vez regala el destino, la oportunidad de conocer a quien te ha leído y ha podido verse en lo que has escrito.
Un alma con la capacidad de ponerse en la perspectiva de otra con la que nada tiene que ver.
De aquel encuentro me quedó tu buena vibra, la expectativa de tomarnos un café y hablar de libros.
De seguir despostando al mundo y todo su carnaval de trivialidades.
De quitarle la ropa a los prejuicios.
De pintarle una sonrisa a la cruel cotidianidad.
De ir cambiando de a poco el presente para ver que le podemos arrancar mas adelante al futuro.
Me vine envalentonado, viendo los cojones que te sobran.
Las ganas de sacar adelante tus proyectos y metas personales, el amor hacia tu carrera, hacia lo que haces.
El amor hacia tu hijo, que no precisa de ninguna figura paterna, que no sea capaz de asumir el compromiso.
Ese precioso ser, te tiene a ti y eso es suficiente por ahora.
Y él es tu motor, tu gasolina que lo impulsa, tus alas para volar.
Por lo que no importa que puedas pensar del mañana, el futuro o el destino.
Cuando un ser humano, vibra en la frecuencia del amor y la bondad; la bendición deja de ser promesa y se convierte en un hecho factual.
Estás destinada a brillar, como la sonrisa que regalas, como el calor en el apretón de manos.
Me he quedado maravillado de haber compartido contigo, de ése pequeño lapso cuántico de tiempo y espacio que ambos nos regalamos.-"
 
 
 


martes, 18 de noviembre de 2014

"-No puedo ser tuyo, no puedo enajenarme, entregarte la mitad que hoy soy.
No es justo que estando tan incompleta como yo, vengamos a remendar nuestros corazones hechos retazos.
No sanaremos juntos las heridas que nos hicieron otros, si no sanamos primero cada uno por aparte.
He quedado discapacitado, en muletas de dolor, cuadripléjico de emociones, no me hago a la idea de amar para ser lastimado.
La confianza se mudó a otro lado y no sé su dirección.
Mi fe ahora es atea, solo creo en lo que puedo ver, oler y tocar y aunque vea, huela o toque, siempre dejo un espacio en mi ser para dudar.
No podría ser tuyo, ni de nadie más, ahora mismo ni siquiera me pertenezco, no tuve nunca sobre mi, patria potestad.
A mi el universo me trajo al mundo, con un propósito que no descifro.
Mis pasos no conducen a ti, ni a ninguna parte, por que vagabundos siempre fueron, para andar por ahí sin ser alcanzados.
Puedo estar a tu lado, hacerte compañía, un minuto, una hora, un día, una semana, unos meses, un par de años o toda una vida; pero solo haciendo eso, siendo tu compañía.
Mi ser renunció a las cadenas, a las del pasado que añoro estúpidamente al lado de quien nunca supo ver el amor que le tenía reservado.
Yo ahora del cosmos me declaro ciudadano, habitante de la incertidumbre, de lo que no sabe si vendrá o no, de lo que será o quizás no.
¿No ves linda, que ando de pelea conmigo mismo y no logro derrotarme?
No querrás este infierno en tu cielo martillando su maldición.
No querrás nubes grises en tu verano y primavera.
Pensioné a cupido y le pagué su invalidez en mis historias de amor.
Le indemnicé el dolor que me trajeron sus fallidos flechazos.
Te querré como pueda, con lo que me queda y lo que queda en mi es muy poco, por que cuando quiero, lo doy todo y no se puede andar dando todo a cada rato, a cada quien.
Soy solo tu amigo, un ave de paso, no soy tu destino, ése está debajo de tu brazo.
Somos peregrinos, tu en mi vida y yo en la tuya, seguimos caminos que el universo hoy entrelaza, mas no tejo nada, no tiendo redes sobre nadie, no quiero atraparte, pues mi barco no tiene anclas.
Dejémonos libres, como nos hallamos, sin promesas que nos aten, sin futuros que no hacemos posible.
Simplemente el momento vivamos y que sea la suerte quien decida, si te vas o te quedas, si me voy o me quedo, si nos vamos juntos, o nos quedamos juntos.-"

