lunes, 2 de noviembre de 2015

"-Mira dónde has llegado, otra parada más en el camino. ¿en el camino a dónde? siempre preguntas, y no ves el mar frente a tus ojos, ni los bosques, ni las montañas, ni siquiera el empedrado del camino.
No recuerdas los primeros pasos, ni tus caídas, ni los brazos que se extendieron entonces para levantarte y ayudarte a caminar de nuevo.
Se te ha ido borrando la risa, con el paso del tiempo.
Por que andas creyendo que el tiempo pasa o está por venir, cuando no ves que está justo en frente tuyo en éste preciso instante, mientras late tu corazón o respiras.
No te das cuenta de cuanto se alargaron tus piernas o se tornaron fuertes los músculos de tus brazos, o cuando creció tu cabello a través de los años que llevas contando.
Guardas memoria de los tropiezos, de las caídas y los raspones, de la oscuridad y el abandono.
No recuerdas la luz a la media noche para que no tuvieras miedo, ni al ángel que velaba por ti y que llamabas mamá.
Ni la suerte inmensa que tuviste, de que tu padre fuera un héroe y no un monstruo más a derrotar con el olvido.
Vos solo ves los pasos solitarios que das a cada instante y no ves tus compañeros peregrinos al igual que tu.
Tus hermanos, tus primos, tus amigos, tu familia, tus parientes, las mascotas que crecieron contigo y que se fueron primero que tu; que prosiguieron el camino que tarde o temprano tu seguirás sin el ropaje del cuerpo y del ego.
Te ves rodeado de todo y ausente de todo te sientes, ajeno y apartado del todo.
No os basta la casa, ni el auto del año, o el Rolex de un cuarto de millón de dólares, ni la perfección en la cirugía estética de tu mujer, para exhibirla como muñeca de feria.
No te es suficiente estar en la cima de las corporaciones, ni viajar en jet, ni vivir en Londres, o vacacionar en Dubái.
Lo tenés todo a tu alrededor, incluso a un ejército de falsos aduladores que endiosen la mediocridad de tu ser.
Tu hambre de cosas, no has podido saciar, de ha ido haciendo más sofisticada con el paso del tiempo, de ése que se te va de las manos para las cosas importantes.
No tienes tiempo para tus hijos, ni para tu esposa, ni para tus padres, por eso no viven contigo, viven en albergues cuidados por otras personas.
Tu tiempo está en manos de producir dinero, para pagar la renta, el coche, el caviar con vino tinto y el té con galletas de la tarde.
Yo no te di tiempo, te di vida, para que la disfrutaras, para que la recorrieras.
Te di unos ojos para ver las maravillas que creé con la luz, y a falta de ellos te di el tacto para que pudieras saber como son.
Y aún estando mutilado y ciego, me aparezco en sueños, siendo estrellas y agujeros.
¿No ves que sos mi astronauta?, ¿que nos sos de acá, ni de allá?, ¿que tu alma es peregrina y la de todos tus hermanos también?.
Incluso la de aquellos a los que hieres, a los que les mientes, a los que les robas, a los que les quitas la vida.
Ellos y vos son la misma energía, las mismas partículas de mi materia esparcida por todo eso que yo soy y no soy.
Despierta de una buena vez, de ése sueño de ilusiones y entretención, que tu smartphone es un juguete y no la vida que se te escapa mientras juegas.
¿A quién dejaste atrás?, ¿a quién habéis pisoteado?, ¿a quién hiciste rodar lágrimas?.
Dejaste tu legado, renegaste de él, de tus propias raíces, de la cáscara de donde brotaste.
¿Solo?, ¿en serio te sientes solo?.
Tu no estás solo, has elegido sentirte así, aún en medio de multitudes, has elegido exiliar a la sonrisa de tu rostro, para dejar que habite la tristeza en tus ojos.
Has hecho un trato con la amargura y has perdido la apuesta con las ganas de vivir.
Pero tu paso por aquí es pasajero.
No importa pues si ríes o lloras, si todo es una maravilla o desgracia para ti.
Así de complicado soy yo mismo, así quien te creó alma humana-".

Att El Universo

viernes, 1 de mayo de 2015

"-Haré anónimos mis sentimientos y dejaré mis emociones en el lado oscuro de la luna que te alumbra la pesadumbre de los ojos.
No miraré más tus prohibidas curvas, ni dejaré que raudo lata mi corazón por una lógica que rechaza tu intelecto.
Allí en las páginas de libros que aún leo guardo lo sagrado de mis pensamientos.
He abandonado la absurda rutina de compararte con la lluvia, de hacerte similar al viento o pretender que el firmamento se te parece.
Allá donde comienza el mundo tu imagen desaparece y al final del día no hay proclama alguna de tu presencia.
Los pájaros ya no cantan mas tu nombre en la mañana y las hojas caen en el otoño para cubrir las huellas de tu paso por mi vida, mientras el viento borra el rastro débil de tu esquiva sonrisa.
Los colores son ajenos a tu existencia y la luz ya no materializa más tu fantasma.
Me es inútil aspirar un perfume que intoxique de memoria mi deseo de borrarte.
El curso de los cielos no demarca ningún camino que trace tu destino.
El mundo gira sin detenerse por más equivocadas que sean sus revoluciones.
No hay río que remoje la sed que tiene mi alma por desatar los lazos que me anclaron a la necesidad de retenerte.
Espero que el cielo te cosa unas alas y te remiende un millón de plumas, para que el viento te lleve lejos como cometa.
El paso del tiempo implacable borre tu narcisa sonrisa, y que tu orgullo se venga al piso como ladrillo de barro en un terremoto.
Que sea la vida misma la que incline tu rodilla y que beses el piso de tu propia soberbia.
Ve y esconde tu rostro tras un maquillaje de apariencias, disfraza tu vacío con una enorme sonrisa y finge que tus lágrimas no son de tristeza, sino de alegría.
Sigue pues en tu personal pantomima, haciéndote artificial como la respiración de un moribundo.
Sigue comiéndote al mundo y vomitando "selfis" donde te muestras perfecta e intacta, que sabe tu ser aprisionado en tu alma, de la mentira que publicitas, de esas cosas a las que te aferras para parecer grande e importante, teniendo dentro nada.
Engáñate si quieres, que tus mentiras son de humo, y tus verdades como arena se deshacen en tu boca y en tus actos.
Me engañaste a mi, te engañas a ti, pero al mundo que te has armado no puedes, tu ser es un fracaso en la actuación de lo que no eres.-"

