viernes, 1 de noviembre de 2013

"Vuelas en medio de mi oscuridad, y bates tus delicadas alas, sin miedo de que te extravíes, has apostado por un alma rota, por un corazón remendado de tristezas, cosido con hilos de llanto y pena...

Ha sido tu voz, la única música que endulzan mis oídos, cuando estoy desprevenido, absorto en pensamientos inútiles, me regalas bellas palabras y melodías que le devuelven la paz perdida a mi alma...

Ha sido tu presencia, y la constancia de tu ser, la que llena el vacío infinito que ocupa mi soledad, mi melancolía, estás allí en algún pensamiento furtivo, silente y expectante...

Tus palabras de aliento, me han sacudido la mente, el alma, y el cuerpo, es la flor de tus labios la bella promesa de amor que se guarda en un beso, es tu devoción la que le da sentido a seguir soportando el peso de mi pasado, el dolor de mi presente, y la incertidumbre de mi futuro...

Por que hay amor que se desprende como polvo de estrellas de tus alas, y hay belleza que se escapa de tu boca cuando hablas, hay ternura contenida en tus manos, pasión en tu vientre, y temor en tu pecho, por un amor que amenaza con secuestrar tu ser cada mañana...

Por que la belleza de tu ser te sobrepasa, y no te enteras de que la luz se opaca ante tu ser, ante la bondad que guardas en tu alma...

Hay sabiduría en tus palabras, filosofía en la vida que llevas, hay sueños hermosos por los que transitas, y realidades que materializas con la bondad de tus actos...

No hay palabras que agradezcan la gentileza de tu trato, ni el cariño que le profesas a ésta locura de escribir, de retratar un alma destrozada y hecha pedazos, y aún así perseveras en el propósito de recogerlos, unirlos y armar de nuevo un ser completo, de rescatar del abismo, a aquel ser, que cayó de un cielo que creyó eterno...

Hoy te rindo un homenaje, mariposa de coloridas alas, de palabras de aliento, de voz nerviosa, de alma indómita, de reflexiones profundas, de palabras perforadoras de almas, mujer sincera, franca, rebelde y libre, mujer que me tiendes la mano y me rescatas de mi mismo...solo puedo decirte...gracias, gracias, gracias..."


"Noche que me abrazas, con estrechez de soledad, que me arropas con abrigo de melancolía, que velas mis sueños, con insomnios de recuerdos...

Noche que te filtras por debajo de mi puerta, que se sube a mi cama y la desordena, con escenas de sexo mórbido, ausente, vacío, silente, fantasma de mi cuerpo, orgasmos moribundos, deseos fallecidos en el tiempo...

Noche que me gritas con silencio, que calientas con bruma y niebla el vacío de la calle, que susurras con el viento cuando toca con su brisa mi ventana entreabierta...

Noche que llega sin tu presencia, sin el aroma, de tu piel lejana, sin el peso de tu cuerpo sobre mi cama, ni la maraña infinita de tus cabellos enredándose en mi almohada...

Noche que das vueltas en mi cama, midiendo palmo a palmo la extensión infinita de un espacio vacío, que ocupa un solo cuerpo, uno desnudo y frágil, uno sediento y hambriento, de revolcar sus ganas...

Noche que te escapas de mis manos, que me llenas de cansancio el cuerpo y de pesadez los ojos, que haces torpes a mis dedos sobre el teclado, que espantas mis musas amenazando con sueño...

Noche que no tienes nombre, que quedaste muda, sorda, ciega y en absoluto silencio, ya no hay nombre ni apellido con el que te compare, no hay un fantasma que te ronde, en las horas por las que te escurres...

Noche ¡vete de mi vida!, de una vez por todas, y deja que la luz de un nuevo día, me deje ver un nuevo rostro, sobre mi almohada, que una sonrisa, me devuelva el optimismo perdido a mi alma, que un cuerpo desnudo, provoque de nuevo, ésa libido que contienen mis ganas...

¡Desvanécete! como sombra, dilúyete como agua, y evapórate como el humo de un cigarro, abandona mi cuarto, mi casa, mi cuerpo, mi alma, mis pasos que a oscuras tantean un recuerdo que no duele más, pero que insiste en quedarse...

Noche, no me esperes, no me aguardes en la puerta, ni te asomes a mi ventana, escóndete debajo de mi cama, y huye temprano, cuando el sol con sus rayos despunte en el horizonte, vete con sigilo, que el cielo no descubra que te quedaste en mi vida, ennegreciendo mi alma blanca...