"-Debo dejar de andar maquillando fealdades, de ir cubriendo de capas de irrealidad y fantasía a las personas y a la vida.
Debo dejar de ver la perfección de lo imperfecto y la bondad de la maldad que les abriga.
Debo empezar a verlos tal cual son, con sus virtudes y defectos y no hacer de ello una tragedia personal.
No están aquí para agradarme, ni yo a ellos, están por que les toca compartir mi espacio y tiempo, ser el testigo de mi vida y yo el espectador de la de ellos.
Debo entender, que muchos creen que si le añaden dos o cuatro ruedas a su vida, se creen seres superiores, o que si inflan su cuenta bancaria con muchos ceros a la derecha, o visten ropa fina de marcas reconocidas.
Debo aceptar que los inválidos del ser precisan de muletas comerciales, de prótesis de mercado que les permitan verse, mas bellos, mas importantes, mas poderosos.
Debo empezar a dejar la costumbre de encumbrar una imagen enana de quienes he amado en el pasado.
Debo entender que su carne puede y debe ser mas débil que la mía, que pueden y deben equivocarse, que deben y pueden lastimarme.
Debo aceptar que pueden ser malos, asesinos de ilusiones, inclementes, fríos, indiferentes y crueles.
Debo entender, que no entienden la vida, como yo la entiendo, que no aman, como yo amo, que no sienten, como yo siento.
Que el poderoso precisa de las armas y el dinero para conservar su poder.
Que el mentiroso recurre a la mentira, por que la verdad es cruda, le pesa, le facilita el afán de justificarse.
Que el que roba, le es mas fácil quitar que conseguir.
Yo he de perder la esperanza en todo aquello que no venga de mi mismo.
He de transformar lo malo que veo en mi.
El mundo no es más que un común espejo, que me refleja, a mi como a los otros.
Yo debo aceptar a los que viven de la carne y por la carne, a los que están en el espíritu y desde el espíritu.
A los idólatras de las cosas y a los fanáticos de lo intangible.
Yo debo entender al que le añade plusvalía a su vida comprando cosas que no necesita y que cuando muera, no podrá llevarse consigo a la tumba.
Yo debo tolerar a aquellos que el mundo desprecian y satanizan, haciéndolo amargo y sombrío como un cementerio.
Yo debo dejar de lado la expectativa, aterrizar mis prioridades y cuadrar mi realidad con la ficción ajena.
Ciertamente no todo lo que brilla en el mundo y las personas es oro, más prefiero tomar de ellos y del mundo el escaso gramo de bondad que puedan tener.
Que el universo la catástrofe permite, tanto como el milagro.
Que el homicida quita vidas, como madres dan a luz cada día.
Que la verdad brilla, a pesar de las mentiras que lees en el periódico que compras, o las noticias que ves en la televisión.
Que todo tiene un propósito en esta vida y en el cosmos que compartimos.
La ley de gravedad funciona para buenos y para malos.
La muerte jamás ha discriminado, sexo, edad, religión, preferencia sexual, poder adquisitivo, estatus o sangre real.
Que en el cementerio es donde acaban todas nuestras vanidades.
Debo empezar entonces, a acumular momentos y disfrutar experiencias, al lado de los que amo y me aman.
Por que las cosas ciertamente, pasan, te las quitan, se corroen, se acaban.
Más tus recuerdos, sentimientos y experiencias, ¿quién te las puede quitar?.
Solo hay un ladrón de experiencias, de momentos y de recuerdos, lo llaman tiempo y se apellida de olvido.-"
 
 