-Lyon Heart-


jueves, 30 de abril de 2015

"-La distancia, la cosa ésa que según algunas almas, jode todo lo que toca.
La distancia no actúa sola, su crimen de separar vidas necesita de la complicidad implacable de otro criminal, más frío y calculador, al que nada escapa en este universo: EL TIEMPO.
Se juntan para desvencijar lo nuevo de los sentimientos.
Adrede la distancia pone a prueba la valía de las palabras y los cimientos de aquello en lo que sustentamos nuestras creencias.
Y el tiempo pone en exámen nuestra paciencia y la endeble fe que se aferra a toda esperanza que flote en un mar de incertidumbre.
La distancia es un muro real, pero más real es el miedo a franquearla.
La distancia es un obstáculo que solo las almas valientes enfrentan con coraje y decisión.
La distancia solo vence a los débiles, a los que no confían, a los que no sienten de verdad.
El problema de estar lejos, no es la separación, es la capacidad de vencer las millas y los mares, manteniéndose firme en las convicciones y los propósitos.
La distancia no es una desgracia, es un desafío, uno para tu alma, para tu fe, para tu intelecto, para que hagas lo que tengas que hacer para franquearla.
Si dos realmente se aman, se esperan, se buscan y se encuentran, sin poner al tiempo o a la distancia como excusa, para no luchar por un mismo propósito.
La distancia solo amedrenta a los que no pueden sostener por mucho tiempo el peso de sus mentiras, a los pusilánimes de los sentimientos.
La distancia solo hace verdaderas las palabras que una vez se dijeron y la fuerza de las promesas que se hicieron.
Los héroes de la distancia, saben cual es la mayor recompensa del que espera.
Así como quien planta una vid, y madura la sepa, y la ve crecer para luego triturarla, y la guarda luego en un barril y la deja a la acción del tiempo, esperando que fermente para que al cabo de mucho años se convierta en delicioso vino que embriague su paladar.
La distancia, no borra los recuerdos, ni el sabor de un beso, ni el calor de una caricia, ni el placer que encapsula el momento de íntimo placer de un orgasmo.
La distancia no te borra de mis pensamientos, ni mengua la presión que se aloja en mi pecho cuando te recuerdo.
Tenerte lejos, no me hace amarte menos, ni desearte menos.
La distancia no me desalienta a querer permanecer a tu lado, ni me tienta a cambiarte por un efímero impulso.
La distancia solo le añade fuerza a estas ganas de estar contigo, de ir en tu búsqueda, (o que vengas en pos de la mía), de hallarnos en un punto, en el mismo punto donde permanezcamos para siempre.
Hay más distancia en dos juntos que no se aman, que en dos que si, aunque haya mares de por medio.-"

-Lyon Heart-

miércoles, 29 de abril de 2015

"-En silencio la observo, como cuando me hipnotizan los colores del paisaje.
Y en ésa abstracción de la realidad, me fumo su imagen y me trabo con el brillo profundo de sus ojos.
Y ellos, sus dorados cabellos, danzan con el viento, van y vienen según su caprichosa dirección.
Mis manos se tienden al espacio en busca de la curvatura de su cintura, y un anhelo ansioso reposa en mis entrañas con el deseo alevoso de hacerme suyo por la mañana.
Entonces la veo desaparecer en el horizonte, como si fuera el sol del ocaso y mi mirada le sigue los pasos y se llenan de sed de sus besos mis labios.
Habita en cada pensamiento y mi boca solo sabe pronunciar su nombre, como un mantra que me eleva el espíritu y me alcanza un nirvana al que solo aspiran las almas puras.
Yo la espero en mi cama, con afanes de primavera, esperando que con su tibieza derrita el hielo polar de mi crudo invierno.
Pero es lo que no toco, o huelo, o saboreo lo que me ata con hilos invisibles a su bendita presencia.
Lo que late en mi pecho lo exhalo en suspiros, y tengo la absurda manía de buscarla en el brillo de un millón de estrellas y armar constelaciones nuevas con los lunares y pecas de su espalda.
Ella es ahora la musa de muchas de mis letras.
Ella es la fantasía que le he venido negando cada día a mi vida; para no caer de nuevo de rodillas, humillado y vencido por la realidad que abofetea mis humanas utopías.
Ahora, mis ojos descansan en sus formas, en la redondez de sus caderas, o en las huellas de sus manos.
Y un beso furtivo en la mañana, es más dulce que un café para la hora de escribir alguna blasfemia.
Mi alma todavía la aguarda, con la esperanza de que el destino apunte sus pasos hasta mi.
Yo todavía espero que no pierda el rumbo de sus sueños y que alguno de ellos coincida conmigo en esta vida.
Mi ser la espera, como una banca solitaria espera un par de amantes para la complicidad de un beso y un millón de descaradas caricias.
Le he guardado un beso, le he escondido una caricia, le he puesto en remojo un millón de orgasmos y he almacenado un montón de abrazos para cuando se me aparezca.
Me tengo reservado, para ella, para que disfrute lo poco que soy y lo mucho que la amo.
Yo miro al cielo, al horizonte, al final de la calle y de la esquina que se dobla, yo miro a todos lados, esperando que aparezca, que se quede y no se vaya jamás, nunca más.-"

