"-Escogió un martes pensando en las cábalas astrológicas de las que era fanático, mas superstición y fe irracional en lo holístico que algo soportado en las pruebas sacrosantas de la ciencia moderna.
Aún así se vio con ella en el parque de costumbre, dos bebidas energéticas de comprobados y dudosos resultados positivos para la salud y un par de sandwiches de jamón y queso para disimular el vaciado de sus cuentas bancarias y la bancarrota de su economía casera.
La vio aparecer en la esquina y se aceleraron los latidos de su corazón, un temblor sospechoso en las manos y una gota tibia de sudor en la espalda, fueron señales que sus ojos ya no veían del mismo modo a su entrañable compinche.
Se saludaron de beso en la mejilla y sus miradas chocaron brevemente acto seguido brotaron familiares palabras de sus bocas:
-¿Qué onda?, ¿como va todo?-, dijo él
-¡súper!, a todo dar-dijo ella.
Hubo un silencio de esos que causan incomodidad.
Ella le notó un particular y extraño brillo en la mirada y un tartamudeo inusual al modular palabra.
-¿Que te pasa wey?, estás como medio raro hoy, ¿no?-
-Pues no sé-, replicó él.
-Estás mas bonita que de costumbre-, añadió.
Dijo ella con cara de asombro:-¿En serio?, ha de ser mi blusa y mis zapatos nuevos-
-Si, seguramente-, asintió él con la mirada y la cabeza que le retumbaba en pensamientos.
Ella preguntó por el plan de la tarde: -¿que haremos?, platicaremos del libro que me contaste el otro día?-
La miró de reojo y dijo enseguida:-La verdad no he avanzado mucho, he caído en el desánimo, ya no me parece tan genial como creía.-
-¿En serio?-, preguntó ella.
Dijo el entonces:-si es una pena, la verdad se perdió la platica con este texto-.
Sacó las bebidas y los sandwiches y mientras los entregaba le miró fijamente y le dijo a quemarropa:-¡te quiero!-
Ella le miró como si nada y respondió de inmediato:-Ya lo se-.
Insistió el con la voz y la mirada: -no, no me estás entendiendo, ¡te quiero!-.
Ella miró sus ojos y entendió sobrecogida el mensaje, mas disimuló, o mejor dicho, su mente se hizo la loca, buscando la lógica de tal afirmación.
Luego dejó salir de sus labios:-¡Oye! no bromees así que no estoy para chanzas y mucho menos para vainas de esas-.
Cundió el desánimo en el pecho de él, pero aún así no dejó de buscar en el brillo de los ojos de ella, esa respuesta afirmativa que le daría alas al pájaro enjaulado de un amor que ya había dejado de jugar a la amistad.
Dijo entonces cabizbajo:-Aún así, ¡te quiero!-
Ella terminó su sandwich y bebió sendos sorbos del pet energizante, y mirándolo le dijo:-¿como ha pasado esto?, somos amigos, se supone que lo somos.-
Respondió el:-Solo pasó, es todo lo que se-
-¿Qué clase de respuesta se supone que es esa?, ¿que motivos te he dado yo?, ¿dime?-
-Estas cosas pasan sin aparente motivo, no todo tiene un como y un porqué-, respondió él.
Replicó ella:-¿Y crees que ese argumento flácido es suficiente para mi?-
El: -se que no, para ti ninguna respuesta o argumento plausible es suficiente nunca.-
Ella:-si tan bien me conoces, deberías al menos mencionar el por qué de estos sentimientos tuyos hacia mí-.
El supo que aquella charla se convertiría en un interminable tira y afloje de preguntas trascendentes, con respuestas evasivas.
