"Buscando en la "casita azul" como todas las noches, noctambula existencia que llevo cada día, una noche, sin querer te vi...vi tu fotografía...llena de luz, igual que tu alma, llena de amor, de ése que dices que no existe, y que te repites, una y otra vez, como queriendo convencer a tu propio corazón, de ésto que sabes que está allí, aguardando como cazador, para saltar desprevenido sobre tu vida, y devorarte en emociones incontrolables, que te llevarán irremediablemente, a donde no quieres llegar...
No sé que me gustó más de ti, pues solemos juzgar por las apariencias, no por las esencias, sin embargo supe que estabas allí con el propósito de acompañar mis noches largas y solitarias, estabas allí para llenar de celos el firmamento con el brillo de tu mirada...y aunque no confiaste en principio, de éste loco que te escribe, no dudaste tampoco en lo que las palabras revelaban sobre esta entristecida alma...Hoy te doy las gracias, por hacer parte de mi vida, aunque no pueda estar cerca para decirlo, y es que quienes permanecemos por horas en ésta "casita Azul", sabemos que no todo lo que aquí pasa es malo o perverso, que también hay personas auténticas, y valiosas, estableciendo un contacto por este medio...
Que Dios te bendiga amiga mía, y el momento en que al destino se le ocurrió que podría juntar nuestras palabras, nuestros secretos, y nuestras vidas...se pueden tener buenos y verdaderos amigos, si sabes como buscarlos, si sabes como identificarlos, si sabes dónde hallarlos...
Gracias por tu apoyo en momentos de soledad y tristeza...Karina
lunes, 12 de agosto de 2013
SUEÑO
Dormí profundo en tu regazo, acunado en tu pecho, y tus
ronquidos me arrullaron en la noche…y el sudor de mi cuerpo me pegó como goma
de mascar al tuyo, y tu calor espantó el frío que plantó la soledad en mi ser…
Y tus manos, pequeñas juguetearon en mi vientre, y las mías
dibujaron tu espalda lentamente, la habitación pareció encogerse, y el mundo
era pequeño en aquella habitación, y los dos éramos inmensos para albergar
tanto amor…
Hoy mi alma se desgarra, cae hoja por hoja como árbol que
muda en el invierno, se desnuda de tristeza y se despoja de avaricia, no te
busca en la noche por deseo o por codicia…te recuerdo aquí en mi pecho
respirando mi aliento…
"No hubo mucho que decir de aquella espectacular figura, allí estaba ella intoxicando el lugar con su tímida presencia, una blusa vaporosa, apenas si cubría la lozanía color mocca de su piel...
Mis ojos se posaron de inmediato en los ligueros que asomaban rebeldes por entre la falda que procuraba tapar algo más que la voluptuosidad descarada de su figura femenina...
La recorrí con la mirada, mientras mojaba sus labios en una copa burbujeante, me miró de reojo y un destello asesino, traspasó mi ser, haciéndome estremecer, confieso que casi de inmediato, todas las vellosidades de mi cuerpo se erizaron cuando se quedó mirándome...
Para aquel entonces ya había perdido mi alma apostando a perder en la singularidad de su belleza...No miró más, pidió otra copa y se levantó de la barra, caminó lentamente contoneando sus curvas, los tacones resonaban con ecos por el recinto, y el bullicio de aquel sitio pareció enmudecer por un momento, mientras su figura, descarada se movía por aquel repleto espacio, mi mirada se filtraba por entre las siluetas danzantes, buscando su presencia, ella con la copa en la mano caminó hasta una mesa cercana, allí oteó para ver quien la miraba, como adivinando que mis ojos, estaban pegados a su vestido negro, que más que vestirle, parecía dejarle desnuda a los sentidos de los machos de aquel sitio...
Se acercó a un hombre ya de edad avanzada que estaba en aquella mesa, y mientras parecía susurrarle algo al oído, el brillo de su mirada, rompió la oscura distancia que la separaba de la mía, y otra vez vino...el temblor aquel que me sacudió cuando me miró por primera vez...y supe entonces que ya, yo no sería más de mí...que ahora sería atrapado una y otra vez por el encanto de su imagen y la hechicería que brotaba por sus ojos...
Mis ojos se posaron de inmediato en los ligueros que asomaban rebeldes por entre la falda que procuraba tapar algo más que la voluptuosidad descarada de su figura femenina...
La recorrí con la mirada, mientras mojaba sus labios en una copa burbujeante, me miró de reojo y un destello asesino, traspasó mi ser, haciéndome estremecer, confieso que casi de inmediato, todas las vellosidades de mi cuerpo se erizaron cuando se quedó mirándome...