-Lyon Heart-

domingo, 19 de abril de 2015

"-Yo ya había reprobado mi exámen de cordura, a mi la luna siempre me alumbró la pesadez de la vida y el aire que me costaba retener en mis pulmones siempre escapó en suspiros al vacío esperando llegar hasta su presencia y causarle un escalofrío.
El horizonte nunca estuvo al alcance de mis ojos, y el calor siempre me resulta esquivo en el invierno.
La luz del sol aunque me persigue no me alcanza y las estrellas juegan a las escondidas con mi destino.
Las nubes grises presagian aguacero de nostalgia a mis huesos y mi carne se consume en el ardor de los íntimos deseos de poseer algo que nunca fue mío.
Y ahí donde la turba se entretiene para decirle al mundo que respirar y moverse es vivir, yo fracaso en ésa mentira y prefiero gritarle al viento la furia de mis muchos años.
Yo no voy como alma en pena, de alma en alma, de cuerpo en cuerpo o de boca en boca, como un proxeneta de sentimientos superfluos.
Mis entrañas reclaman algo más que el agite de una cama, el sudor de la piel o el jadeo constante de una fugaz lujuria.
Mi hambre es por la trascendencia, por el disfrute profundo, íntimo y metafísico de las cosas, el ir más allá de las narices y el escarbar bajo la superficie de la máscara que todos usan para huir de la sofocante realidad.
Yo me nutro de las sonrisas o los abrazos espontáneos, de los sencillos, de los sin techo, de los que el mundo arrojó a la calle, al olvido, al viento y al frío, a la lluvia y al sol que calcina los huesos y los sueños.
He de saciarme en el dulzor de unos labios que habitan el futuro, y un cuerpo desnudo me aguarda para volar juntos debajo de una sábana blanca.
Mancharemos nuestra piel con el esperma y los fluidos, y muchos besos y caricias escribirán éste amor que guardo para la guardiana de mi sube y baja de emociones.
No me ata la cordura el mundo y sus prefabricadas reglas, no soy hijo del sistema, yo me muevo en la profundidad de unas aguas que nadie ni siquiera navega.
Quien se sumerja en este viaje infinito por el caos de mis ideas, no podrá escapar jamás a la relatividad de mi inconsciente, ni a la gravedad y peso de mis palabras.
Serán atados a mi por sus múltiples similitudes y leerán en mi propia vida, la tragedia de la suya.
Y el dolor que disfrazo les punzará el vientre y hará que rueden lágrimas en sus ojos.
En mi no hallarán consuelo para su mal de amores, no he sido bálsamo para nadie nunca, por que nunca herí a nadie con premeditación alguna.
Mas mi mano se tenderá para estrechar sus solitarios corazones y una palabra escrita siempre buscará estrujar sus almas y sacudir su mente, para que se hagan libres, para que abran sus alas y se echen a volar, para que salten al vacío y no teman decir la verdad nunca más, cueste lo que cueste.
Que den la vida por sus quimeras y que no teman los dedos que señalan sus pasiones, que no se pongan una mordaza de falsa moral en la boca para callar el clamor de sus espíritus combativos.
Que mueran de pie, como los héroes, como soldados de sus propias y épicas batallas.
Las guerras que peleamos todos a diario, en las calles, en las casas, en los trabajos.
Yo voy a marchar con paso firme hacia el ocaso de los días, con la convicción de que llevo dentro algo más valioso que la promesa de un alma eterna, o el final biológico de la carne y los huesos que sustentan la única realidad que la lógica del mundo acepta.
Voy hacia la trascendencia, de lo intrascendente, a lo inmutable de lo que se transforma constantemente.
Yo voy a donde todos quieren, pero temen, yo voy a la locura que niego y que todos de alguna forma experimentan.-"

-Lyon Heart-

lunes, 13 de abril de 2015

"-Yo la besé de todas las formas posibles, las inimaginables, las prohibidas, las que no mencionan los libros y los tratados.
Yo besé más que la estructura de su fina anatomía.
Yo la besé en todas partes, el todo y las partes.
Yo la besé con los labios y en los labios, en todos ellos.
Yo puse mi lengua en su boca y ella trenzó la suya con la mía y bailamos en el lascivia.
Y mis besos no pararon allí, se multiplicaron por su espalda y debajo de su mentón.
Fueron a parar a su vientre y de vez en cuando escalaron hasta su frente.
Yo le di besos que dicen que no se pueden dar.
Yo la besé con mi carne, con mi espíritu, con eso que llaman alma y que ella me extravió.
Yo la besé con la mirada, y mi mirada nunca dejó de hacerlo.
Yo le hago el amor en un beso y en un beso le entrego mi vida, mi aliento, mi cansancio, mi alegría de que exista.
Mi boca conoce el sabor de sus curvas y mis labios tienen una embajada en su espalda.
Yo siento ésa imperiosa necesidad de beberme el néctar de su boca y de devorarla palmo a palmo, centímetro a centímetro.
Yo tengo hambre de su carne y sed de su pasión.
Yo tengo ésa necesidad de tenerla dentro de mi, en lo profundo de mi ser, en el vacío que ocupa con su bendita existencia.
He perdido el control de mis actos, si alguna vez llegaron a pertenecerme, los he enajenado ahora.
Le pertenezco por completo, y me he vuelto adicto de sus manos cuando me tocan y del calor de su cuerpo cuando me entrelaza con sus brazos.
Yo estoy irremediablemente perdido en el hechizo de sus encantos.
Sus grilletes son el cariño y la ternura de su trato y las cadenas que me sujetan arden en el interior de su vientre repleto de orgasmos.
Así que todo lo que una vez fuí, ahora no soy más, todo lo que entregué ella lo tiene, todo lo que quise tener con ella, de ella ya es.
Yo me comparto, yo me entrego, ella me vive y me respira, mientras habito fugazmente en su multiverso.
No fue culpa mía, ni de nadie, ni del destino siquiera que juega un juego bizarro y perverso.
Ella apareció para alterar el campo gravitacional de mi propia vida.
No hay forma de escapar de su magnetismo y no quiero perderme nada de lo que acontece en el milagro de su presencia.
Yo morí un día, hace tiempo, yo perdí mi vida, en un beso, uno suyo, uno que le di esperando uno de vuelta, pero me fui en ella y aún no regreso.-"


sábado, 11 de abril de 2015

"-Me gusta mirarte, dejar que mis ojos te calquen invisiblemente, que no sientas que proyecto mi lascivia sobre las curvas de tus carnes.
Me gusta ir de tu frente hasta el ombligo que dejas ver y de tus pobladas cejas hasta el remiendo de tu pantalón.
me gusta retratarme en el sepia de tus ojos marrones y saborearme mientras observo la carnosidad frutal de tus labios.
Me encanta imaginar la talla de tu brasier o el de tu ropa interior, creer que puedo adivinarla si la palpo con la torpeza de mis manos.
Me gusta mirarte mientras bailas, o caminas, o te mueves por ahí, o cuando corres por la calle, me gusta mirar el vaivén de tus caderas al subir alguna escalera.
Me gusta tu cintura y lo uterino de tu vientre, me gustan tus manos y  la longitud de tus dedos.
Me encanta la forma de tu espalda y la puntita de tu nariz perfecta, cáliz de mis besos furtivos.
Me gustan tus formas, tus relieves, la curva que hace tu espalda sobre tus caderas, y la gesticulación de tu rostro representando tus estados anímicos.
Me gusta devorarte con mis ojos sin que lo sepas, aunque lo sospeches siquiera.
Me gusta que entres por mis ojos, te alojes en mi mente, me bajes por la garganta como saliva que trago, me aceleres los latidos, me pongas a sudar frío, me provoques el deseo y me subas los niveles de la líbido.
Me gusta que te hagas tentación a mi castidad.
Pecado que amenace con excomunión la integridad devotamente religiosa de mis pensamientos.
Me gusta verte prohibida, fuera de mi alcance, distante como galaxia y peligrosamente mortal como agujero en el espacio.
Me gusta el descaro de tu coquetería y la manera insolente como te le insinúas a mis demonios, de como tientas a la suerte con tu cínica sonrisa.
Morronga pervertida, me encanta todo lo tuyo, lo que seduce a la vista y lo que conquista con sabiduría.
Con la inteligencia de tus mozos años, con esa locura que representa reír todo el tiempo y sacarle la lengua a la amargura de la vida.
Quisiera robarte, secuestrar la alegría de tu mágica sonrisa y fugarnos juntos a ésos reinos de ensueño, a todas esas partes que te atraen tanto.
Mochilera de ilusiones, la hippie de sueños posibles sin viaje de humo o alcohol.
Quisiera contagiarme de tu buena vibra, solo para ver hasta donde te lleva la vida que te bulle por la cara de ponqué que le pones al destino, cuando éste te desafía y te reta con hastío y con rutina.
Tu vida es un goce completo, la ausencia total de un malestar colectivo, lo tuyo es un orgasmo prolongado que te produce solo el acto de respirar.-"

