jueves, 20 de noviembre de 2014

"-Voy a hablaros hoy de vuestro principal enemigo, de uno que abrazáis como a vuestro mejor amigo: El miedo.
Le abrís las puertas desde que sois unos críos, lo aprendéis casi que instintivamente, y te lo inyectan como veneno en la psique.
Entonces te da miedo caminar, por temor a caerte, te da miedo la oscuridad, por que la luz ya no está; te da miedo la soledad, por que, ¿que ha de der de tu pobre humanidad?.
Para entonces la ponzoña ya está bien incrustada y a partir de allí, todo lo que viene para ti es en auto defensa.
Ahora tu vida está en riesgo y el que sea inminente depende de la paranoia que vayas desarrollando con el ejemplo de otros paranoicos y con lo que el pesimismo te clava en el cerebro.
Ahora el mundo empieza a tejer su mas grande y macabra conspiración contra la libertad de tu ser.
Ha logrado ponerte las pesadas cadenas del temor, te las cuelga como collar, te las pulsa en la muñeca para que las luzcas a donde vas.
Y como en todo juego macabro, vienen los valientes a sacar provecho de tu falta de coraje.
Por miedo es que trabajas de sol a sol, por miedo a trabajar para ti, en lugar de trabajar para otros, por miedo a poner el dinero a trabajar para ti y no en trabajar para el dinero.
Por miedo es que pierdes a los seres que amas, por miedo es que tus sueños los realiza alguien más.
Por miedo es que te dominan y te humillan, te maltratan, te asesinan, te borran de la historia.
Es el miedo el que aplasta tu trasero en una silla, en un sofá o en una cama, para que seas testigo de otras vidas, mientras la tuya se te escapa frente a la pantalla de un televisor.
El miedo es el que te castra las ganas de disfrutar el mundo y sus maravillas, incluso sus porquerías, no sabes de esas cosas por tu cuenta, sino por los corajudos que una vez cerraron sus ojos al temor y salieron a enlodarse los pies con la realidad.
El miedo te amordaza, te mantiene sumiso, esclavo y lacayo.
El miedo es el arma e instrumento con el que te manipulan hasta el ADN.
El miedo no es otra cosa que la excusa perfecta para quedarte como estás, cruzado de brazos, con la boca y la mente tan cerrada como tu propio corazón.
Por miedo dejas que otros ganen tus batallas, el cobarde vive y el valiente a la tierra su cuerpo yerto baja.
El cobarde sobrevive y el valiente perece en el olvido de su sacrificio.
El cobarde bebe la copa del triunfo que el valiente peleó.
Así que el miedo no es más que una estrategia premeditadamente calculada, para dominarte, para manipularte, para que sigas sosteniendo a los arquitectos del sistema.
Por miedo compras cosas que no necesitas, por miedo te inyectas cosas que te envalentonan.
Por miedo te armas hasta los dientes para no ser víctima.
Es por miedo que haces de tu casa un castillo impenetrable.
Es por miedo que miras a todos lados cuando transitas por las calles.
Ahora el miedo te trasciende, te ha hecho insensible y cruel.
Te hace mojar los pantalones de la dignidad.
Y por eso prefieres el resguardo de tu cama, de tu casa, de tu dinero en caja fuerte guardado.
El miedo hace que deposites tu confianza en las pólizas de seguros que tu pagas.
El miedo más ridículo es el miedo a morir, por que desde que se nace es lo más seguro que te va a pasar.
Pero quizás el peor de los miedos, es el miedo a vivir.
Y todos creen que viven, pero el miedo es el que los mantiene a penas con vida. Una medrosa existencia, una cobarde, una pusilánime, una a merced de la bravura de un alfa dominante.
El miedo es la tapia que le pusiste a tus sueños, ladrillo a ladrillo.
El miedo te hace traicionar y matar tus principios, tus valores, tu esencia, tu trascendencia.
El miedo te impulsa a prevalecer y sobrevivir, por encima de todo, por encima del otro, a costo del otro.
