miércoles, 1 de enero de 2014

"Tan oscuro como su propio pasado, una especie de espectro siniestro, en una interminable noche, su mirada apenas y reflejaba un halo de tristeza, una especie de melancolía indescifrable.

Era el remedo sofisticado de un vampiro, la ropa oscura, solo ponía en evidencia, su desviada inclinación a las sombras, un luto auto-impuesto que lograba ocultar una tenue y difusa luz, que disimulaban sus pupilas, que refundía en sus entrañas.

Anteojos oscuros, como el largo de sus cabellos, tatuajes en todo su cuerpo, dibujos blasfemos, diseños anatemas, historias de tinta y dolor, uno que traspasó su alma, la única vez que amó.

Botas punteras, anillos góticos, como gótico su estilo, calaveras, cráneos, apología gráfica de una muerte en vida que lleva con orgullo a todas partes.

Camina firme, de frente al mundo, la sociedad le importa un culo, la gente que lo mira raro, le importa menos que eso, le vale madres los perjuicios, los dedos hipócritas que apuntan como revólver, le valen cojones las opiniones y las murmuraciones que como balas tele-dirigidas penetrar pretenden su humanidad puesta en duda.

Él sabe que hay almas más oscuras que la ropa que usa, y más podridas y huecas de lo que la gente supone de él., el sigue de largo por la calle, no mira a nadie, pero todos le miran como bicho raro, como alienígena llegado de otro mundo, la mayoría le ve con miedo, otros con suspicacia, con desconfianza, con desprecio.

Le ven como descendencia de satán, le etiquetan y le endilgan la consabida adicción a las mil y una drogas que existen, más el único vicio visible, penetra sus oídos con estridente sonido, embriaga sus sentidos con música, narcotiza su ser con la melodía maldita del rock, y del heavy metal.

De vez en cuando enciende un cigarro, mientras el humo se transforma en muchas figuras, las imágenes inundan su mente, sueños psicodélicos, el surrealismo de la locura en la que se ha convertido su existencia, desde que decidió salirse de los esquemas, de lo establecido, del puto sistema del que reniega cada vez que respira.

Es su existencia contra las reglas, sus preferencias sexuales, contra natura, su ideología contra los credos, es un acto de rebeldía que camina desnudo y viste de negro, contra los colores del "status quo".

La noche es su día, y el día una muerte auto-inducida, criatura de las penumbras, se esconde de todo aquello que le rechaza, que le hace repulsa sin causa justa, es la soledad su pan de cada día, lleva su dignidad en el bolsillo de atrás de su pantalón de cuero, y la rabia que carga por el mundo en la punta de acero de las botas que con orgullo lleva.

Patea a su paso, traseros de críticas, y las bolas del mundo moralista que le condena, su ropa, sus tatuajes, su mirada, su cabello, su color de cabello, su tendencia sexual, todo lo que los "normales", no aceptan de los "fenómenos".

El miedo es su leal amigo, mantiene lejos a los pendejos, a los que se sobre-valoran de vivir una aburrida vida de acuerdo a reglas que impuso a la fuerza el sistema, su apariencia le saca del común y cuadriculado contexto, de lo cotidiano, de la monotonía estructurada, en la que unos pocos, ponen a marchar como borregos al matadero al resto.

No se siente mejor, ni peor, de hecho, no siente nada, en ocasiones algo de furia, de rabia por la ignorancia, él simplemente no encaja, no pertenece al mundo en que le toca habitar, lo habita por inercia premeditada, pero siendo diferente, gana algo del respeto que él mismo no le tiene al mundo.

Su manera irreverente de vivir le ha ganado mala fama, en su casa, es la oveja negra de la familia, la "lampara" del barrio, un bicho "sombrío" de la cuadra, el satánico, el metalero, el punk, el gótico.

La razón por la que la señal de la cruz se dibuja con regular frecuencia en el cuerpo pecaminoso de las viejas mojigatas y santurronas de la cuadra, el objetivo de una cacería de brujas de los que ostentan autoridad policial.