viernes, 10 de abril de 2015

"-Mira pues lo que ha hecho el mundo conmigo, le ha restado sabor a mi gusto y ha saboteado siempre mis ganas de respirar.
Le veo extrañamente a través de una ventana del bus, o del avión que vuela por encima de las tierras desconocidas.
Le veo pasar como una película derruida por los grises matices del tiempo y su implacable marca.
Y aunque lo recorra paso a paso, me pesa como fardo en la espalda.
Los días van y vienen como aves migratorias y migratorio se han vuelto mis ánimos, mi alegría y mis pesares.
El hambre me empuja a la cocina, o a la calle, ya sea para devorar dignidades o la bajeza propia de los canallas que nos someten con las mentiras que publican en los diarios.
Me estruja la tarde de melancolía el alma y la noche la pisotea en humillante llanto.
Mi soledad no es más que otra copa de vino que embriaga mis sentidos, para hacer eso precisamente, liberarlos de sensibilidad alguna, por algo o por alguien.
La tibieza de mi cama es un remedo del calor de aquel cuerpo que reposó en mi pecho.
Y la almohada es un muñeco relleno de trapos y tela barata, como el relleno del corazón que una vez me dijo que me amaba, cuando en realidad tal cosa no pasaba.
Una taza de café pone en reposo mis ganas de dormir, y el sueño anhelado no dura más de un par de horas, para regresar de nuevo a esta vida que se desvanece en horas y horas de mortífera rutina.
¿La has visto?, ¿a tu vida?, ¿ves como disimulas su provecho?, ya fuese con licor en la sangre o pasión en tu vientre, o una sustancia que envenene la percepción de tu mente. La realidad implacable nos persigue y nos alcanza, nos estrella contra el mundo, nos hace odiarlo y aborrecer su careta de perfección.
Así que acudes a los disfraces, al de gran ejecutivo, al de intelectual, al de adinerado, al de siempre alegre o deprimido suicida.
Al de diva de cine, al de mujer fatal, al de virtuosa recatada, o puta descarada.
Al de santo sin manchas en la sotana, o al de asesino de emociones.
Al de vendedor de presentes, al de traficante de inciertos futuros.
El pasado doloroso es una mancha que no sale con detergente del barato.
Olvidar sale tan caro como enamorarse del ser equivocado.
Así que de vez en cuando vienen a mi mente los recuerdos a escupirme un pasado saturado de triste memoria.
Se me revuelve el estómago y lo poco que allí guardo amenaza con salir por mi boca, en esta náusea permanente de la vida.
Esta renuncia irrevocable y no aceptada por continuar en la inútil lucha por sobrevivir a la costumbre.
Así que no me queda más que seguir "chapuceando" en este vaso con agua que me ahoga.
Arrastro la poca dignidad que me queda y me resigno a permanecer en este anonimato siniestro del olvido.
Entonces entrego mi destino a la dejadez, a mi intolerancia existencial.
Dejo que el silencio se apodere de mi mente por largos períodos y que el hastío amarre mi lengua para que no diga nada nunca.
Castro mi consciencia y todo deseo de despotricar de la humana condición.
Vegeto, esperando que un viento de novedad y frescura sacuda el calcio de mis huesos y haga bullir la sangre de mis venas.
Pero escasean los milagros en el cielo, y el universo está ocupado en su balanceo, como para andar violando sus propias leyes y perpetrar para mi algún evento inexplicable en el laboratorio de mi propia vida.
Me queda el recurso de rendirme a la estremecedora verdad de los acontecimientos y dejar que el destino haga conmigo como con todo el mundo, lo que se le de la gana.-"

miércoles, 8 de abril de 2015

"-Me voy desvaneciendo como neblina, como la tenue luz de la tarde cuando la noche le arropa con manto de oscuridad.
Y así mismo lo que por ella sentía. En el vacío de mi pecho, solo un lejano eco remeda mi palpitar.
Ajenos mis ojos se entretienen en multitudes, tan anónimas como yo.
Mis pasos ya no van con la prisa de la ansiedad por llegar a ningún lado.
Y mi mente dejó de acosarme con pensamientos inútiles.
Se me va la mañana leyendo los signos del cielo y el sol toca mi frente para recordarme mi celeste origen.
El frío me abraza con tal vehemencia, que parece amar la poquedad de mis años.
Voy de aquí para allá, como un viento vagabundo.
Dejo que el hastío le pase factura a mi manera optimista de enfrentar la rutina de mi existencia.
Soy un perro callejero, un gato de callejón, una rata de alcantarilla.
El abandono de la realidad hace palpable mi locura.
Mi trascendencia no está en el aire con el que se llenan mis pulmones, no con la tibia sangre que corre por mis venas.
Eso que llamo vida es un estado de somnolencia, que remeda en mucho el sueño de la noche y la muerte del sepulcro.
Mi mundo es una tira larga de imágenes repetidas.
Otro grano de arena en la inmensa playa de este universo.
Esta liviandad y ligereza me satura y aunque no me eleva, tampoco me pesa la gravedad de su naturaleza.
En este fluir de la vida, de observarlo todo sin participar en los eventos, es que la oscuridad me tienta con la adrenalina de lo prohibido.
¿Qué hago conmigo?, ¿qué le hago a mi ser?, ¿acaso le condeno prematuramente al decline de los años sin sentido?.
Voy a la cama y dejo caer más que mi cuerpo, dejo mis ganas y me entrego a los sueños.
En ése mundo onírico me extravío, me invento una vida nueva en aquel universo paralelo.
Y por unos instantes muero y nazco de nuevo cuando despierto.
Y trato de ver el mundo del que vengo de nuevo, con otros ojos.
No puedo con el hastío.
¿Cómo hago para no dejar que el mundo que todos aman se me venga encima y aplaste la escasez de mi esperanza?.
Ahora entiendo el ánimo del suicida y la tristeza del depresivo.
Comprendo la ansiedad del adicto a las drogas y la miseria del alcohólico.
Ahora entiendo por que todo el mundo quiere huir de si mismo, de la realidad a la que sobrevivimos, del dolor que soportamos, del hambre que aguantamos.
Ahora entiendo como agoniza el futuro en nuestras manos.
Como nos asesina el pasado y como nos martiriza el presente.
Ahora entiendo que no soy de ningún lado, que soy de esta vida otro penitente.
Soy una especie de carta sin destinatario y sin remitente.
Soy el acertijo que nadie resuelve, un símbolo que nadie entiende.
El encripto del universo que no cumple ningún especial propósito en el lenguaje del cosmos.
Yo soy otra luz que se extingue por el millón que se encienden.
Yo soy el todo de mi nada, yo soy la nada del todo.-"