domingo, 16 de noviembre de 2014

A MALENA
 
"-¡Heme aquí! soñándote imposible, inalcanzable, lejana y distante como la más apartada estrella del firmamento, que escanean mis ojos desprevenidos en las noches de verano.
Te imagino entonces en pantalones cortos, con tus pies descalzos, caminando en la playa, besando la brisa marina con tu rostro.
Te imagino jugando con tus gatos, taciturnos compañeros solitarios.
Te imagino pintando arco iris de sonrisas cuando la lluvia termina de caer y el aire húmedo con olor a tierra se mete en tu nariz.
Yo te veo en mi mente bailando una canción que nadie más que tu escuchas.
Tu ternura cuelga de tu cuello, como cadena que no ata más que tu juvenil deseo.
Y tus ojos se posan curiosos en toda cosa maravillosa que se atraviesa en tu camino.
Pienso entonces en el pacto mágico que hizo la luna con la locura que habita tu ser y en como tu vientre se agita con el temblor de muchos volcanes.
Yo veo la vida correr rauda por tus venas, impulsar la carrera incierta de tus pies por la calle.
Yo veo una mujer a su mundo enfrentada, con toda una maleta de preguntas empacadas, listas para ser respondidas en el viaje que le depara la vida que tiene por delante.
No tiene caso seguirte a donde vas, pues tu alma tiene abiertas sus alas y tu espíritu viaja como cohete a un universo que gobiernan tus propias leyes.
Yo no te veo niña retratada en un espejo, tu eres mujer que al mundo entero grita su rebeldía.
Tu no has nacido para luchar por un lugar en el universo, tu estás aquí para embellecerlo y adornarlo con la luz que emana de tus ojos y la fuerza que exuda tu bendito espíritu.
¿Cómo no mirar el semblante de tal figura?, ¿Cómo no idealizar la feminidad que va prendida de tu ser?, ¿Cómo impedirle al destino que nos atraviese los caminos que nos conducen al mutuo reconocimiento?.
En el vaivén de tus caderas se columpian mis ojos.
Y en tu pecho se clava mi deseo de tenerte para siempre en el mío clavada como puñal que nunca hiere.
Yo te quiero así a prudente distancia de mis demonios, mientras los tuyos corretean libertinos jactándose de su alevosía.
¡Vénte pues a mi destino!, a la largura de mis años, a la anchura de mi ser, procura la compraventa de mi alma, la subasta de mis sentidos.
¡Hazte a una porción de mi locura! y deja que el mundo se desmorone en su rutina, que mueran de viejos y pendejos los que buscan el agrado en las cosas y por las cosas.
Deja que el tiempo deshaga sus inútiles planes de hacer sobrevivir lo perecedero, canjeando su maravilloso destino inmortal.
No permitas que te ate ni someta ningún dogma, paradigma o intención del sistema.
Deja que sea tu corazón y tu conciencia la que guie tus pasos a la felicidad que guardas celosa dentro de tu alma.
¡Guárdame muy profundo y tenme siempre presente, que yo no puedo olvidarte, ni de tu presencia deshacerme, que yo te llevo conmigo, desde que te conocí, que yo canjee mi patria potestad sobre mi propio ser, cuando a mi soledad arribaste y  te quedaste junto a mí.-"
 


viernes, 14 de noviembre de 2014

"-Debería ignorarlo todo, hacerme el pendejo con el mundo y lo que en el sucede.
Mirar con indiferencia absoluta, sin el ejercicio inútil y desgastante de formar juicios a priori, de todo lo que se me pone en frente.
Acallar mi mente, cesar toda lucha interna, intentar un vacío al que tengo miedo de saltar.
Abrazar mi soledad y darle un beso en la mejilla, hacer las paces con mi pasado, dejarlo plantado, recoger mis pedazos y rearmarme, reconstruir lo que está en ruinas y mirar al frente sin volver la vista.
Debiera entonces dejar que mi futuro florezca en mis manos, darle una oportunidad a lo incierto, caminar resuelto y sin prisa alguna.
Gozar del momento, el tiempo y personas, barrer con los malos pensamientos, dejar de luchar con lo que no entiendo, simplemente dejar ser, lo que tenga que ser.
Dulce o amargo, frío o caliente, crudo o cocido, tragarme entero el mundo y sus demonios, los míos propios.
Desnudar la realidad y tocarle el culo a la vida.
Beberme el elixir exquisito de cualquier presencia y compañía.
Mirarme en los ojos de un desconocido, ponerme en los zapatos de los descalzos.
Que si viene el llanto, lloro; que si viene risa, reviento a carcajadas.
Que si quieren quedarse en tu vida, bienvenidos, que si quieren irse y no volver; que les vaya bonito.
Dejar de hacerle caso a las vanidades, a lo superfluo de las apariencias, que si estoy feo, me valga madres; tanto como si estuviera para levantar miradas ajenas.
Que no venga la preocupación a robarme el sueño, que si hay dinero se gaste en lo que me dibuje una sonrisa, que si falta, bueno, que me muestre el camino para tenerlo en mis bolsillos de regreso.
Vivir mi vida a descubierto, que me importe nada lo que de mi opinen, digan, mientan o tergiversen.
Que no tenga que excusar mi conducta errática e ilógica, ni tratar de explicarle al mundo la locura que padezco.
Que mis heridas aunque expuestas, no requieran de respuesta.
Que si hablo o si callo, si escribo o me abstengo, tenga el mismo efecto en las entrañas de quienes esculcan mi vida y mi pensamiento.
Yo quiero que mis lágrimas corran raudas por mi rostro sin la vergüenza del sufrimiento y su oculta causa.
Yo quiero andar en peloto por la vida, sin los ropajes de los prejuicios, los tabúes, los paradigmas y las ideologías de otros.
Yo quiero mi propia filosofía, mi ciencia, mi arte, mi música, mi literatura.
Yo quiero escribir mi historia sin afán de dejar huella, sin el propósito de ser desenterrada cuando la sepulten los siglos.
Yo quiero mandar al carajo, todo aquello que le estorba al brillante ejercicio de reírme de mí mismo.
Yo quiero verle la cara a los que quieren verme roto y decirles, mala suerte conmigo; inténtalo de nuevo, mediocre fracasado.
Yo quiero abrazar la vida, llevármela a la cama, hacerle el amor como un loco degenerado, sacarle un millón de orgasmos y morir desgastado, cuando le de envidia a la parca y por fin venga a reclamarme el último aliento de mis pulmones.-"