Por miedo es que el mundo está hecho una mierda, por que sólo de los valientes es la paz.-"

"-Sentí un cosquilleo extraño en mi vientre, cuando te descubrí parada debajo del portón de aquel edificio.
Y tu sonrisa terminó de profundizarlo en mis entrañas, de hacerlo mas intenso.
Mis ojos, en la costumbre de escanearlo todo se posaron en tu fina humanidad y echaron un vistazo minucioso a tu atuendo, tu rostro, tus ojos, tus labios, el color de tu pelo, tu perfecta dentadura y a ésa mágica alegría que sabe proyectar tu sonrisa.
Y aunque mis nervios no fueron en principio por causa de enfrentarme a lo novedoso, si tomaron alas al ver que el universo se había esmerado en hacerte hermosa físicamente.
De como el sol hizo su trabajo en tu piel, dorándola con esmero haciendo junto con tu ADN, el perfecto bronceado que de seguro envidian muchas mujeres.
Cuando mis nervios subieron de nivel, mis ojos no lograron posarse mas en ti, entonces mi cerebro empieza a disparar pensamientos y mi lengua a ametrallar con palabras.
Que dulce fue de tu parte, tolerar todo este barullo y el ruido de mis razonamientos.
Que no te pareciera imprudente que te quitara de la boca la palabra, que te interrumpiera o que me apoderara permanentemente del discurso.
Tu dulce voz fue la culpable, el disparador y el detonante, de toda la adrenalina que me corrió por las venas aquella tarde, que provocara que mi corazón remendado latiera a doble marcha.
Mas hasta aquí lo que pude ver solo con los ojos.
Luego me di cuenta, que tienes un tesoro interno, que tu luz va más allá de lo que proyectas.
Que hay una gran inteligencia, sabiduría, un corazón hermoso, que alberga mucho coraje y valentía.
Entonces, por breves instantes, me dejaba hipnotizar de lo que escasamente te dejaba decir.
Tenerte en frente fue más allá de lo que supuse o imaginé siquiera.
En esas breves horas me pude dar cuenta de cuan grande eres y cuan grande llegarás a ser, como persona, como profesional, como madre, como mujer.
Tu juventud llenó de asombro mi propia capacidad de entendimiento.
Mas ha sido tu aplomo, seriedad y control sobre ti misma, lo que me ha dejado con la guardia baja y con gratos recuerdos danzando en mi pensamiento.
No fue mas que un primer encuentro, una sorpresa que rara vez regala el destino, la oportunidad de conocer a quien te ha leído y ha podido verse en lo que has escrito.
Un alma con la capacidad de ponerse en la perspectiva de otra con la que nada tiene que ver.
De aquel encuentro me quedó tu buena vibra, la expectativa de tomarnos un café y hablar de libros.
De seguir despostando al mundo y todo su carnaval de trivialidades.
De quitarle la ropa a los prejuicios.
De pintarle una sonrisa a la cruel cotidianidad.
De ir cambiando de a poco el presente para ver que le podemos arrancar mas adelante al futuro.
Me vine envalentonado, viendo los cojones que te sobran.
Las ganas de sacar adelante tus proyectos y metas personales, el amor hacia tu carrera, hacia lo que haces.
El amor hacia tu hijo, que no precisa de ninguna figura paterna, que no sea capaz de asumir el compromiso.
Ese precioso ser, te tiene a ti y eso es suficiente por ahora.
Y él es tu motor, tu gasolina que lo impulsa, tus alas para volar.
Por lo que no importa que puedas pensar del mañana, el futuro o el destino.
Cuando un ser humano, vibra en la frecuencia del amor y la bondad; la bendición deja de ser promesa y se convierte en un hecho factual.
Estás destinada a brillar, como la sonrisa que regalas, como el calor en el apretón de manos.
Me he quedado maravillado de haber compartido contigo, de ése pequeño lapso cuántico de tiempo y espacio que ambos nos regalamos.-"