lunes, 6 de abril de 2015

"-Podría decirse que ya no me ataca ese estado de ansiedad por lo desconocido de mi futuro.
Ni que el pasado viene seguido a martillarme con recuerdos dolorosos.
O que mi presente está perfectamente maquillado de felicidad y plenitud para la ocasión.
Podría decirse que ya no me angustian los recuerdos, ni las memorias.
Que una especie de letargo sumerge mi alma en el sofisma de una paz que llegó por si sola y sin ser invitada.
Podría decirse que la lluvia no está más asociada a mis estados de tristeza o melancolía.
Que el sol no es más que una promesa optimista de la venida de buenos y mejores días.
Podría decirse que duermo tranquilo en las noches, que el insomnio dejó de poseer la energía de mi cuerpo, que ya no lo agobia con cansancio, ni lo amenaza con locura.
Podría decirse que me he acostumbrado al lado vacío de la cama, al frío de la madrugada.
A la erección matutina y a la continencia obligada de mis ganas.
Podría decirse que doy pasos adelante, aún sin la perspectiva clara de un horizonte.
Podría decirse que estoy listo, preparado para salir al mundo y gritarle unas cuantas verdades.
Podría decirse que en mi pecho remendado siguen latiendo los pedazos de este corazón herido.
Podría decirse tantas cosas, mentirle a mi esperanza, ilusionar mi fe, hacerle trampa a mis ganas de verte y hablarte, ponerle una carnada a mi deseo y lujuria para que despierten de aquel sueño de olvido y distancia.
Podría amasar un futuro brillante en mis manos, o "cranear" una conquista importante.
Podría incluso desviar lo recto de mis pasos y torcer el camino de mis paradigmas.
Podría tejerme una manta fina de preceptos nuevos, de ideas vanguardistas, que me muestren falsamente sofisticado.
Que refinen el maquillaje de mi propia estupidez.
Podría cantar, reír, bailar, ponerme esa careta de alegría en este penoso carnaval, al que llamamos vida.
Podría fingir que todo va bien, que el éxito supura por mis poros y que emana de mi una luz que penetra cualquier oscuridad.
Podría indicar con vehemencia que ya te olvidé, que no vas más, que te quedaste atrás, como el día de ayer, como la semana pasada, el mes pasado, el año pasado.
Podría levantarme de nuevo y andar mi camino, solo como he venido a este mundo.
Podría encontrarme con alguien de nuevo, y enamorarme y entregarle en administración el vacío de mi pecho.
Podría ser un hombre nuevo.
 Podría, pero no quiero.-"

miércoles, 25 de marzo de 2015

"-Me pregunto a veces, ¿quién hila nuestro destino?, ¿quien teje sus circunstancias?, ¿somos nosotros mismos?, ¿son nuestras elecciones?, ¿nuestras decisiones?.
¿Por que parece a veces que damos pasos en falso?
¿Tienen mis pasos un final cuando se acabe el camino?, ¿uno que no sea dejar de respirar y morir después de haberlo recorrido?.
Ver la lluvia cuando cae, gota a gota, o el sol que se refleja en los charcos.
Las nubes coronar las altas cumbres y el viento agitar las ramas de los árboles.
Ver la aves en el azul del cielo y los caballos correr raudos por las praderas.
Ver los tránsitos lunares y el titilar de lejanas estrellas.
Ver los colores del alba y de la tarde.
Ver mi rostro madurar y envejecer y mis ganas aumentar en la mocedad para declinar en la senectud.
Sentir el hambre empujando en mis entrañas y la sangre fluir por mis venas.
El palpitar de mi corazón alternándose con mi respiración.
Experimentar el agite que trae consigo la emoción o el miedo.
Sentir el dolor y el sufrimiento que trae consigo la enfermedad y el padecimiento.
Tener conciencia del pensamiento y el sentimiento, en constante conflicto de intereses.
Ser un montón de cosas que desplazas por el tiempo, por los años y los días.
Hacernos memoria en la vida de otros mientras existimos. Como una película que alguien más ve.
Tantos pasos dados en tantas direcciones.
Tantas personas visitando nuestro pequeño mundo, trayendo y dejando y algunas veces llevándose alguna porción nuestra.
El ir y venir de nuestra miseria humana, de una grandeza queriéndose equilibrar con la consciencia de sabernos aquí y ahora en el mismo instante que se colapsan y nacen las estrellas.
Somos ésa gota que cae en este inmenso océano, que se sumerge y se funde en las aguas de una relatividad que cruza el tiempo.
Somos ése rayo de luz que cruza el espacio, que se dobla y singulariza en la oscuridad del cosmos.
Somos poco, somos mucho, somos todo, somos nada. ¿somos? o ¿creemos serlo?.-"

