"-Oscuras e interminables fueron mis noches de insomnio y soledad, y luego quiso el destino ponerte enfrente de mis miedos; y todos los demonios que subyacían en el inconsciente se movieron entonces a la superficie de mi taciturna personalidad.
Fue allí entonces que empezó esta marea interminable de emociones y sentimientos.
Cada día empezó mi ser a depender de tu presencia, mi aire no era otra cosa que el aliento que exhalabas en la mañana al despertarte exhausta entre mis brazos.
Yo huía a la calle, con la nostalgia sobre mi espalda, y el recuerdo táctil del enredado de tus cabellos en mis dedos.
Mi lengua tiene el sabor de tu sexo encapsulado como una especie de pócima, un brebaje cuyo efecto anulaba mi capacidad de razonar conscientemente.
Te llevo en mi cerebro todo el día como un virus de computadora, infectado de tu imagen desnuda, de tu piel sobre mi piel, de tus manos esculcando mi intimidad, de tus dedos quitándome los botones de la camisa y de tu boca juguetona, dando besos en otro extranjero idioma.
Siento que he sido expropiado, que dejo de pertenecerme, cada vez que con tu mirada me encuentro, y esa luz que escapa de tu par de luceros, me conducen más allá del espacio sideral que cruzamos juntos cuando el amor nos hacemos.
Yo he intentado mil veces racionar el hambre de tenerte, de abrazarte y estrujarte, mas las ganas nunca menguan, al contrario parecen enervarse con el paso del tiempo.
Mi adicción a tu ser y a tu presencia no tiene ningún tratamiento, yo no pretendo ser curado de tal padecimiento, mas considero que la vida juega a ponerte en mi alma, con un plan siniestro de arrebatamiento.
Yo regreso a casa buscando en la oscuridad un espacio para este vacío en mi pecho, y tu me llenas la vida con el fuego ardiente de tus besos.
En tus entrañas reposan todos mis deseos, los humanos y los divinos, debajo de tu ombligo hay un infierno en el que me cuezo a fuego lento.
Yo te entrego mi energía, mi sudor, mi aliento, mas mi esperma no te preña de éxtasis orgásmico, yo te siembro mi alma y mi ser de a poco, así de a poco regreso a las entrañas de donde alguna vez salí.
Yo no se que tenga preparado el destino para nosotros, por ahora estás aquí conmigo, entibiando mi lecho, llenando mi vida de poesía y de flores mi jardín.
Quizás te vayas el próximo invierno y me dejes más solo y devastado que cuando te estrellaste conmigo.
Yo le dejo tu presencia a cargo del destino, el mismo que hiere con amores fugaces, con amores imposibles, el mismo que tatúa de dolor tu rostro y el mismo que dibuja sonrisas de júbilo cuando ocurre el milagro de amar y ser amado.
Yo te espero dentro mío, en la profundidad de mis entrañas y de mis pensamientos, allí donde nadie puede escudriñar lo que por ti siento.-"