"Ni te enteraste siquiera, nunca supiste, tu cabeza estaba en otra parte, y tu corazón, aunque deprisa latía sobre mi pecho, añoraba los brazos de alguien más.
Ingenuo fuí al creer que las lágrimas que rodaron por tu rostro, las provocaba el hecho de encontrarnos efímeramente y no volvernos a ver en mucho tiempo.
No era más que remordimiento haciendo repuja en tu pecho, arrepentimiento, volver de repente a la conciencia, el despertar de una resaca de pasión y lujuria.
No te enteraste jamás,de lo que mi corazón te gritaba, de lo que mi cuerpo te reclamaba,de lo que mi ser te entregaba en besos, abrazos, caricias y esperma.
No entendiste mi dialecto, el de mis dedos por la desnudez de tu espalda, no mientras calcaba tu tatuaje con mi lengua, ése idioma escapó al entendimiento de tu políglota vida.
No comprendiste mi mirada, ni mi miedo a tenerte, ni el temblor en mi cuerpo cuando te estrujaba, no fuiste más allá de los hechos, de lo que había en frente de tus propias narices, no miraste debajo de la piel, sólo de las sábanas, unas que apenas y arrugamos.
No pudiste adivinar lo que nació en mi ese día, no lo que creció después, no lo que mataste enseguida, le diste alas a un sueño del que me despertaste, me animaste a volar, y en el aire me dejaste caer, me enseñaste a nadar en la turbulencia del oleaje, y me abandonaste en la mitad de la tempestad, me dejaste ahogar, que me hundiera hasta el fondo de un mar inmenso de soledad.
No hay diccionario que te enseñen el lenguaje de mis ojos, la lengua muerta de mis besos, los glifos de mis caricias, la criptología de mi sexo, lo que fué ya fué escrito, lo que fué olvidado dejado a un lado, lo que se ha perdido, no será jamás recuperado.
Todo queda en el archivo de la memoria, en los recuerdos difusos, en canciones que ya casi no resuenan en la radio, en uno que otro latido de éste corazón que ya no llora lágrimas de sangre.
El cielo no volvió a arropar celestino mi cariño, ése se marchó contigo para siempre, se fué prendido de tu pelo, estampado en tu piel, ése lo llevas contigo como la sombra que te sigue en los días de verano, es un viento que te pega en la cara y que no reconoces más.
Es un aroma a flores, un dejavú que hace que te interrogues, en dónde diablos estás.
Miras el horizonte, y aquel sol sigue siendo el mismo, que una vez vimos salir juntos en aquel hotel, miras la luna en la noche, y ella no ha cambiado, sigue siendo la alcahueta de un sueño que juramos hacer realidad en aquel bar.
Ahora soy yo el que no logra entenderte, entender tu silencio, tu indiferencia, la crueldad injusta de tu ser, soy yo el que necesita re aprender, re entender, re pensar y replantear su propia existencia, para no volver a caer, para no volver a sufrir, para no volver a perder."