domingo, 22 de marzo de 2015

"-Dicen que sus manos florecen de caricias en la primavera.
Que en la negrura de su cabellera se oculta el brillo de un millón de estrellas.
Dicen que su espalda es la geografía de masculinos deseos.
Y que su vientre guarda la promesa de muchos orgasmos en la madrugada.
Dicen que en sus labios, anidan besos que como pájaros se posan en el árbol que florece de amor en mi pecho.
Dicen que no camina, que flota y vuela en el abrazo mágico del entusiasmo y la alegría que dibuja en su sonrisa por las mañanas.
Dicen que sus caderas bailan una sensual danza bajo la blancura de inmaculadas sábanas.
Y que el sexo perfuma su piel, cada vez que le da rienda suelta a la lujuria que le hace repuja en el laberinto infinito que se hace cosmos entre sus piernas.
Dicen que la miel es el sabor de su bendita boca, y que en su pecho se fermenta una sabia materna que no tiene fecha de cosecha.
Dicen que muchas luces hacen fiesta en su mirada, como la más fina y espléndida de las noches estrelladas.
Dicen que cuando camina florecen los senderos con los ecos de sus pasos.
Dicen que su silueta baila con la sombra que proyecta a la luz de la tarde o bajo la luna llena, un tango apasionado y melancólico, que recita poesía en cada lírico movimiento de su cuerpo.
Dicen que el amor que guardas en su pecho tiene dueño, que sus labios los administran otros besos, que ha enajenado el calor de su piel y que una cama ajena es el exilio en el que se goza la juventud de su cuerpo.
Dicen que no tienes nombre, ni apellido, ni nación, ni bandera, que no eres de aquí o allá, que simplemente a donde quiera vas, libre y perfecta como el viento que agita su cabellera.
Dicen que su memoria es lo que escribe cada día, momento a momento, aquí y ahora, una historia sin tiempo.
Dicen que no hay cadenas que logren atarle, ni lazos, ni prisión que puedan retenerle, que es libre, que no le rinde cuentas a nadie.
Dicen tantas cosas de ti mujer, que a ciencia cierta, nadie logra con palabras descifrarte.
Sois el mismo acertijo del destino, que es imposible expresar matemáticamente.
No puede la física ni la química someterte más que a las leyes de los átomos, más ¿como pueden ellas definirte más allá del milagro biológico y cuántico?.
Dicen que te has hecho Dios, universo, singularidad, el principio y el fin de una locura personal.
Un "delirium tremens", una enfermedad mental, que le añades magnificencia a la simpleza de tu propia naturaleza.
Dicen que exageras tu pequeñez y que eso no te hace grande, solo te hace visible, ante la ceguera colectiva, que no ve en ti más que una parte y no la totalidad, que viene a particularizarte en toda tu generalidad.-"

lunes, 16 de marzo de 2015

"-Se apareció así de repente, como si nunca se hubiese ido.
Venía estrenando lozanía en su rostro y un diseño de sonrisa que no pagó la alegría de su ser; su capital nunca estuvo en su alma.
Vino exhibiendo sus cadenas, unas que tenía por todo el cuerpo, ella no las veía, yo las vi en el anillo de compromiso que traía puesto.
Dijo cuando se fue que sería libre, que no le pertenecería jamás a nadie.
Mintió, cambió de jaula, de prisión y carcelero.
Cree que pavoneándose en la bisutería de las cosas y las personas, se hace grande e invulnerable.
Cree que disfrazando su vacío nadie en ella verá la verdad que esconde.
Se hace la fuerte, la indolente, la dura y un montón de cosas que ella solo se cree, para darse aliento, para sobrevivir a la soberbia de todo y de todos.
Camina con paso firme para disimular que el mundo que lleva dentro se le cae a pedazos.
Unos anteojos oscuros ocultan su mirada, ésa con la que asesinaba en el pasado y que ahora no quiere que nadie vea, para que el brillo de sus ojos no siga delatando su tristeza interna.
Vino estrenando dueño, uno al que llama el amor de su vida, así como una vez dijo que era yo, lo mira y le estampa muchos besos en la boca, reafirmando su vasallaje.
Yo guardo silencio y veo que no cubre sus ojos para que no vean su mirada, sino que cubre la ceguera que le impide ver el pozo que cava y el lodo en que se revuelca a gusto, pensando que es libre, siendo una esclava.
Sigue siendo hermosa, gracias a la magia de éstos tiempos, en donde lo plástico endereza la flacidez que le añade el tiempo a tus carnes.
Pero noto entonces que se ha operado todo, menos el corazón, a ése el bisturí ni el botox lo penetran, se ha hecho de piedra, se ha calcificado de la misma superficialidad que recubre al mundo. De la misma artificialidad con que la vida nos engaña a todos, prometiéndonos un espacio en la memoria de los siglos.
Como si la estupidez tuviese ganado ya un espacio y un tiempo en la historia del universo.
Entiendo en ese momento entonces, cuan inútil fueron mis lágrimas, cuanto tiempo perdió mi corazón latiendo cada segundo por ella.
Llegó a mi la revelación tanto tiempo anhelada y que me negara su propio silencio e indiferencia.
No puede un corazón como el mío, ni por azar, ni por designio, estar atado o sujeto de manera alguna, a un corazón artificial, hueco, duro como una piedra. Y cuando menos las piedras al interior de los átomos que la componen vibra.
El de ella claramente era asistido por una máquina que la hizo tan fría como el invierno en el que habitaba con su cuerpo al otro lado del océano.-"
 

