"Una mirada lanzada con reproche, cruza el aire hasta hacer contacto con mi estampa. Aquella a la que le valen madres todas las cosas lanzadas al vacío, porque de vacío están llenos su estómago y corazón.
El alimento de mi vida, una sintética utopía de plástico y bisutería, de todas aquellas cosas que la adornan para tapar su porquería.
Ando falseando la tramoya que me han puesto por paisaje, y sonrío a lo pendejo, para hacerles creer que me agrada la tortura de respirar su aire de arribismo, mezclado con las adornadas mentiras que relatan en la virtualidad de sus vidas inventadas.
¿Para qué carajos entonces hacer de este escrito una queja, una lastimera, inútil y nada interesante pataleta, que a nadie le importa y a nadie le afecta?
Digamos que me vuelto inmune, a los desórdenes mentales, de aquellos que le cobran con imbecilidad a los demás, sus asuntos sin resolver y su rabia contra su propia vida miserable.
Esos que andan endosando enojo, coraje y resentimiento, gratuito a quién nunca les ha hecho nada, porque no son merecedores ni siquiera de eso.
Sacan a pasear el ego, como quién pasea un perro rabioso, y con la misma expectativa de que, muerda a alguien y su espumero venenoso le infecte la atención.
Se jodieron conmigo, yo me vacuné de darle protagonismo gratuito a pendejos, y dejé de se la tarima, del show de sus pendejadas.
Ni siquiera les lanzo una mirada, porque mis ojos, no son moscas que se posan en la mierda. Sencillamente los dejo con su patético berrinche y todos mis más sinceros y humildes deseos de que se vayan a la verga, o a la chingada, o a la puta mierda.
Lo que más cerca que su hijueputez los deje".
-Lyon Heart-