jueves, 13 de noviembre de 2014

"-Una vez intenté en vano definirla, nunca logré aproximarme a tal irrealidad o subjetivismo.
Tratar de entender el infinito, con una mente tan finita como la mía, por que hay infinitos más grandes que otros infinitos.
Supongo que es poesía, verso, prosa, literatura pura.
Me figuro que hay un pacto entre ella y las estrellas, que en ella el universo se desdobla, se pliega, se contrae y se colapsa.
Que es matriz que la realidad genera, que ella la ecuación desbalancea, que su gravedad la realidad altera.
Sus entrañas dan a luz las maravillas de la vida y en sus entrañas busca lo masculino sus raíces y el origen de sus incógnitas.
Mas su piel no puede leerse, en términos literarios, aunque se intente o se pretenda.
Uno bebe su belleza como vino dulce y dulcemente se deleita con lo que los sentidos se recrean, un rostro, unos ojos, la turgencia de unos senos, la redondez de unas caderas, el cadencioso y rítmico andar de sus pies sobre la arena, la hierba, o el frío cemento.
De ella emana un calor que abraza el frío de tu soledad más profunda y a su vez, su indiferencia puede congelar tu corazón y fracturarlo como hielo seco.
Su pasión es tan intensa como la erupción de un volcán violento, su desdén es una muerte fulminante, un rayo que te parte y te carboniza por dentro.
El mar bravío se hace semejante a su alma, sus emociones, a su furia.
Y un huracán es la analogía perfecta para definir su rebeldía, su ímpetu y su fuerza, cuando se desata su violencia interna.
No se le puede domar, no se le puede controlar, la puedes manipular, pero al final se te saldrá de las manos y arremeterá contra ti, te arrasará, te borrará del mapa.
Ella te da la vida y de a poco te la quita.
Ella es madre, hermana, hija, esposa, amante, concubina, puta, digna, santa, pecadora, dile lo que quieras, trata en vano de definirla, de etiquetarla, de ponerle grilletes de contratos, de sujetarla con apellidos, de comprarla con objetos, de usarla como escudo, como presa y como cebo.
Disfrútala, gózala, vívela, siéntela, súfrela, llórala, ignórala, extráñala, ódiala, olvídala.
Ella hace parte de tu vida, de tu existencia misma, de la realidad que te fabricas.
Mas el amor le es por naturaleza y en lo penoso de existir, solo ella te trae la paz o la desdicha de la guerra.
Es ella la que inspira los poemas, es ella que se hace naturaleza, vida, cosmos, luz de estrellas.
Es la mujer, el maravilloso enigma a resolver, ésa difícil ecuación cuántica sin respuesta.-"


miércoles, 12 de noviembre de 2014

"-Quizás el sentido de la vida no es preocuparse en absoluto, ni poner tus ojos en lo que pasa a tu alrededor.
Mirar hacia adentro es un ejercicio fallido cuando lo de afuera aterra.
Las apariencias son el consuelo de los idólatras de la carne y el hueso, de los compraventistas de vanidades; de los arrendatarios de la piel.
Mas allá no hay sino sangre y sudor y fluidos corporales con los que firman sus pecados capitales.
He procurado no mirar con odio el mundo, por que el mundo no tiene culpa alguna de la inmundicia que le han heredado.
Tengo un conflicto moral con esta raza a la que mi cadena de ADN pertenece.
Si los juzgo por lo que hacen o lo que dejan de hacer, lo que se hacen a si mismos y a otros que están por nacer.
No quiero verlos como obras viles de la naturaleza, no está en mi endilgarle tal bajeza a las manos del cosmos.
Somos un error que la ecuación cuántica trata de balancear.
Me aterra el hecho de compartir el infortunio de millones de mis congéneres, el infortunio de ser gobernado por los viles, los ambiciosos, los hambrientos de placeres.
En mi afán de no perderme, el silencio viene a ser consuelo, pero mis entrañas pujan para que mi veneno contra el mundo se desparrame por mis letras.
Lo estamos haciendo bien, desperdiciando la única vida que tenemos, lastimando a otros, sembrando odios, destruyendo vidas, dejando heridas profundas y corazones rotos.
Sumas y restas luz a tu alma, cuando barateas tus principios por dinero, fama o fortuna; cuando prostituyes tu fe en ti mismo.
Canjeas carne y piel por cosas que no son eternas y que correrán la misma suerte que tus huesos, vendrá la muerte y te arrebatará tu ser y el tiempo te irá borrando, de ti no quedará nada.
Pasarás desapercibido, creyéndote grande, aun cuando infles tus cuentas bancarias, te llenes de objetos que no usas y te sigas afligiendo por que no puedes tener todo lo que tu caprichoso proceder te dicta.
Todo lo que fue bueno en ti un día se perderá y solo contará a quién heriste, a quien mentiste, a quien traicionaste, de quién te burlaste, a quién pisoteaste, a quién humillaste y que sentiste cuando le quitaste la sonrisa del rostro a uno de tus hermanos.
Sigue en la superficial carrera de creerte importante, de hacer la diferencia con tu ego apendejado.
Síguete creyendo en la cúspide de la pirámide.
No permanecerás mas que en un parpadeo del cosmos.
No prevalecerá la negatividad que disfrazas de virtud.-" 


