martes, 30 de diciembre de 2014

"-Quisiera engañarme creyendo que fui algo para ti, un amanecer alegre, o la melancolía del sol cuando se pone en el horizonte.
Quisiera creer que cuando mirabas el mar, el vaivén de sus aguas traía a tu memoria nuestros cuerpos mojados de sudor y nuestros labios húmedos de besos frescos.
Quisiera creer que me extrañaste a morir cuando te fuiste y nos dejamos de ver.
Que la distancia te rasgaba por dentro como papel y que el llanto mudo y seco tocaban tu rostro por las noches.
Quisiera creer que fui algo para ti, mas que un punto verde que se encendía en tu pantalla cada día hasta altas horas de la noche.
Quisiera creer que confiabas en mi, en mi palabra en la firmeza de mi intención de estar contigo, de hacernos a un futuro compartido.
Quisiera creer que no hice nada malo, que nunca te lastimé, que no te mentí cuando dije que te amaba más que al mundo y que ciertamente este mundo te quiere un poco menos de lo que te adoro yo.
Quisiera creer que no me olvidaste, que es tu orgullo el que te encierra como en una cárcel, una prisión de soberbia que te ata la lengua y te condena a cadena de perpetuo silencio el corazón.
Quisiera creer que no me engañaste, que si te enamoraste, no lo ocultaste, lo quisiste decir, terminar las cosas como se deben y no como el miedo dice que debe hacerse.
Quisiera creer que no mentiste, que fuiste leal hasta el final, que sencillamente te confundiste, que no supiste que hacer con esto que te ofrecí.
Quisiera creer que no habitaba crueldad alguna en tu alma, cuando no me diste explicación alguna de tu abandono, de tu cambio de planes e itinerario, de tu repentino arrepentimiento, del súbito miedo a vivir una vida juntos.
Quisiera creer que me amaste, que fue cierto, pero lo cierto es que el silencio dice más que lo que tu indiferencia grita.
Y ése grito silencioso de tu alma dice, que lo que quisiera que fuera, nunca fue, no para ti, no para mi, no para los dos.-"