jueves, 8 de mayo de 2025

 "Una mirada lanzada con reproche, cruza el aire hasta hacer contacto con mi estampa. Aquella a la que le valen madres todas las cosas lanzadas al vacío, porque de vacío están llenos su estómago y corazón.

El alimento de mi vida, una sintética utopía de plástico y bisutería, de todas aquellas cosas que la adornan para tapar su porquería.

Ando falseando la tramoya que me han puesto por paisaje, y sonrío a lo pendejo, para hacerles creer que me agrada la tortura de respirar su aire de arribismo, mezclado con las adornadas mentiras que relatan en la virtualidad de sus vidas inventadas.

¿Para qué carajos entonces hacer de este escrito una queja, una lastimera, inútil y nada interesante pataleta, que a nadie le importa y a nadie le afecta?

Digamos que me vuelto inmune, a los desórdenes mentales, de aquellos que le cobran con imbecilidad a los demás, sus asuntos sin resolver y su rabia contra su propia vida miserable.

Esos que andan endosando enojo, coraje y resentimiento, gratuito a quién nunca les ha hecho nada, porque no son merecedores ni siquiera de eso.

Sacan a pasear el ego, como quién pasea un perro rabioso, y con la misma expectativa de que, muerda a alguien y su espumero venenoso le infecte la atención.

Se jodieron conmigo, yo me vacuné de darle protagonismo gratuito a pendejos, y dejé de se la tarima, del show de sus pendejadas.

Ni siquiera les lanzo una mirada, porque mis ojos, no son moscas que se posan en la mierda. Sencillamente los dejo con su patético berrinche y todos mis más sinceros y humildes deseos de que se vayan a la verga, o a la chingada, o a la puta mierda.

Lo que más cerca que su hijueputez los deje".


-Lyon Heart-

"Me despierta la lluvia en las mañanas, en este mayo que quizás es como cualquier mayo de cualquier puto año. Pero este me cala en los huesos con frío y ausencia.

Veo de reojo el corretear de los estudiantes, y las mamás con sus críos de brazos, esperando el transporte escolar. Pero también veo de reojo, como el viento arrastra las hojas de un árbol caído, y el revoloteo alegre de las palomas y los pájaros, en los arreboles de la mañana.

Está presente esa sensación extraña de andar perdido en divagaciones, tanto como mis ojos en el firmamento gris y opaco de esta ciudad que nunca creció. Ni siquiera con el amor, que un día intenté escribir en sus recovecos y callejuelas.

Solo el frío en mis manos, me lleva a la cocina en busca de un café, que caliente lo que las hormonas dejaron de hacer en mi cumpleaños 50.

Ya viene mi compañía peluda con sus maullidos y sus quejumbres, buscando el agua y la comida.

Me le quedo mirando y él a mi, y ya no distingo, si lo salvé de la calle, o el me salvó de la soledad.

A pie limpio por la baldosa, me deslizo con la poción y deposito mi humanidad en el sillón confortable de mi biblioteca. Hago un repaso del cúmulo de libros que se quedaron a medio leer para vos y de las historias que no pude contarte nunca, porque el tiempo no nos alcanzó, sino para despedirnos y olvidarnos en el proceso.

Me quedo ahí, como dormitando, en una vigilia con sendos amagues de sueño. Un trasnocho inútil que me lleva a hacer memoria de lo que no está en mis manos cambiar. De visita cada noche, el mismo insomnio con tu nombre, tu rostro, tu aroma y ese vacío en la cama que nada ni nadie ha podido llenar.

Es mi consuelo, el peludo que me encontré en la calle, así como te encontré a vos, aunque el peludo, necesitó más de mí que vos, y el peludo se quedó conmigo a pesar de mí, y yo me quedé sin ti, a pesar de vos.

Ahora es mi amigo, y el calor en mis pies fríos en el invierno crudo de tu adiós. Ese que no me quisiste dar nunca, y del que nunca tuve una explicación"


-Lyon Heart-