martes, 11 de noviembre de 2014

"-Me fue particularmente difícil dejarte atrás, con el llanto en tus ojos, con todos esos por qué en tu cabeza, con las manos vacías de una última caricia mía y con el frío de la mañana que anhelaba un último abrazo.
Pero parece obra del destino, que la crueldad de la distancia toca las vidas de quienes se juntan brevemente, en lo clandestino de quererse en el lado oscuro de lo prohibido.
Mi alma dio un último vistazo por la ventanilla del autobús, pero no pude verte más, te fuiste deprisa con el impulso que la congoja empujaba tu ser.
Tantos sentimientos encontrados, tantos recuerdos acumulados en un par de días maravillosos que se los llevó el ocaso.
Me llenas de tantas maneras, que me olvido por un instante de aquel viejo vacío en el pecho.
Yo veo la negrura de tus ojos, los vellitos de tus manos, la diminuta magia de tus manos enredando tus dedos con los míos.
No pude más con lo que me apretó el pecho, sentí que dejaba atrás algo muy preciado y querido, no quería regresar a lo conocido.
sin embargo se resignó mi alma a la inmediatez del momento, preferí guardarte profundo en mi pensamiento y dejar que el universo siguiera jugando al desencuentro.
El cielo que me regalaste se fue desvaneciendo con el paso de los kilómetros y el olor a caña se ausentó de mis fosas nasales.
Y aquellos raros olores y las luces de las montañas, se desvanecieron y se tornaron pálidas.
El calor del pueblo se hizo frío y mi cuerpo pidió agritos un abrazo tuyo.
Ya estaba de nuevo frente a mi conocido destino, el de verte de lejos, el de extrañarte, el de no tenerte, el de dejarte para después, para otra vida quizás, para cuando me sonría la bendita suerte.-"


lunes, 10 de noviembre de 2014

"-Hallé nuevas simplicidades abandonando mis propias complicaciones, le puse una mordaza e mi ego y dejé escapar a mis demonios de aquella cárcel de prejuicio y moralidad disimulada con un aire de putrefacta santurroneria.
Entonces un horizonte se abrió de par en par frente a mis ojos, un cielo nuevo, unas nubes que no amenazaban tormenta y aunque lluvia cayó sobre aquel extraño suelo, no remojaron antiguos recuerdos y remordimiento alguno vino a causar zozobra en mis entrañas.
Nuevos rostros, otras voces, gente simple sin complicaciones, las vanidades en el bolsillo roto y el ego haciendo siesta en el interior de su conciencia.
Mi corazón acelerándose en la incertidumbre de lo que mis ojos apenas veían, curiosidad en el semblante de mi rostro y un afán por devorar lo novedoso de las imágenes que retrataban mis retinas.
Unas calles desconocidas, pasos medrosos y una respiración nerviosa, un montón de preguntas cuya respuesta aguardaban en el porvenir.
Entonces en aquel extraño paraje, pudo reposar mi alma, descansar mi cuerpo, entender el valor de aventurarse, de abrirse a lo nuevo, de dejar el miedo empacado en lo absurdo del sentimiento.
Supo mi rostro entonces sonreír de nuevo, mirar fijamente otros ojos, estrechar la tibieza de nuevas manos, de ver la curiosidad de otros ojos puestas en mi humilde humanidad.
No han dado pasos en vano mis pies y no he viajado tan lejos por nada, ha sido mi alma la que me ha llevado, a encontrar en otra parte la tranquilidad y la paz que parecían extraviadas.
Ahora entiendo lo cobarde que he sido toda mi vida y el miedo a enfrentarme a ella con decisión y coraje.
No me reprocho el querer pisar sobre seguro, me reprocho no darle la oportunidad a mi ser de abrirse a conocer, experimentar, expandir y compartir el amor que guardo en mi alma.
He sido un egoísta conmigo mismo, privándome de vivir, de mirar, de tocar, de respirar, de sentir.
Le he negado a mi ser el derecho divino de volar, de ir mas allá.
Le he puesto unos grilletes de miedo, unas cadenas de incertidumbre, le he añadido un lastre a mi encuentro con mi propio destino.
Hoy me libero y me pongo unas alas de cera y me elevo tan alto como pueda, sin miedo a que el sol de lo desconocido calcine mis sueños y derrita mis alas de libertad.-"