Para aquel entonces ya había perdido mi alma apostando a perder en la singularidad de su belleza...No miró más, pidió otra copa y se levantó de la barra, caminó lentamente contoneando sus curvas, los tacones resonaban con ecos por el recinto, y el bullicio de aquel sitio pareció enmudecer por un momento, mientras su figura, descarada se movía por aquel repleto espacio, mi mirada se filtraba por entre las siluetas danzantes, buscando su presencia, ella con la copa en la mano caminó hasta una mesa cercana, allí oteó para ver quien la miraba, como adivinando que mis ojos, estaban pegados a su vestido negro, que más que vestirle, parecía dejarle desnuda a los sentidos de los machos de aquel sitio...
Se acercó a un hombre ya de edad avanzada que estaba en aquella mesa, y mientras parecía susurrarle algo al oído, el brillo de su mirada, rompió la oscura distancia que la separaba de la mía, y otra vez vino...el temblor aquel que me sacudió cuando me miró por primera vez...y supe entonces que ya, yo no sería más de mí...que ahora sería atrapado una y otra vez por el encanto de su imagen y la hechicería que brotaba por sus ojos...
Dejar atrás no siempre significa derrota, ni abandono...dejar atrás a veces es soltar, dejar ir...
Yo suelto ahora mi amargura, mi llanto, mi tristeza, para no ser derrotado por la melancolía inútil de extrañarte...
Yo me abandono ahora al devenir de los acontecimientos, sin ofrecer resistencia, sin la lucha violenta, ni la repulsa característica de quién se aleja por la fuerza...
Yo dejo atrás lo que me lastima, lo que me hace daño, lo que me hiere y me perfora el alma hasta los huesos, lo que desangra mi corazón en suspiros y sollozos secos...vanos, perdidos, inútiles, mudos, solitarios...
Yo te suelto, te libero de la pesadez de mi presencia, que quizás sofocaba tu sueños con noches de insomnio interminables...
Yo te dejo ir, libre...sola...como te encontré!
Yo suelto ahora mi amargura, mi llanto, mi tristeza, para no ser derrotado por la melancolía inútil de extrañarte...
Yo me abandono ahora al devenir de los acontecimientos, sin ofrecer resistencia, sin la lucha violenta, ni la repulsa característica de quién se aleja por la fuerza...
Yo dejo atrás lo que me lastima, lo que me hace daño, lo que me hiere y me perfora el alma hasta los huesos, lo que desangra mi corazón en suspiros y sollozos secos...vanos, perdidos, inútiles, mudos, solitarios...
Yo te suelto, te libero de la pesadez de mi presencia, que quizás sofocaba tu sueños con noches de insomnio interminables...
Yo te dejo ir, libre...sola...como te encontré!
POEMA RENUNCIACIÓN
RENUNCIACIÓN
He abandonado poco a poco mi ser a su propia
suerte…descuidado mis pensamientos, esos que caminando entre laberintos,
siempre supieron hallar el camino hasta tu recuerdo…
Mis ojos ya resecos por la luz opaca, que se filtra por
entre las cortinas de mi ventana ya no lloran desconsolados en la penumbra…y mi
oídos ya no esperan escuchar más los quedos pasos que dabas en el corredor…
Sé que tu imagen se ha ido ya, igual que tus recuerdos…se
llevaron mi equipaje de llanto y nostalgia, ya mi corazón no palpita con dolor
ni pena…ya no tiene sentido siquiera que bombee más sangre a mi cerebro que no
piensa…
He sido vaciado de toda emoción, de todo sentimiento, hueco
estoy por dentro, un abismo me abarca, y la soledad me abraza como si temiera
perderme de nuevo…yo a ella…y ella a mí…
Grises son los días allá afuera, en ése mundo que apenas
conozco, ése que amenaza envejecerme en sus calles y muros…ése a quien le temo,
por sus odios raciales, por su violencia callejera, por el bullicio
incontrolable de sus superficialidades…
Finalmente fue derrotada mi fe y mi esperanza…esa que
manoteó desesperada en medio del océano de mi amargura, esperando ser salvada,
por un milagro que nunca se materializó…
Esperaré que la muerte venga a llevarme…o que la vida me
lleve hasta allá…lo que primero pase, y que mis pasos sin sentido vaguen por
las habitaciones vacías de ésta casa, y que mis pensamientos como fantasmas, se
aparezcan a deshoras y sorprendan con recuerdos tuyos…
Me hundo pues dentro de mí mismo, esperando hallarme algún
día, más perdido que nunca, en la vastedad de mi confusión…abandonado a mis
repujas internas, a las interminables noches de insomnio, al frío de solitarias
madrugadas, a la tumultuosa soledad del mundo y sus prejuicios…
Que me sacuda la vida cuanto pueda, que me suba, que me
baje, que tire contra el suelo, que ya no soy rival para sus embates…que si
quiere me mande al infierno, no creo que sea muy diferente de lo que ahora
siento por dentro…
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