martes, 18 de noviembre de 2014

"-No puedo ser tuyo, no puedo enajenarme, entregarte la mitad que hoy soy.
No es justo que estando tan incompleta como yo, vengamos a remendar nuestros corazones hechos retazos.
No sanaremos juntos las heridas que nos hicieron otros, si no sanamos primero cada uno por aparte.
He quedado discapacitado, en muletas de dolor, cuadripléjico de emociones, no me hago a la idea de amar para ser lastimado.
La confianza se mudó a otro lado y no sé su dirección.
Mi fe ahora es atea, solo creo en lo que puedo ver, oler y tocar y aunque vea, huela o toque, siempre dejo un espacio en mi ser para dudar.
No podría ser tuyo, ni de nadie más, ahora mismo ni siquiera me pertenezco, no tuve nunca sobre mi, patria potestad.
A mi el universo me trajo al mundo, con un propósito que no descifro.
Mis pasos no conducen a ti, ni a ninguna parte, por que vagabundos siempre fueron, para andar por ahí sin ser alcanzados.
Puedo estar a tu lado, hacerte compañía, un minuto, una hora, un día, una semana, unos meses, un par de años o toda una vida; pero solo haciendo eso, siendo tu compañía.
Mi ser renunció a las cadenas, a las del pasado que añoro estúpidamente al lado de quien nunca supo ver el amor que le tenía reservado.
Yo ahora del cosmos me declaro ciudadano, habitante de la incertidumbre, de lo que no sabe si vendrá o no, de lo que será o quizás no.
¿No ves linda, que ando de pelea conmigo mismo y no logro derrotarme?
No querrás este infierno en tu cielo martillando su maldición.
No querrás nubes grises en tu verano y primavera.
Pensioné a cupido y le pagué su invalidez en mis historias de amor.
Le indemnicé el dolor que me trajeron sus fallidos flechazos.
Te querré como pueda, con lo que me queda y lo que queda en mi es muy poco, por que cuando quiero, lo doy todo y no se puede andar dando todo a cada rato, a cada quien.
Soy solo tu amigo, un ave de paso, no soy tu destino, ése está debajo de tu brazo.
Somos peregrinos, tu en mi vida y yo en la tuya, seguimos caminos que el universo hoy entrelaza, mas no tejo nada, no tiendo redes sobre nadie, no quiero atraparte, pues mi barco no tiene anclas.
Dejémonos libres, como nos hallamos, sin promesas que nos aten, sin futuros que no hacemos posible.
Simplemente el momento vivamos y que sea la suerte quien decida, si te vas o te quedas, si me voy o me quedo, si nos vamos juntos, o nos quedamos juntos.-"

"-Debo dejar de andar maquillando fealdades, de ir cubriendo de capas de irrealidad y fantasía a las personas y a la vida.
Debo dejar de ver la perfección de lo imperfecto y la bondad de la maldad que les abriga.
Debo empezar a verlos tal cual son, con sus virtudes y defectos y no hacer de ello una tragedia personal.
No están aquí para agradarme, ni yo a ellos, están por que les toca compartir mi espacio y tiempo, ser el testigo de mi vida y yo el espectador de la de ellos.
Debo entender, que muchos creen que si le añaden dos o cuatro ruedas a su vida, se creen seres superiores, o que si inflan su cuenta bancaria con muchos ceros a la derecha, o visten ropa fina de marcas reconocidas.
Debo aceptar que los inválidos del ser precisan de muletas comerciales, de prótesis de mercado que les permitan verse, mas bellos, mas importantes, mas poderosos.
Debo empezar a dejar la costumbre de encumbrar una imagen enana de quienes he amado en el pasado.
Debo entender que su carne puede y debe ser mas débil que la mía, que pueden y deben equivocarse, que deben y pueden lastimarme.
Debo aceptar que pueden ser malos, asesinos de ilusiones, inclementes, fríos, indiferentes y crueles.
Debo entender, que no entienden la vida, como yo la entiendo, que no aman, como yo amo, que no sienten, como yo siento.
Que el poderoso precisa de las armas y el dinero para conservar su poder.
Que el mentiroso recurre a la mentira, por que la verdad es cruda, le pesa, le facilita el afán de justificarse.
Que el que roba, le es mas fácil quitar que conseguir.
Yo he de perder la esperanza en todo aquello que no venga de mi mismo.
He de transformar lo malo que veo en mi.
El mundo no es más que un común espejo, que me refleja, a mi como a los otros.
Yo debo aceptar a los que viven de la carne y por la carne, a los que están en el espíritu y desde el espíritu.
A los idólatras de las cosas y a los fanáticos de lo intangible.
Yo debo entender al que le añade plusvalía a su vida comprando cosas que no necesita y que cuando muera, no podrá llevarse consigo a la tumba.
Yo debo tolerar a aquellos que el mundo desprecian y satanizan, haciéndolo amargo y sombrío como un cementerio.
Yo debo dejar de lado la expectativa, aterrizar mis prioridades y cuadrar mi realidad con la ficción ajena.
Ciertamente no todo lo que brilla en el mundo y las personas es oro, más prefiero tomar de ellos y del mundo el escaso gramo de bondad que puedan tener.
Que el universo la catástrofe permite, tanto como el milagro.
Que el homicida quita vidas, como madres dan a luz cada día.
Que la verdad brilla, a pesar de las mentiras que lees en el periódico que compras, o las noticias que ves en la televisión.
Que todo tiene un propósito en esta vida y en el cosmos que compartimos.
La ley de gravedad funciona para buenos y para malos.
La muerte jamás ha discriminado, sexo, edad, religión, preferencia sexual, poder adquisitivo, estatus o sangre real.
Que en el cementerio es donde acaban todas nuestras vanidades.
Debo empezar entonces, a acumular momentos y disfrutar experiencias, al lado de los que amo y me aman.
Por que las cosas ciertamente, pasan, te las quitan, se corroen, se acaban.
Más tus recuerdos, sentimientos y experiencias, ¿quién te las puede quitar?.
Solo hay un ladrón de experiencias, de momentos y de recuerdos, lo llaman tiempo y se apellida de olvido.-"