viernes, 21 de marzo de 2014

"Ella no se percata nunca de como su sola presencia afecta la realidad, no se da cuenta que cuando camina, una corte de ángeles la persigue, celosos del halo de felicidad que emana de su ser.

Se hace la loca, y así se queda, descaradamente, desafiando la rutina, la monotonía de la vida, el viento siente celos cuando desenreda los cabellos con sus dedos.

Ella dibuja una sonrisa pícara en su rostro, y un guiño insolente hace monumento, detalle de fina coquetería en su cara.

Ella vive intensamente la mocedad de sus años, ella canta cuando habla, baila cuando camina, ella dibuja pasos en las calles solitarias, y va dejando su aroma a flores por donde va.

A ella la primavera la bendijo de hermosura prematura, y la rebeldía se le filtra en la mirada, ella se hace la que ignora lo que pasa frente a sus ojos, ella simplemente es, y existe, y con eso le basta al universo que crea.

Sus ojos son otro par de estrellas, sus manos pinceles de caricias, su cuerpo el lienzo en blanco de orgasmos que aún no goza, su voz es la de un ángel que nadie ha tenido el privilegio de escuchar.

Ella esconde una mujer, ella guarda una artista, ella oculta una poetiza rebelde, hay una mártir del machismo protegida dentro de sí, ella es en mucho y mas la perfección que va madurando con el paso del tiempo, con los daños de los años.

Su alma es muy antigua, ella no ve las mismas cosas, del modo que lo ven las mismas de su edad, ella visionaria tiene su alma, adelantada su chispa, sobrepasada la inteligencia, casi bajo control su emocionalidad.

Ella no sabe lo que le hace a mis entrañas, cuando la percibo cerca, ni los remolinos en que se convierten mis pensamientos, cuando se aparece como espectro en ellos, ella no logra adivinar, cuan de prisa corre mi atontado bombeante de sangre, no adivina que mis poros se derraman en el sudor frío de unos nervios que altera con una mirada suya.

A pendejo yo, que la veo tan perfecta, tan irreal, tan idílica, una princesa de un cuento de hadas que me he inventado, para darle un matiz, a esta cotidianidad absurda, ella es el color de mis días grises, el eco de mi cuarto vacío, ella es la canción que se repite en mi memoria.

Ella es lo que no puede ser para mi, y yo soy lo que jamás seré para ella, ella está a años luz de mis ganas de abrazarla, ella es el agujero negro que se traga mis ganas de vivir.

Ella seguirá siendo la luna, y yo el perro callejero que le ladra inútilmente."