viernes, 7 de noviembre de 2014

"-Enemiga mía, duermes al costado mío, no me dices nada, hace meses que mi cuerpo no sabe que es una caricia tuya, al amor en tu pecho le llegó el invierno y el verano del desgano, secó la humedad de tu sexo hace tiempo.
Se me ha olvidado el sabor de tus besos y la almohada es ahora la depositaria de mis abrazos.
Yo entrepierno el vacío, cuando la arrechera me hace puja en las entrañas.
Nuestra vida no es mas que estar unidos para guardar las apariencias, para no dejar profundos traumas a nuestros hijos.
Somos la pantomima de una pareja perfecta, una obra de teatro para el resto del mundo y una tragedia no contada para ambos.
Ambos estamos tan distantes como dos galaxias, somos dos extraños que apenas y se reconocen.
Yo soy un fantasma que entra y sale y tu el espectro que espanta todo el día en la casa.
El silencio es ahora nuestro lenguaje y evitamos chocar con nuestras humanidades.
Los puntos comunes se han tornado diferentes y las diferencias han cavado un foso profundo en nuestros seres.
Nuestro amor agoniza mientras nuestros egos lo estrangulan.
Cada quién por su lado busca lo que ha extraviado en casa.
El sofá es ahora otra cama para dormir y una línea invisible, nos divide la vida; una especie de frontera, entre lo que fuimos un día y lo que somos ahora.
Nos estamos perdiendo mutuamente y no movemos un dedo para salvar nada.
Hemos dejado al azar la suerte de esto que tardamos en hacernos, una vida, un matrimonio, unos hijos y un montón de memorias que compartir.
Ahora mismo miramos en direcciones opuestas y nuestros pasos se apartan el uno del otro con el paso del tiempo.
Se vino a bajo el futuro que nos prometimos y cada quién por su lado resigna el amor, que alguna vez guardamos en el pecho.
Hace rato que ya nos venimos despidiendo.-"

"-¿Qué le puedo reprochar yo al destino, que le dio por estrujarnos el alma, por cruzar nuestros caminos?.
Vino el cosmos a hacerle alquimia a las heridas de nuestras almas, intentando amalgamar dos metales diferentes en la fragua del amor, la pasión y el odio.
El tiempo quiso conjugar el verbo amor en nuestras vidas, pero tu gramática cambió radicalmente ya tu vocabulario tiene nuevas palabras y otros términos para el nuevo lenguaje que disfruta tu ser.
En la colisión de nuestras voluntades, se hicieron añicos los mutuos sueños y los rumbos se hicieron a la distancia, los momentos gratos al olvido y lo que una vez fue valioso, verdadero y con sentido, dejó de serlo.
Somos estrellas lejanas, energías distantes, tan ajenos como dos universos paralelos; una paradoja absurda del espacio-tiempo.
Tanto anduvo mi alma vagabunda por el mundo, desdeñando sus apariencias, los disfraces de la gente, los egos vestidos de bisutería, el glamour de la piel y el vacío de sus corazones.
Y mis ojos se posaron sobre lo que mi ser no pudo distinguir a profundidad cuando te vi por vez primera.
Yo te creí primavera, campo florido de hierba fresca, el sol de un verano que nunca calcina, el agua que brota eterna de la peña.
Mis ojos que precisaron de hermosura, en tu humanidad la hallaron.
Mas objeto de engaño fue mi ceguera, de mirar solo la superficie, sin mirar el agite de tus entrañas.
En ésa burbuja de cristal ya habitaba otra persona, se colapsaba en tu universo otra energía.
Mi ser se fue por el agujero negro de tu mirada y yo perdí el poder sobre mi mismo, cuando se colgó mi amor de tu cuerpo.
Nunca fuimos uno, así compartiéramos la misma cama.
Tu no fuiste mía, así te atara con un abrazo.
No sellamos pacto ni alianza, con sudor de sábanas ni fluidos corporales.
Yo le vendía mi alma al diablo y el diablo no la quiso para si, sino que la puso en subasta.
En el resumen de las cosas, estrellarme contra ti, fue innecesario, lastimarnos, hacernos daño, ya estábamos vueltos mierda, cada uno por su lado.
¿Por que añadir más dolor, a lo que no pudo con antelación ser reparado?.
Ahora estamos cada uno en su orilla, a años luz de nuestras coincidencias.
Yo no veo claro el rumbo de mis pasos.
Y tu no apareces ni siquiera en las señales que dan las estrellas.-" 
 
