miércoles, 2 de abril de 2014

"Mis detractores, son un montón de gente invisible, gente sin rostro o género definido, alborotadores anónimos, saboteadores que se parapetan en las sombras de comentarios furtivos, no dan la cara, su propia vergüenza les impide tener el coraje de enfrentar la cobardía de apuñalar con el filo de sus señalamientos por la espalda.

Su mediocridad los ha llevado a la mentira, a los prejuicios sin fundamento, a hablar de lo que no saben, a pensar y suponer, en lugar de preguntar, indagar de la fuente, comprobar y corroborar.

Su lengua lisonjera, y su escasa materia gris no les da, si no para soltar falsos testimonios, mentir descaradamente, y desdibujar una imagen, que me vale una mierda sostener.

No vivo ni respiro por ellos, me necesita el universo, para asuntos más trascendentes, que perder mi valioso tiempo y energía, en gente tan hueca, tan poca cosa, tan hipócrita y falsa, como una moneda de cuero.

Deberían limpiar su trasero, de toda la mierda que les brota por la boca, un maloliente y putrefacto aliento les deja la innumerable cantidad de pendejadas, que dicen y suponen de mí.

Me vale madres, lo que piensen, lo que sientan, su envidia es evidente, su falta de inteligencia emocional, es deprimente, patéticos criminales de las sombras, les da culillo enfrentar una mente diferente, una que si sabe defenderse, de la infamia y la calumnia, de la poquedad de sus seres.

Carecen de argumentos sustentables, sus mentiras, flaquean, apenas y se mantienen de pié, tiemblan ante la inminente caída, ciegos de virtudes, con telescopios electrónicos escrutan los defectos ajenos, sin mirar lo sucio de su trasero.

Su corazón es tan oscuro y mal intencionado, que solo hay un objeto en el universo que podría ser trasplantado a estos mediocres del espíritu, un agujero negro, que los consuma a sí mismos, que los colapse en su propia negatividad.

Su vida es un lodasal, un desierto, por lo tanto no soportan los oasis de virtud, ni los verdes prados de esperanza, que otros siembran en su propia vida.

La soberbia es su carta de presentación, una tarjeta que exhiben, tanto como sus infladas billeteras, como el ego hinchado, por la acumulación de cosas que valoran más que así mismos.

Son tan cínicos, y su descaro tan evidente, que se atreven a proponer modelos de moralidad, de comportamiento, se creen los dueños de la verdad, una que les dijeron, una que les contaron, una que leyeron por ahí, una que no han vivido, una que remotamente han experimentado por si mismos.

Su mundo está reducido a lo que pueden o no ver, más allá de sus narices saturadas de cocaína o marihuana.

Se las dan de rebeldes, irreverentes y libres...jajajaja, ni siquiera conocen el significado de tales palabras, las saben por que sus teléfonos, más inteligentes que ellos, hacen la tarea y les consiguen los significados, son más esclavos del mundo y sus majaderías que cualquiera que hayan conocido.

Su misión en esta vida es estorbar, entorpecer, ser la tapia que deberán sortear las almas que sí poseen un valor y una luz, ellos son la oscuridad que permite que la luz de los auténticos, los valerosos, los luchadores y guerreros de la vida, puedan brillar.

Los dejo detractores, no merecen más elogios, su naturaleza está condenada, su karma tarde o temprano les pasará factura, su envidia y mediocridad no pasarán impunes, el universo siempre busca su equilibrio, no prevalecerán sus mentiras, inventos y maquinaciones, váyanse mucho a la chingada, y que la mierda que hablan y respiran por los demás, sea la misma que los cubra en su propia tumba!"