jueves, 5 de junio de 2025

"Literalmente, tú no existes, no naciste nunca, y siempre te esperé.

Que aparecieras, que te materializaras, que fueras una realidad.

No fuiste ese capricho de la infancia, ni ese amor pasional de mi adolescencia. Ni la madre de mis hijos, ni la que me rompió el corazón yéndose con otro, para la puta mierda, lejos de mis expectativas.

Sencillamente, eres una utopía. La madre de todas ellas.

Un delirio de mi cabeza, un producto de mi puta imaginación.

No tienes mi misma estatura, ni los ojos azules, grises o verdes que podrían hipnotizarme, como dice la canción de Def Leppard.

Ni te gustan las cosas que a mí. Ni te asusta lo que a mí me asusta.

No te vistes como me gustaría, ni me miras como desearía.

No piensas, ni sientes, ni hablas, ni haces, como yo pienso, siento, digo y hago.

Lo ridículo de todo esto, es que te espero todavía.

A que existas, a que nazcas y crezcas, y me busques y me encuentres.

En el día y la hora que el destino disponga, si es que llega a disponerlo.

O cuando te dé la gana, o el mundo te rompa en pedazos, como lo hizo conmigo mientras no estabas y te seguía esperando, como quien espera al sol en la madrugada.

¿Dónde putas estás?, si es que estás.

¿Con quién?

¿Pensarás en mí?

¿Sabrás que existo?, o cuando menos, ¿lo sospecharás?

¿También esperas que aparezca en tu vida?

¿Qué putas hacemos, estando a galaxias de distancia, el uno del otro?

O de realidades, o de universos paralelos.

¿Cuándo coincidiremos?

¿Mañana?, ¿Nunca?

Aún te espero, aunque sospecho que no existes"


-Lyon Heart-

 

 "Pa estos fríos no hay arrunche que valga, y ya uno a mi edad va valiendo verga, con todo el inventario activo de achaques que la vida le va endosando a la vejez.

Una aguadepanela caliente con pan, un chocolate con arepa o una copa de vino en la que ahogo una cereza.

Ando buscando un potaje, que aletargue el entumecimiento de mis articulaciones, ya que frotarse las manos no sirve pa un culo, y por más chiros que uno se ponga encima, el frío cala hasta los huesos y pone rojos los cachetes y morada la jeta.

Vaya uno a saber como hacen los desposeídos, los sin nada en los bolsillos y con toda el hambre en el estómago. Debajo de un puente o una barandilla, en un antejardín o sobre un cartón en el andén.

Vaya uno a saber, cómo lidian con el hambre, el frío, la intemperie y la indiferencia.

A lo mejor el frío en mis huesos y el hambre en las tripas, viene a recordarme la indigencia en la que ando conmigo mismo últimamente.

El abandono estoico de mis dramas, de mis raciocinios inútiles, de mis quejas y diálogos internos.

Esa renuncia al pensamiento absurdo y a ese puto afán insulso, de darle explicación a todo. Como si todo pudiera o debiera explicarse.

Pobre de ellos, los de la calle y pobre de mi, que sin estar a merced de la injusticia social, me quejo de mi y de mis propios juicios personales.

Ya saben que escribo, por escribir, pa no desaparecer del todo, pa no ser ignorado del todo. Pa pretender que importo, que existo y que alguien de allá afuera pudiera extrañar lo que escribo.

Mi ego que se niega a morir de frío, de ausencia y de olvido.


-Lyon Heart-