 

jueves, 6 de noviembre de 2014

"-¿Que quién soy?, me preguntan con frecuencia, como si fuera tan fácil definirme en un par de palabras.
En mi cuadragésimo segundo aniversario, no voy a tratar de explicarles, mi camino se ha ido alargando con el paso de los años y mis pasos se han tornado pesados.
He vuelto mi mirada atrás y todo parece nublado, como con una especie de cortina espesa sobre ese pasado remoto.
Contrario a lo que insinúan los tergiversadores de mi vida, yo siempre tuve amor para guardar en mi corazón.
Nací en una familia cualquiera, pero cualquiera no tendría una familia como la mía.
Y aunque en los primeros años de la infancia la pobreza amenazó con desunión o traumas psicológicos, tuve una madre que enfrentó al mundo, la vida y sus embates y supo mantener unidos sus cachorros.
Yo siempre he sido muy querido, muy amado, así que queda descartado de plano, que mi psicología se haya fregado por falta de amor o cuidado.
La vida siempre ha encontrado la manera de sorprenderme, de darme y rodearme de personas y cosas maravillosas.
Hoy el sol, brilla sobre mi signo y aunque mi alma se debate en miles de cavilaciones, se que debo seguir mi rumbo, con paso firme, con la creencia que merezco hallar mi felicidad.
Yo soy un cúmulo de experiencias, de miedos, de incertidumbres, yo soy la duda que me separa del futuro, la lágrima que se contiene de orgullo, la palabra que se hace nudo en la garganta.
Yo soy las manos temblorosas que tienen miedo de tocar, el corazón acelerado cuando la belleza de una chica se asoma por mis inquietas pupilas.
Yo soy el sexo endemoniado, lujurioso y pecaminoso contenido en mis ganas, un volcán libidinoso en actividad que no erupciona.
Yo soy un llanto que me callo, una ira que no descargo, el rebelde de una causa condenada a muerte.
Yo soy lo que muchos odian, pero que aman la mayoría, la mayoría que me importa, pues los que me odian, mas que odiarme me envidian.
Envidian que no sea de la altura de su propia mediocridad.
Yo soy niño, adolescente, hombre, los tres en uno solo, al niño le agradezco las ganas de vivir, al adolescente la rebeldía y los deseos de ganarle la batalla al mundo, al hombre la sabiduría y el respeto ganado a pulso.
Yo soy la memoria de todo aquello que debo olvidar y el olvido de todo aquello que no vale la pena recordar.
Yo soy tu dulce sueño o tu peor pesadilla, tu peor amigo o tu mejor enemigo.
Yo te estrujo el alma con lo que escribo, te disparo balas de verdad a quemarropa.
Yo desnudo tu realidad con frases que taladran tu entendedera.
Yo no soy bueno, ni malo, yo solo vivo y respiro y ando por ahí dejando huellas a mi paso.
Yo no pretendo trascender en el mundo, ni brillar, ni ser importante.
Yo habito en corazones humildes y sensibles como el mío, que abrieron sus mentes y me hicieron espacio, que aceptaron mi oscuridad y mi locura.
Yo los llevo en mi alma y ellos me dejan habitar brevemente la suya.
¿Qué quien soy?, soy lo que ves y todo lo que no ves, soy mis amigos, mis enemigos, el amor y el odio durmiendo juntos, el bien y el mal que se revuelcan en una cama alquilada, la inocencia y la perversión jugando a la ruleta rusa.
¿Quién soy yo?, no soy nadie, no termino de conocerme, soy cuarenta y dos años de preguntas sin respuesta.-"
 

