"Y así pasan los días, tratando de olvidar, de dejar atrás, con la amenaza constante de un presente sin sentido, y con la certera incertidumbre de un futuro desconocido e inimaginable...
Pasan los días, las mañanas, las tardes, las noches, y es el cansancio, el sueño y la pesadez de las múltiples actividades, la que trae el reposo a mis pensamientos, el sosiego al caos cósmico de mi alma...
Ahora se asoma una luz de esperanza, hay un brillo extraño en las estrellas de la noche, que me grita que no me rinda, que no desfallezca, que no me hunda más en el lodo de la desidia y la desesperanza...
Hay una voz que me susurra amor, en el batir de las alas de mariposas multicolores, hay caricias lejanas esperando tatuarse en mi espalda, una noche furtiva, una madrugada clandestina...
Hay un corazón que se agita en un pecho, lleno de savia, y un vientre acumulado de orgasmos...
Hay gritos de pasión, aguardando en una garganta lírica, y hay sudor condensado en los poros de una piel que anhela caricias, besos y mordiscos...
Hay besos húmedos esperando saciar mi sed en ellos, y humedad de sexo, con la cual remojar el desierto de mis ganas...
Hay una mirada, que espera atraparme en su profundidad, en la inmensidad de un universo que se contiene en un par de cristales, dos puros océanos de un alma atrapada en emociones...
Hay tanto que descubrir en aquel ser que dice quererme, tanto cariño, locura, pasión, desenfreno, tanta belleza, humildad, sencillez, sinceridad...
Hay tanto temor, tantas dudas, tanto de lo que huyo, tanto de lo que me alcanza, tanto que olvidar, tantas ganas de seguir adelante con lo nuevo, tanto que apostar, tanto que arriesgar...
Hay un alma, que camina en la cuerda floja, nunca estuvo tan a la deriva, tan vulnerable, tan frágil tan a punto de elevarse al cielo, o de irse en caída libre hacia el infierno...
Nunca estuvo tan al alcance, y tan esquiva, tan a la vista de todos, tan expuesta, y a la ves tan oculta y hermética...
Ojalá no se pierda, no se extravíe, ni yerre de nuevo, ni se caiga de donde suele subirse, ojalá no se hunda, ni se ahogue de nuevo en mares de llantos, en océanos de pena, en lagos profundos de melancolía y nostalgia, ojalá que no corran ríos de amargura por sus ojos...
Ahora, cierro mis ojos, y los abro de nuevo, para recibir el amor, de quien me lo ofrece sincero, sin hipoteca, sin transacciones, sin contraprestación de afecto, lo recibo de quien me lo ofrece con desinterés, sin ataduras, libre, sereno, lo recibo para vivirlo, para sufrirlo de nuevo..."

