miércoles, 12 de noviembre de 2014

"-Quizás el sentido de la vida no es preocuparse en absoluto, ni poner tus ojos en lo que pasa a tu alrededor.
Mirar hacia adentro es un ejercicio fallido cuando lo de afuera aterra.
Las apariencias son el consuelo de los idólatras de la carne y el hueso, de los compraventistas de vanidades; de los arrendatarios de la piel.
Mas allá no hay sino sangre y sudor y fluidos corporales con los que firman sus pecados capitales.
He procurado no mirar con odio el mundo, por que el mundo no tiene culpa alguna de la inmundicia que le han heredado.
Tengo un conflicto moral con esta raza a la que mi cadena de ADN pertenece.
Si los juzgo por lo que hacen o lo que dejan de hacer, lo que se hacen a si mismos y a otros que están por nacer.
No quiero verlos como obras viles de la naturaleza, no está en mi endilgarle tal bajeza a las manos del cosmos.
Somos un error que la ecuación cuántica trata de balancear.
Me aterra el hecho de compartir el infortunio de millones de mis congéneres, el infortunio de ser gobernado por los viles, los ambiciosos, los hambrientos de placeres.
En mi afán de no perderme, el silencio viene a ser consuelo, pero mis entrañas pujan para que mi veneno contra el mundo se desparrame por mis letras.
Lo estamos haciendo bien, desperdiciando la única vida que tenemos, lastimando a otros, sembrando odios, destruyendo vidas, dejando heridas profundas y corazones rotos.
Sumas y restas luz a tu alma, cuando barateas tus principios por dinero, fama o fortuna; cuando prostituyes tu fe en ti mismo.
Canjeas carne y piel por cosas que no son eternas y que correrán la misma suerte que tus huesos, vendrá la muerte y te arrebatará tu ser y el tiempo te irá borrando, de ti no quedará nada.
Pasarás desapercibido, creyéndote grande, aun cuando infles tus cuentas bancarias, te llenes de objetos que no usas y te sigas afligiendo por que no puedes tener todo lo que tu caprichoso proceder te dicta.
Todo lo que fue bueno en ti un día se perderá y solo contará a quién heriste, a quien mentiste, a quien traicionaste, de quién te burlaste, a quién pisoteaste, a quién humillaste y que sentiste cuando le quitaste la sonrisa del rostro a uno de tus hermanos.
Sigue en la superficial carrera de creerte importante, de hacer la diferencia con tu ego apendejado.
Síguete creyendo en la cúspide de la pirámide.
No permanecerás mas que en un parpadeo del cosmos.
No prevalecerá la negatividad que disfrazas de virtud.-"