jueves, 17 de abril de 2014

"Ni te enteraste siquiera, nunca supiste, tu cabeza estaba en otra parte, y tu corazón, aunque deprisa latía sobre mi pecho, añoraba los brazos de alguien más.

Ingenuo fuí al creer que las lágrimas que rodaron por tu rostro, las provocaba el hecho de encontrarnos efímeramente y no volvernos a ver en mucho tiempo.

No era más que remordimiento haciendo repuja en tu pecho, arrepentimiento, volver de repente a la conciencia, el despertar de una resaca de pasión y lujuria.

No te enteraste jamás,de lo que mi corazón te gritaba, de lo que mi cuerpo te reclamaba,de lo que mi ser te entregaba en besos, abrazos, caricias y esperma.

No entendiste mi dialecto, el de mis dedos por la desnudez de tu espalda, no mientras calcaba tu tatuaje con mi lengua, ése idioma escapó al entendimiento de tu políglota vida.

No comprendiste mi mirada, ni mi miedo a tenerte, ni el temblor en mi cuerpo cuando te estrujaba, no fuiste más allá de los hechos, de lo que había en frente de tus propias narices, no miraste debajo de la piel, sólo de las sábanas, unas que apenas y arrugamos.

No pudiste adivinar lo que nació en mi ese día, no lo que creció después, no lo que mataste enseguida, le diste alas a un sueño del que me despertaste, me animaste a volar, y en el aire me dejaste caer, me enseñaste a nadar en la turbulencia del oleaje, y me abandonaste en la mitad de la tempestad, me dejaste ahogar, que me hundiera hasta el fondo de un mar inmenso de soledad.

No hay diccionario que te enseñen el lenguaje de mis ojos, la lengua muerta de mis besos, los glifos de mis caricias, la criptología de mi sexo, lo que fué ya fué escrito, lo que fué olvidado dejado a un lado, lo que se ha perdido, no será jamás recuperado.

Todo queda en el archivo de la memoria, en los recuerdos difusos, en canciones que ya casi no resuenan en la radio, en uno que otro latido de éste corazón que ya no llora lágrimas de sangre.

El cielo no volvió a arropar celestino mi cariño, ése se marchó contigo para siempre, se fué prendido de tu pelo, estampado en tu piel, ése lo llevas contigo como la sombra que te sigue en los días de verano, es un viento que te pega en la cara y que no reconoces más.

Es un aroma a flores, un dejavú que hace que te interrogues, en dónde diablos estás.

Miras el horizonte, y aquel sol sigue siendo el mismo, que una vez vimos salir juntos en aquel hotel, miras la luna en la noche, y ella no ha cambiado, sigue siendo la alcahueta de un sueño que juramos hacer realidad en aquel bar.

Ahora soy yo el que no logra entenderte, entender tu silencio, tu indiferencia, la crueldad injusta de tu ser, soy yo el que necesita re aprender, re entender, re pensar y replantear su propia existencia, para no volver a caer, para no volver a sufrir, para no volver a perder."







"Yo también fuí crucificado, y también padecí persecución, yo también prediqué en el desierto de algunas mentes áridas de ideas, en algunos corazones resecos de sentimiento.

Yo también cargo una cruz de recuerdos, fuí azotado con indiferencia y crueldad, yo también fuí traicionado con un beso, con una promesa, en medio de la fiesta que celebraba mi corazón, por creerla mi alma gemela.

A mí también me negaron, y me niegan, dicen que no existo, que no soy hijo de Dios, que soy un hijo de pu..., un peligro, un falso profeta, un rebelde con causa perdida, un blasfemo, un charlatán.

A mí también me escupieron el amor que dí en la cara, me abandonaron cuando caí en desgracia, me abofetearon con silencio, se burlaron de mis sentimientos, apostaron por mi desdicha, se jugaron mi suerte en comentarios.

Mi pecho también fué traspasado, para ver si todavía vivía, más no brotó agua de la herida, brotó poesía, brotó sangre, no hubo clavos en mis muñecas, ni corona de espinas en mi cabeza, las espinas están clavadas en mi corazón, y en mi cabeza tus recuerdos.

Yo tuve sed, atado al madero del olvido, y un amargo sabor de boca, fué el vinagre que remojó la sequía de tus besos, los que ahora estampas en otra boca.

El universo me gritó en la cara: "¡he ahí a tu Karma!"
y fuí etiquetado "L...Rey de los Jodidos!".

A mi costado también hay un par de ladrones conmigo, uno que me quita el sueño, Insomnio le llaman...otro que me roba la paz...memoria le dicen.

No hay promesa de paraíso para mi tortura, ni esperanza de resurrección para este sentimiento terreno, no hay un cielo que me espere, ni vida eterna para un amor que fallece, no voy a sentarme a la derecha de nadie que la ciencia niega, no hay Arimatea que me baje del madero.

No recogen mi sangre en copas, no limpian mis heridas, no hay viuda que me llore, y mi madre no conoce mi martirio en esta cruz de amores.

Mi cama es la tumba que alquilo todas las noches, en la que envuelvo en mortaja este amor que aún por tí siento, un sudario de pasiones, de caricias y besos tuyos que se fermentan con el paso del tiempo.

No hay resurrección para mi, para este amor, y aunque diga una y mil veces al cielo "¿por qué me has abandonado?", solo responde el silencio...el tuyo, el que me hace descender hasta las profundidades de mi propio infierno.

Mi padecimiento no redime pecados, no borra las culpas de nadie, no he sido dado en sacrificio, no puesto en ofrenda como holocausto, aquí el cordero manso(menso) fué mi corazón enamorado, el que entregué con todo, el que ofrecí, el que fué despreciado, el que no fué aceptado como libación, ni como regalo.

No soy el redentor de nadie, ni el Mesías de ninguna causa perdida, no soy el elegido de ningún santo espíritu, no fuí ungido de piedad o sabiduría, no me transfiguró la gloria, ni me hizo caminar sobre las aguas de tristeza, ningún poder sobre humano, no sano leprosos, ni levanto de su cuadraplegia a ningún discapacitado, no le devuelvo la vista a ningún ciego, ni resucito de entre los muertos vivientes, ninguna alma perdida.

No he salvado nunca de la lapidación a ninguna prostituta, no he pronunciado sermón alguno a los pies de ninguna montaña.

Mas yo también fuí traicionado,  juzgado, condenado y castigado, yo soy de algún modo un nazareno, que pretendió salvarte y salió crucificado, que te quiso querer, y te quedó a deber".