Así que la tomó de las manos, la atrajo hacia si y le estampó un beso, que en principio quiso hacerse repulsa en ella, mas ella sintió un cosquilleo extraño en la panza percatándose entonces que el le besaba con los ojos cerrados, ella hizo lo mismo y ambos sellaron con ese beso, el paso de una sólida amistad, hacia la gelatinosa incertidumbre de un amor que les nacía en las entrañas.-"
Aún así se vio con ella en el parque de costumbre, dos bebidas energéticas de comprobados y dudosos resultados positivos para la salud y un par de sandwiches de jamón y queso para disimular el vaciado de sus cuentas bancarias y la bancarrota de su economía casera.
La vio aparecer en la esquina y se aceleraron los latidos de su corazón, un temblor sospechoso en las manos y una gota tibia de sudor en la espalda, fueron señales que sus ojos ya no veían del mismo modo a su entrañable compinche.
Se saludaron de beso en la mejilla y sus miradas chocaron brevemente acto seguido brotaron familiares palabras de sus bocas:
-¿Qué onda?, ¿como va todo?-, dijo él
-¡súper!, a todo dar-dijo ella.
Hubo un silencio de esos que causan incomodidad.
Ella le notó un particular y extraño brillo en la mirada y un tartamudeo inusual al modular palabra.
-¿Que te pasa wey?, estás como medio raro hoy, ¿no?-
-Pues no sé-, replicó él.
-Estás mas bonita que de costumbre-, añadió.
Dijo ella con cara de asombro:-¿En serio?, ha de ser mi blusa y mis zapatos nuevos-
-Si, seguramente-, asintió él con la mirada y la cabeza que le retumbaba en pensamientos.
Ella preguntó por el plan de la tarde: -¿que haremos?, platicaremos del libro que me contaste el otro día?-
La miró de reojo y dijo enseguida:-La verdad no he avanzado mucho, he caído en el desánimo, ya no me parece tan genial como creía.-
-¿En serio?-, preguntó ella.
Dijo el entonces:-si es una pena, la verdad se perdió la platica con este texto-.
Sacó las bebidas y los sandwiches y mientras los entregaba le miró fijamente y le dijo a quemarropa:-¡te quiero!-
Ella le miró como si nada y respondió de inmediato:-Ya lo se-.
Insistió el con la voz y la mirada: -no, no me estás entendiendo, ¡te quiero!-.
Ella miró sus ojos y entendió sobrecogida el mensaje, mas disimuló, o mejor dicho, su mente se hizo la loca, buscando la lógica de tal afirmación.
Luego dejó salir de sus labios:-¡Oye! no bromees así que no estoy para chanzas y mucho menos para vainas de esas-.
Cundió el desánimo en el pecho de él, pero aún así no dejó de buscar en el brillo de los ojos de ella, esa respuesta afirmativa que le daría alas al pájaro enjaulado de un amor que ya había dejado de jugar a la amistad.
Dijo entonces cabizbajo:-Aún así, ¡te quiero!-
Ella terminó su sandwich y bebió sendos sorbos del pet energizante, y mirándolo le dijo:-¿como ha pasado esto?, somos amigos, se supone que lo somos.-
Respondió el:-Solo pasó, es todo lo que se-
-¿Qué clase de respuesta se supone que es esa?, ¿que motivos te he dado yo?, ¿dime?-
-Estas cosas pasan sin aparente motivo, no todo tiene un como y un porqué-, respondió él.
Replicó ella:-¿Y crees que ese argumento flácido es suficiente para mi?-
El: -se que no, para ti ninguna respuesta o argumento plausible es suficiente nunca.-
Ella:-si tan bien me conoces, deberías al menos mencionar el por qué de estos sentimientos tuyos hacia mí-.
El supo que aquella charla se convertiría en un interminable tira y afloje de preguntas trascendentes, con respuestas evasivas.
Así que la tomó de las manos, la atrajo hacia si y le estampó un beso, que en principio quiso hacerse repulsa en ella, mas ella sintió un cosquilleo extraño en la panza percatándose entonces que el le besaba con los ojos cerrados, ella hizo lo mismo y ambos sellaron con ese beso, el paso de una sólida amistad, hacia la gelatinosa incertidumbre de un amor que les nacía en las entrañas.-"