lunes, 2 de noviembre de 2015

"-Mira dónde has llegado, otra parada más en el camino. ¿en el camino a dónde? siempre preguntas, y no ves el mar frente a tus ojos, ni los bosques, ni las montañas, ni siquiera el empedrado del camino.
No recuerdas los primeros pasos, ni tus caídas, ni los brazos que se extendieron entonces para levantarte y ayudarte a caminar de nuevo.
Se te ha ido borrando la risa, con el paso del tiempo.
Por que andas creyendo que el tiempo pasa o está por venir, cuando no ves que está justo en frente tuyo en éste preciso instante, mientras late tu corazón o respiras.
No te das cuenta de cuanto se alargaron tus piernas o se tornaron fuertes los músculos de tus brazos, o cuando creció tu cabello a través de los años que llevas contando.
Guardas memoria de los tropiezos, de las caídas y los raspones, de la oscuridad y el abandono.
No recuerdas la luz a la media noche para que no tuvieras miedo, ni al ángel que velaba por ti y que llamabas mamá.
Ni la suerte inmensa que tuviste, de que tu padre fuera un héroe y no un monstruo más a derrotar con el olvido.
Vos solo ves los pasos solitarios que das a cada instante y no ves tus compañeros peregrinos al igual que tu.
Tus hermanos, tus primos, tus amigos, tu familia, tus parientes, las mascotas que crecieron contigo y que se fueron primero que tu; que prosiguieron el camino que tarde o temprano tu seguirás sin el ropaje del cuerpo y del ego.
Te ves rodeado de todo y ausente de todo te sientes, ajeno y apartado del todo.
No os basta la casa, ni el auto del año, o el Rolex de un cuarto de millón de dólares, ni la perfección en la cirugía estética de tu mujer, para exhibirla como muñeca de feria.
No te es suficiente estar en la cima de las corporaciones, ni viajar en jet, ni vivir en Londres, o vacacionar en Dubái.
Lo tenés todo a tu alrededor, incluso a un ejército de falsos aduladores que endiosen la mediocridad de tu ser.
Tu hambre de cosas, no has podido saciar, de ha ido haciendo más sofisticada con el paso del tiempo, de ése que se te va de las manos para las cosas importantes.
No tienes tiempo para tus hijos, ni para tu esposa, ni para tus padres, por eso no viven contigo, viven en albergues cuidados por otras personas.
Tu tiempo está en manos de producir dinero, para pagar la renta, el coche, el caviar con vino tinto y el té con galletas de la tarde.
Yo no te di tiempo, te di vida, para que la disfrutaras, para que la recorrieras.
Te di unos ojos para ver las maravillas que creé con la luz, y a falta de ellos te di el tacto para que pudieras saber como son.
Y aún estando mutilado y ciego, me aparezco en sueños, siendo estrellas y agujeros.
¿No ves que sos mi astronauta?, ¿que nos sos de acá, ni de allá?, ¿que tu alma es peregrina y la de todos tus hermanos también?.
Incluso la de aquellos a los que hieres, a los que les mientes, a los que les robas, a los que les quitas la vida.
Ellos y vos son la misma energía, las mismas partículas de mi materia esparcida por todo eso que yo soy y no soy.
Despierta de una buena vez, de ése sueño de ilusiones y entretención, que tu smartphone es un juguete y no la vida que se te escapa mientras juegas.
¿A quién dejaste atrás?, ¿a quién habéis pisoteado?, ¿a quién hiciste rodar lágrimas?.
Dejaste tu legado, renegaste de él, de tus propias raíces, de la cáscara de donde brotaste.
¿Solo?, ¿en serio te sientes solo?.
Tu no estás solo, has elegido sentirte así, aún en medio de multitudes, has elegido exiliar a la sonrisa de tu rostro, para dejar que habite la tristeza en tus ojos.
Has hecho un trato con la amargura y has perdido la apuesta con las ganas de vivir.
Pero tu paso por aquí es pasajero.
No importa pues si ríes o lloras, si todo es una maravilla o desgracia para ti.
Así de complicado soy yo mismo, así quien te creó alma humana-".

Att El Universo