sábado, 5 de abril de 2014

"Hoy le falté de nuevo a mi palabra, hoy ignoré mi propósito, hoy dejé que los recuerdos me robaran el tesoro de la paz, ése que todo mundo quiere, pero que solo llega con el estertor de la muerte.

Hoy mi mente estuvo inquieta por demás, hoy dió un paseo largo por las cosas que infructuosamente intento olvidar.

Hoy se llenó de nuevo de tristeza mi pecho, de lágrimas mis ojos, de melancolía inútil mi vida, hoy fuí derrotado una vez más por la memoria, la que intento perder haciendo un montón de cosas, que entretengan mi ser, que embolaten mi alma, que la distraigan, que la cansen, que la alejen del pasado doloroso.

Me traicioné de nuevo, sucumbí ante mis evidentes debilidades, en un acto sado-masoquista, he repasado uno a uno los momentos, los que una vez dibujaron una sonrisa en mi rostro, y la imagen de aquella que hoy pinta al óleo, surcos de amargura en mis pálidas mejillas.

Estoy presa nuevamente del hastío, de ver como mi vida sigue vagabunda y solitaria como nunca, muy extraviada, sin radares encendidos, sin escuadrones en mi búsqueda, soy la columna de un periódico que nadie lee, una carta olvidada en un viejo buzón, el mensaje en una botella que vaga aún en la infinidad del océano.

Ahora entiendo el escapismo facilista de las drogas y los narcóticos, entiendo el dolor y la ansiedad de quienes padecen la adicción, la necesidad vital de una satisfacción, de un reseteo mental, de un perderse por un par de horas de la cruda y cruel realidad, una que lastima como alambre de púas, como llaga abierta y sangrante que no cicatriza, que se lastima cada cuanto con el roce de la memoria.

Yo ya no sé con que ojos mirar esta vida, ni con qué valor enfrentar éste desafío de olvidar lo que me tortura, ¿como me arranco la espina, sin desangrar la estupidez de mi corazón?, ¿como extirpar de mi cerebro los recuerdos, sin daño permanente a la razón?.

Ahora entiendo a los bendecidos de la parca, ella viene a alivianar la terrible carga de una vida pesada, ella borra su pasado doloroso de una buena vez y por todas, ella reinicia el programa de la vida, formateando la memoria dolorosa, ella reduce a cero, ésa ecuación indescifrable de la vida, la que uno intenta vivir, a la que uno trata de sobrevivir, la que uno finalmente fracasa al morir.

En el silencio he de hallar mi paz, en el mutismo consentido y aceptado, en eso que tanto odio, callar, guardar mis pensamientos, mis palabras, hacerlos invisibles al mundo y las personas, como abdicar a mi esencia charlatana y parlanchina, el ejercicio cansón de analizarlo todo, de pasarlo por estricto exámen, por someterlo a escrutinio minucioso.

Debiera dejar que la locura me posea del todo, desatarme los nudos de la razón, dejar de preocuparme más, solo existir, vagar por allí observándolo todo con indiferencia, con el desdén que lleva puesto todo el mundo."







"Que locura más grande, que insensatez más absurda que revolcarme en el polvo y las cenizas de un amor que no va más, que caducó, que venció en el tiempo, que se fué marchitando, flor de un día que no soportó el verano.

No sé que me hace más daño, si repasar la memoria de hermosos y gratos recuerdos, o taladrar mis entrañas con la repuja que inflama mi tristeza, una amenaza a mis ojos, con lágrimas secas que no resbalan más por mis mejillas, unas ganas de llorar y de mandar todo a la mierda.

¿Por qué fuí tan ingenuo?, ¿tan torpe?, ¿tan iluso?, ¿tan inocente?, ¿que tenían sus ojos?, ¿que droga el aroma de su piel?, ¿cual fué el alucinógeno que me arrojó a la cara con sus besos?, ¿cual el narcótico con el que me dominó la voluntad?, ¿que burundanga me aplicó en el cuerpo, cuando fuí suyo, aquel domingo por la tarde?.

Que inútil resulta extrañarte hasta desgarrarme en llanto, siento la impotencia acumulada en el tumulto de los años que pintan de canas blancas y grises mi cabello, viejo tonto enamorado, que no aprendiste nunca a descifrar la falsedad de los sentimientos, ni el engaño de los corazones oscuros.

Bufón del amor, el ridículo del romanticismo, uno que muchas desprecian y ven con homofóbica desconfianza, payaso de los sentimientos, de esos que nadie estima en estos tiempos de sexo barato, lujuria descarada, morbo explicito, y lascivia desenfrenada, y es que desde que el sexo se hizo algo común y fácil de conseguir, el amor se tornó esquivo, y difícil de hallar.

Que torpeza, seguirte armando en partes ajenas, buscar tu mirada en otros ojos, tus caricias en otras manos, tus besos en otros labios, tu placer y tus orgasmos en otros cuerpos, aquél amor que decías sentir en el corazón de quien no puedes amar, sin ser lastimado.

Siento que mi vida se va por el retrete de ignominia, una que me importa poco, pues lo he perdido todo, mi dignidad nunca estuvo en un nivel tan deplorablemente bajo, mi auto-estima, necesita una visita urgente al taller de mecánica cuántica, mis valores a revisión ético-mecánica, mis pensamientos deben ser cuidadosamente examinados y estudiados a fondo, hay baches y lagunas mentales que amenazan mi escasa cordura.

Nunca me he sentido más solo, aún con alguien en mi cama, nunca me sentí más abandonado, aún sujetando la mano de otra, que hipócrita resulta mi existencia, respirar un aire que le pertenece a otro, ocupar un espacio, que solo llena alguien más.

Quisiera perder la memoria de aquellos días, volver a reírme de tantas tonterías, no preocuparme más por las nimiedades del mundo, ni por sus guerras, ni sus miserias, ni por el hambre que padecemos colectivamente, una suerte consentida de ignorancia, alcahuetería pasmosa y pendeja de un sistema que nos ahorca y asfixia, que drena nuestras vidas, mientras vacía nuestros bolsillos.

Mi tristeza es un collar que llevo puesto, que quisiera quitarme y arrojar al mar del olvido, más su peso, es como el de un yunque, que me arrastra hasta el fondo de un profundo abismo, que abrí bajo mis propios pies, cuando decidí hacerte un espacio en mi vida.

No se como sacarte, expulsarte de mi mente, de mi corazón, de mi vida entera, si te veo en todas partes, si te siento en el aire que respiro, si me corres por las venas, como el líquido vital, que derramo por la nariz cuando se me sube la presión de las arterias.

No hay cura para mi enfermedad de tí, y no quiero sanarme, apenas y logro adormecer mis sentidos con una que otra cápsula, una que anestesie los recuerdos, que adormezca mis sentimientos, que mantenga en estado de coma mi resentimiento.

Quiero olvidarte y no lo consigo, quiero borrarte, pero la tinta de tus besos es indeleble, el fuego de tu cuerpo calcinó para siempre mis entrañas, te me tatuaste en el alma, ya no hay vuelta atrás para este karma."