"-Muchas cosas guardó mi alma, muchas otras mi boca cuando intentó en vano hilar palabras para oídos sordos e indiferentes.
Mas aún respiraba mis pulmones el aire vacío que me heredaste en tu partida.
El silencio se hizo a un trono en el vacío que ocupó el espacio que allanaste con distancia física.
El tiempo se hizo más lento en su pesada relatividad, entre más dentro te sentía, más lejos tu te ibas, entre más te amaba, más te hacías a la repulsa de lo que fuera mío o se relacionara conmigo.
Y mientras te esperaba mi ser al final de la tarde, tus noches se fueron haciendo a la juerga de las luces de muchas estrellas.
Mi cama se fue haciendo desierto y la tuya se fue llenando de flores, jardín que regaron otros rocíos.
Yo seguí con los ojos puestos en el lejano horizonte, mientras los tuyos se saturaron de callejuelas, esquinas sombrías, olor a río, a paisaje antiguo. Lo nuevo para ti ya huele añejo.
Yo sentí que mis pasos eran más pesados que los pensamientos que acusan mi consciencia.
Tu en cambio olvidaste todas tus culpas, dejaste de cara al suelo tu pasado, sacudiste el polvo del remordimiento abrazando la auto indulgencia y la absolución en los besos de otra solícita boca.
Me quedé entonces con todas las ecuaciones sin resolver, con todos los acertijos no resueltos de ésta existencia, que pasa por demás, como insensata e ilógica.
Las respuestas reposan a tu lado, quizás en el suelo que recibe las ropas de las que te despojan cada noche, mientras las ganas ajenas de un clandestino, te estrujan y empujan sobre un ruidoso colchón desconocido.
Entonces ahora distraigo mi atención con las mentiras que me escupe la radio o la televisión.
Los libros son mi único consuelo y compañía y mi cama la tumba en la que sepulto cada noche mis más queridos sueños.
El insomnio me hace un "zombie", un muerto viviente que no concilia su pasado con su presente para darle un sentido al futuro que se pasa por enfrente pavoneando esperanzas.
Me sigo aferrando a una fe que fracasa en cada decepción recibida.
La soledad va ensanchando sus fronteras y los muros que fabrica se hacen infranqueables, para las pocas personas que logran interesarse en mi locura.
He decidido aceptar mi mala fortuna, a regañadientes y con el ardor que inflama mi pecho de rabia, me abro paso por entre la vida, tragándome todas las ganas de ser como todo el mundo, vacío e indiferente.
Soy una granada que amenaza detonación, una bomba que pronostica destrucción, una que el tiempo pospone en el reloj. 
Así entonces se escribe esta historia, con amagos de lluvia, sol calcinante de medio día, noches nubladas y frías.
Veranos abrazadoramente cortos e inviernos interminablemente fríos.
Este ha sido el adiós de todos los adioses, una despedida larga, un "hasta nunca" de todos los "para siempre".-"


viernes, 13 de marzo de 2015

PROXIMIDAD
"-Mi vida la veía venir, algunas veces en sueños, otras en visiones, hecha paisaje o carretera; hecha nubes cargadas de lluvia que amenazan aguacero y muchas otras era día soleado y noche estrellada.
Ella nunca tuvo nombre, ni apellido, ni patria, ni arraigo alguno por las cosas de este mundo, que se cuelgan en el cuello o se usan en las muñecas.
No le perseguía la vanidad por las calles cuando caminaba, ni jugaba escondidillas con el espejo que reflejaba su natural belleza.
Guiñaba el azul de sus ojos, coqueteándole siempre a mis ganas, y se mordía la lengua en un gesto adrede de mórbida provocación, invitándome a lo furtivo de un beso, lo prohibido de una caricia y lo proscrito de un encuentro sexual, que condenara nuestra alma a los tormentos infernales de un placer muy terrenal.
Sus pasos hacían eco en mis oídos y un prematuro temblor de manos me invadía de manera involuntaria, como presintiendo las caricias.
Se me hacía la piel de gallina, sintiéndola cerca, escuchando su respiración haciendo pausas en mi oído, mientras mis vellocidades caían bajo los efectos de la física eléctrica.
La química hacía salivar mi boca, amagando cascadas de besos, mientras mis ojos, absortos, perdidos en los focos de sus ojos, bajo una hipnosis voluntaria, un enajenamiento consentido de mi alma.
La punta de su nariz rosa mi rostro y siento las cosquillas en mi panza y un ardiente fuego en mi entrepierna.
Mis dedos se deslizan por su espalda, como un esquiador en la nieve de muchos inviernos, cuesta abajo mis manos calculan la circunferencia de sus caderas, mientras los montes de sus pechos, chocan con sus cimas la cuadratura de mi diafragma.
Estamos tan cerca, como el océano cuando se  toca con el horizonte, y en esa colisión consentida de cuerpos nuestras almas vibran al unísono y tocan una melodía celestial que se filtra por entre nuestras miradas.
Un beso sella nuestra metafísica unión en lo etéreo del deseo, nos abrazamos más, como fusionando mucho más que carne o hueso.
Siento el calor de tu cuerpo, y los latidos que aumentan la velocidad de tu corazón palpitante.
Nos baña entonces un sudor, uno que impregna la ropa que llevamos puesta, una que nos estorba, que no hace parte de la naturaleza de la piel que nos reclama.
Ya el deseo de mi mente se delata en caricias temerarias, seduciéndonos las ganas de cubrirnos el uno al otro con la única sábana de la que disponemos para dar rienda suelta a nuestra lascivia, nuestra piel, la tuya y la mía, susurrándole desnudez al universo que nos creó.-"
"-Un chico, jugando a las canicas con las piedras que halló en sus zapatos.
Un chico que silba una canción que trinan los pájaros.
Un chico con pies descalzos sobre el pavimento que recién moja la lluvia.
Un chico que lava su cara sucia con las lágrimas que le caen de tristeza y alegría, según le convenga a la mañana o a la noche.
Un chico que espía las chicas que salen del colegio, por entre unas gafas oscuras, como buscando un amor del pasado, uno que quiso que fuera, pero que le quedó grande al destino hacer que se cumpliera.
Un chico que juega a las escondidas con su amigo imaginario, el que le vela el sueño en las noches y que se asoma en los espejos para acompañar la soledad de su reflejo.
Un chico de manos llenas de vacío, de ése que gusta de hacer nido en pechos desocupados, de rellenar vidas inútiles y de habitar cabezas huecas.
Un chico que ríe a carcajadas en silencio, que llora a gritos, que susurra un aullido a la luna cada veintisiete días.
Un chico fantasma de los que aparecen y desaparecen a conveniencia, sin premeditación o inocencia, que va y viene como la brisa o la ola marina que se estrella en la roca.
Un chico que recoge sus pasos, que juega a los dados apostando su propio infortunio.
Un chico de los que miran al cielo buscando respuesta de mudas estrellas.
Un chico que lee en el viento y la forma de las nubes, los augurios que no logra descifrar su alma.
Un chico de caminatas largas, de sueño pesado en las noches, de vigilias e insomnios.
Un chico de canciones viejas que ya nadie canta, que nadie recuerda, que el tiempo borra mientras se escurre en las repisas con el tic tac implacable del reloj que cuelga en la pared de la sala.
Un chico que ve la vida pasar frente a su ventana, que le guiña fortuna mientras pasa de largo, dobla la esquina y desaparece de su vista.
Un chico que amaga llantos, que corre detrás de la alegría, como persiguiéndola en algún loco sueño.
Un chico cuyos monstruos ya no se ocultan debajo de su cama, sino que duermen y se revuelcan con él sobre ella.
Un chico con la soledad como mascota, que entretiene pensamientos con imágenes y ansiedades con el cansancio de pasos a la deriva.
Un chico vagabundo, cómplice de la calle y alcahueta del desorden.
Un chico de juergas, de conciencia perdida, de alcoholemia en la sangre.
Soy un montón de chicos que no crecen, no maduran, no envejecen con el tiempo, no les sale arrugas, no caminan lento con excusas como bastón, no eyaculan precozmente ni sus ganas fracasan en la impotencia flácida de su pene.
Soy uno o cada uno, o quizás ninguno.
Soy un montón de chicos que no se toman la vida en serio, que juega a las escondidillas con la felicidad, y la felicidad sabe esconderse bien, por que allí donde la busco, o ya no está, o se a ido a esconder a otro lado.-"

