domingo, 22 de marzo de 2015

"-Dicen que sus manos florecen de caricias en la primavera.
Que en la negrura de su cabellera se oculta el brillo de un millón de estrellas.
Dicen que su espalda es la geografía de masculinos deseos.
Y que su vientre guarda la promesa de muchos orgasmos en la madrugada.
Dicen que en sus labios, anidan besos que como pájaros se posan en el árbol que florece de amor en mi pecho.
Dicen que no camina, que flota y vuela en el abrazo mágico del entusiasmo y la alegría que dibuja en su sonrisa por las mañanas.
Dicen que sus caderas bailan una sensual danza bajo la blancura de inmaculadas sábanas.
Y que el sexo perfuma su piel, cada vez que le da rienda suelta a la lujuria que le hace repuja en el laberinto infinito que se hace cosmos entre sus piernas.
Dicen que la miel es el sabor de su bendita boca, y que en su pecho se fermenta una sabia materna que no tiene fecha de cosecha.
Dicen que muchas luces hacen fiesta en su mirada, como la más fina y espléndida de las noches estrelladas.
Dicen que cuando camina florecen los senderos con los ecos de sus pasos.
Dicen que su silueta baila con la sombra que proyecta a la luz de la tarde o bajo la luna llena, un tango apasionado y melancólico, que recita poesía en cada lírico movimiento de su cuerpo.
Dicen que el amor que guardas en su pecho tiene dueño, que sus labios los administran otros besos, que ha enajenado el calor de su piel y que una cama ajena es el exilio en el que se goza la juventud de su cuerpo.
Dicen que no tienes nombre, ni apellido, ni nación, ni bandera, que no eres de aquí o allá, que simplemente a donde quiera vas, libre y perfecta como el viento que agita su cabellera.
Dicen que su memoria es lo que escribe cada día, momento a momento, aquí y ahora, una historia sin tiempo.
Dicen que no hay cadenas que logren atarle, ni lazos, ni prisión que puedan retenerle, que es libre, que no le rinde cuentas a nadie.
Dicen tantas cosas de ti mujer, que a ciencia cierta, nadie logra con palabras descifrarte.
Sois el mismo acertijo del destino, que es imposible expresar matemáticamente.
No puede la física ni la química someterte más que a las leyes de los átomos, más ¿como pueden ellas definirte más allá del milagro biológico y cuántico?.
Dicen que te has hecho Dios, universo, singularidad, el principio y el fin de una locura personal.
Un "delirium tremens", una enfermedad mental, que le añades magnificencia a la simpleza de tu propia naturaleza.
Dicen que exageras tu pequeñez y que eso no te hace grande, solo te hace visible, ante la ceguera colectiva, que no ve en ti más que una parte y no la totalidad, que viene a particularizarte en toda tu generalidad.-"