"-Una vez intenté en vano definirla, nunca logré aproximarme a tal irrealidad o subjetivismo.
Tratar de entender el infinito, con una mente tan finita como la mía, por que hay infinitos más grandes que otros infinitos.
Supongo que es poesía, verso, prosa, literatura pura.
Me figuro que hay un pacto entre ella y las estrellas, que en ella el universo se desdobla, se pliega, se contrae y se colapsa.
Que es matriz que la realidad genera, que ella la ecuación desbalancea, que su gravedad la realidad altera.
Sus entrañas dan a luz las maravillas de la vida y en sus entrañas busca lo masculino sus raíces y el origen de sus incógnitas.
Mas su piel no puede leerse, en términos literarios, aunque se intente o se pretenda.
Uno bebe su belleza como vino dulce y dulcemente se deleita con lo que los sentidos se recrean, un rostro, unos ojos, la turgencia de unos senos, la redondez de unas caderas, el cadencioso y rítmico andar de sus pies sobre la arena, la hierba, o el frío cemento.
De ella emana un calor que abraza el frío de tu soledad más profunda y a su vez, su indiferencia puede congelar tu corazón y fracturarlo como hielo seco.
Su pasión es tan intensa como la erupción de un volcán violento, su desdén es una muerte fulminante, un rayo que te parte y te carboniza por dentro.
El mar bravío se hace semejante a su alma, sus emociones, a su furia.
Y un huracán es la analogía perfecta para definir su rebeldía, su ímpetu y su fuerza, cuando se desata su violencia interna.
No se le puede domar, no se le puede controlar, la puedes manipular, pero al final se te saldrá de las manos y arremeterá contra ti, te arrasará, te borrará del mapa.
Ella te da la vida y de a poco te la quita.
Ella es madre, hermana, hija, esposa, amante, concubina, puta, digna, santa, pecadora, dile lo que quieras, trata en vano de definirla, de etiquetarla, de ponerle grilletes de contratos, de sujetarla con apellidos, de comprarla con objetos, de usarla como escudo, como presa y como cebo.
Disfrútala, gózala, vívela, siéntela, súfrela, llórala, ignórala, extráñala, ódiala, olvídala.
Ella hace parte de tu vida, de tu existencia misma, de la realidad que te fabricas.
Mas el amor le es por naturaleza y en lo penoso de existir, solo ella te trae la paz o la desdicha de la guerra.
Es ella la que inspira los poemas, es ella que se hace naturaleza, vida, cosmos, luz de estrellas.
Es la mujer, el maravilloso enigma a resolver, ésa difícil ecuación cuántica sin respuesta.-"