martes, 4 de noviembre de 2014

"-Tenía un montón de luz de estrellas escondidas en sus ojos y se reía como el estallido del cosmos.
La alegría le era por naturaleza y la negrura del firmamento habitaba en el color de su cabello.
La brisa marina le besaba el rostro en complicidad lésbica con el rocío de la mañana.
Hasta el tiempo se paraba en seco cuando se asomaba por los pocos años que mostraba la dulzura de su rostro.
La arena de la playa esperaba sus inocentes pasos cada fin de semana y el azul del mar se calcaba en el cielo arropando la inmensidad de su ser.
Pequeña sirena, nereida de la costa, criatura mítica de belleza revestida.
Odas y poemas, música de las esferas, el canto de las aves y el rugir de las olas contra las peñas, es así como la vida te homenajea.
Prematura madurez la que se parapeta en tu cara de niña y esa irreverencia que le escupes al mundo, matiza de rebeldía una existencia desprovista de humanas ataduras.
La luna le fue por silente testigo muchas de sus noches, compañera inseparable de madrugadas furtivas y el sol del medio día la despertaba del un letargo profundo, en el que los sueños siempre superaron el dolor de vivir despierta.
Le ha declarado la guerra a los preceptos del mundo, a las normas y las leyes que esclavizan, que trepanan la libertad del pensamiento, que alienan el alma y encadenan el ser.
Ella quiere huir de la rutina, de las cosas establecidas por otros, de los planes urdidos por otros, de la vida que quieren otros.
Ella quiere zafarse de lo que le han dicho, ella quiere vivirlo en carne propia, rasgar las vestiduras de una doble moral que la enferma.
No se quiere andar con rodeos, ni atar sus sueños a la voluntad de otros.
Ella volar sola quiere, sin seguirle a nadie el vuelo.
El mundo aguarda por ella, por sus pasos, por el mirar vagabundo de sus ojos.
Ella espera ir mas allá de lo que las ganas le han negado.
Ya no quiere ser la niña da papi y mami, ella lo que quiere hacer de su vida lo tiene claro.
No se marchitarán las flores en sus manos, ni el otoño cubrirá de blanco la negrura de sus cabellos, por que eterna se hará la belleza en ella con el paso de los años.-"

sábado, 1 de noviembre de 2014

"-Anoche volví a sentir aquella vieja congoja que oprimió mi pecho por varios meses y se volcaron a mi mente las viejas memorias de lo que insistí en mantener como algo presente.
Un amor que se destiñe con el paso del tiempo, que se aja y se deslustra, uno que se desfigura en pasado y al que la sombra de la duda cobija.
Me aferro al recuerdo de las cosas buenas, de las emociones que pusieron a latir de prisa mi corazón y a transpirar mi piel.
A veces siento el dulzor en mis labios de aquel beso furtivo y el calor de mis manos cuando rodearon tu cintura y acariciaron tu vientre.
Siento como se llenan de fluidos mis fosas nasales y como amaga mi llanto desbordarse una vez mas por mis ojos.
Estoy acá sentado en mi propia incertidumbre, tratando de darle respuestas simples a preguntas complicadas.
Y no me queda mas remedio que reconocer mi derrota, mi pérdida.
Debo aceptar a regañadientes que no eras para mi, que nunca lo fuiste, que el destino nos prestó una noche, una tarde y un día, para encontrarnos brevemente después de buscarnos por varias vidas.
Debo aceptar que tenías que marcharte, que enamorarte de nuevo, que buscar tu destino, tener unos hijos y formar una familia, que yo no podría darte.
Debo aceptar que lo que te di fue tan poco e intrascendente, que lo único que cambió fue mi manera de verte, de concebirte.
Que perdido estoy, que débil he quedado, que vulnerable y pusilánime ante la vida.
Que dolor tan grande e innecesario. Que karma tan inútil.
Me duele tanto tu ausencia y extraño en profundidad tu complicidad, tu negro humor, tu sarcasmo, tu desprecio por lo mundano y absurdo de la vida, tus palabras de cariño y afecto que pensé llevaban consigo la verdad de un sentimiento.
He querido engañar la realidad, cerrar los ojos a la verdad y miento cada vez que puedo con respecto a lo que fuimos una vez.
Ahora estoy en la cínica actitud de negar que exististe siquiera, empiezo a endilgarte muchos defectos, a enojarme con tus actitudes, a buscar lo malo que nunca fui capaz de ver en ti.
Me prometieron los terapeutas una superación de este duelo, me engañaron, aún se me comprime mucho el pecho y tu recuerdo sigue intacto atormentando mis noches y mis días, mis vigilias y mis insomnios.
Tengo que dar un paso firme hacia el frente, y dejar de mirar atrás, debo olvidarme de ti y de todo lo que fue, así como tu lo hiciste; sin anestesia, sin compasión, sin pena, sin remordimiento de clase alguna.
Debo soltarte, dejarte ir y debo seguir, debo vivir, debo sobrevivir a ti; debo encontrarme de nuevo, ayudarme a salir del túnel en el que habito desde que te perdí.-"