sábado, 7 de marzo de 2015

GRACIAS A TI

"-Mujer que desgarras tus entrañas para que venga al mundo.
Que me das a beber tu sabia materna, que me das calor y abrigo para que crezca.
Mujer que atiendes los primeros pasos, que acompañas mis tropiezos, que curas los golpes y sanas las heridas.
Mujer que me defiendes de los peligros y las acechanzas de los lobos que se disfrazan con piel de oveja.
Mujer que me educas, en los valores, en los deberes y responsabilidades.
Mujer que me enseñas los principios, las normas y los buenos modales.
Mujer que friegas y lavas, que coses, que planchas.
Mujer que estudias o trabajas, que emprendes nuevos caminos, que vendes, que atiendes.
Mujer que se maquilla, se viste, se desviste.
Mujer que haces el amor o que fornicas.
Mujer que besas, que abrazas, que das calor, que das ternura, que provees pasión y lujuria.
Mujer que alientas, que estimulas, que empujas, que aconsejas, que luchas cuerpo a cuerpo con el macho que te estruja.
Mujer que caes y te levantas, que sufres, lloras, te destruyes y reconstruyes.
Mujer que empiezas de nuevo cuando tu vida se hace trizas.
Mujer que renuncias a tu felicidad para dibujarla en los ojos de tu progenie.
Mujer que te aventuras a ser libre e independiente, a vivir, a ser feliz, por ti misma, sin la necesidad de una molesta compañía.
Mujer al que los lujos no engañan, ni logra embelesar la bisutería.
La que lucha por si misma, se rehace entera de las cenizas.
Mujer de las mil tareas a la vez, la de la fuerza y entereza ante las vicisitudes.
Mujer que da a luz con el dolor, la que guarda su tristeza y amargura en el fondo de su alma y corazón.
Mujer la que sacrifica su felicidad por lo que realmente ama.
Mujer incógnita, mujer acertijo, mujer ecuación no resuelta, misterio ininteligible, mujer clave, código y criptograma.
Mujer que te adentras por entre la coraza egoísta de los hombres, los destruyes y rearmas.
Mujer que eres beso, caricia, sexo, placer y orgasmo.
Mujer que me dejas visitar tu vientre de vez en cuando, para recordarme tu grandeza, la de tu naturaleza, para que recuerde de donde provengo y te valore, te cuide, te respete y te proteja.
Para que te reconozca igual en majestad y naturaleza.
Mujer bendita seas.-"

-Para todas y cada una de las mujeres a las cuales puedan llegar estas humildes palabras en su día internacional-

viernes, 6 de marzo de 2015

"-Algún día escribiré sobre ella, no para agraviarla, o para hacerle enojar.
Escribiré para entenderla con mis palabras, esas que ya no le importan más, que quizás nunca le importaron, por que no vive de palabras, sino de hechos, y los echos gritan, lo que una palabra susurra.
Ella es mujer de contundencias, de cosas claras, palpables.
Ella es de sabor en los labios y de música en los oídos; pero no para endulzarlos, ni para distraer la racionalidad de su mente inquieta.
Ella "no come cuento", come carne, le gusta el sabor de la piel y su geografía.
Algún día escribiré de lo que ven sus ojos, de lo que tocan la travesura de sus manos, de donde mete su nariz y sus dedos.
Algún día la haré aparecer en un cuento, en una historia, la disfrazaré con todas aquellas virtudes de las que reniega.
Le pondré una guirnalda de cualidades, la haré parecer un ideal.
Algún día escribiré sobre sus pasiones, sobre lo que le gusta, sobre lo que odia. (incluso si se trata de mi).
Algún día hablaré de la desnudez de su mirada, del morbo contenido en la punta de su lengua.
De la mordacidad de sus palabras para escupir la verdad.
Alguna vez escribiré que va por el mundo esparciendo su fragancia, como un virus que enferma de rebeldía por donde pasa.
Alguna vez diré que mira debajo de las faldas, por entre las braguetas, que busca con el sexo y a través de el, que va descubriendo su cuerpo, cuando disfruta de su intimidad, que ama los seres y no sus géneros, que reparte amor a diestra y siniestra, despojada de los prejuicios y tan desnuda va de paradigmas impuestos como su mismo cuerpo.
Alguna vez escribiré sobre ella, sobre lo que lee, sobre lo que dibuja, sobre las películas que le gustan, o el color de su blusa favorita.
Alguna vez escribiré que también llora de soledad, de impotencia, de decepción, de todo lo que le hace el mundo con su hipócrita manera de juzgarla, de señalarla y etiquetarla.
Alguna vez escribiré sobre ella, que no se vende, no se compra, no se alquila, no se presta, que no hay oro, ni diamantes, ni auto último modelo, ni título nobiliario que persigan sus apegos.
Alguna vez escribiré que es tan libre como los pájaros o los insectos, a los que el viento sostiene y se lleva más allá de dónde ojo humano puede ver.
Alguna vez escribiré que le gusta la calle, de andar la "seca y la meca". Que sus ojos se entretienen con atardeceres, con cuerpos desnudos, con ojos que miran sin miedo.
Alguna vez escribiré sobre ella, sobre lo que es, lo que fue, y lo que será. Sobre las cosas que hace, sobre las que calla y me cuenta, sobre todo aquello que escapa a mi masculino entendimiento.
Alguna vez escribiré sobre ella, sobre lo que ama, lo que odia, lo que quiere, lo que espera; sobre lo que piensa de todo y de todos.
Alguna vez dejaré de describirla con palabras, para empezar a vivirla, a disfrutarla como es y como no es.
Alguna vez la pasaré por mis manos o por mis ojos de la forma que ella elija. La podría hacer inmortal en un texto, en una oda o en un ensayo.
Alguna vez será ella quien me haga inmortal, con lo que le aporta a mi alma y la vida misma que puedo entender a través de lo que ella misma me revela.-"