Vivirá para siempre, aún después de muerto, será inmortal como el vampiro que remeda, no por que haya hecho un pacto con el diablo, el hizo un pacto con la diferencia, con la rebeldía, será recordado como el "raro". los chismosos se encargarán de recordarlo, de hacerlo eterno en la lisonja que brota, de sus viperinas bocas."







"Con la rabia de mis años, le arranco cada día pasos al adoquín de las calles, pinto de miradas el cielo azul que cubre los escasos cabellos que cubren mi cabeza, lleno mis manos con el espacio vacío que hay en mis bolsillos, oculto mis ojos en la oscuridad disfrazada de unos lentes oscuros, y mi tristeza va refundida en la sal de un par de lágrimas que siempre amenazan rodar suicidas por mi rostro.

Creo, ilusamente, a veces, que el viento me susurra tu nombre al oído, más es mi mente, la que desobediente, me representa en recuerdos, tus palabras, aquellas que dijiste, aquellas que no, las que te guardaste, las que te guardas para si, las que ahora endulzan los oídos de otros, las que llevan aliento, las que motivan, las que dan ganas de vivir, la banda sonora de una vida, que muere cada día.

Así están las cosas hoy por hoy, desde hace cuatro meses, desde que no se nada de ti, si vives, ¿como vives?, si duermes, ¿que sueñas?, ¿con quien sueñas?, si ríes, si lloras, si olvidaste finalmente, si amas de nuevo, o te quedaste sola.

Mientras tanto, desahogo mi pena, caminando extraviado, por calles desconocidas, fumándome el aire contaminado de la ciudad, tocando el frío concreto de muros pintados de olvido con mis manos, lanzando miradas suicidas al vacío de la noche, encegueciendo mis ojos con la luz del sol en la mañana.

De vez en cuando me pierdo en la multitud, buscando un rostro, uno hermoso, uno que se fije en mi, uno del que me enamore, unos ojos que me atrapen, que encarcelen mi alma, una voz, una que me hipnotice, que me idiotice, un ser que me narcotice, me quite la voluntad, me domine con la ternura de su ser.

Mas la naturaleza no suele repetir ciertas desgracias, no hay promociones en el destino, no pagas con uno el precio de dos, no hay tal fortuna, no para mi, dichoso aquél que mira ahora tus ojos, acaricia tu rostro, besa tu frente, prueba el sabor de tus labios, la humedad de tu sexo, que escucha en el silencio de la noche los latidos quedos de tu pecho, dichoso aquel que bebe la ambrosía exquisita de tu presencia, no solo en su cama, sino en su existencia.

Dichoso aquel que apuesta un beso tuyo en una partida de ajedrez, y aún perdiendo ante tu natural habilidad para la guerra de fichas y peones, gana una mirada tuya como premio de consolación.

Yo perdí la partida del amor, gané el premio mayor del olvido, suerte de indiferencia, fortuna de desdén, no soy nada, ni un triste recuerdo, nada que valga una sonrisa, mucho menos una lágrima.

Supongo que así fué escrito, por quién diablos no lo sé, se suele endilgar todo tipo de desgracias al destino, a Dios, ése en el que no crees, en él que me niego a dejar de creer, aún por haberme torturado con tu cruel abandono, sobrevivo a la experiencia masoquista de seguir pensando en ti, de seguir recordándote.

Algún día se me pasará, como una jaqueca, una fuerte resaca de mi existencia,  será uno de tantos recuerdos, una de tantas memorias sin sentido, ya no me dolerá más el pecho, ni el ego henchido de rabia y frustración, me reiré a carcajadas de mi mismo, de mi estupidez, de darle sentido a algo en el que fuí el único comprometido, me dolerá haber invertido, tanta energía, tanta emoción, y haber perdido tanto tiempo, en alguien a quien le importo un comino.

Mejor te doy de lo mismo, mejor intento olvidarte, negar que existes, volverme algo así, como un ateo de ti, blasfemar tu nombre, volverme un anatema de tu existencia, he de ser de ahora en adelante, un negador absoluto de lo que una vez pasó, a ver si logro curarme de una vez y por todas de esta locura que representó el amarte, tanto, mucho, demasiado, más de lo que se puede, más de lo que alguien común merece."