"-Se que la noche se aloja en tu pelo y un par de estrellas fugaces se esconden en tu mirada; ésa que tratas de esconder detrás de unos lentes oscuros.
Un par de pendientes hacen columpio en tus orejas mientras un piercing perfora una de tus fosas nasales.
El labial morado le da una tonalidad fúnebre a tu boca y el rubor en tus pálidas mejillas te hacen ver como muñeca de porcelana, una perfecta analogía de la fragilidad de tu ser.
Se pueblan tus brazos con vellosidad oscura y la perfección de la estética aflora en el cuidado y estilo de tu manicura.
un dije dorado te cae al pecho insinuando sensualidad descarada.
Y tu blusa se hace transparente con la luz del día y revela tus formas en alto relieve con el frío de la noche.
El escote en tu espalda deja ver la tinta oscura de un tatuaje, bestia rampante de engreídas crines.
La redondez de tus caderas se bambolea con la cadencia de tu andar en un ritmo hipnótico para los ojos de los curiosos.
Ciertamente el mundo deja de hacerse lodo sólo por un instante, mientras tu humanidad cromatiza lo daltónico de una descolorida realidad.
Tu perfume es un imán de atención, más es tu natural carisma que eleva tu desapercibida condición.
Allí vas con un tumulto de miradas detrás tuyo.
Y una calle atiborrada de personas se vuelve pasarela para el fino caminar de tus pies.
No importa que tan grande sea el mundo, que tan aterradora la vida y sus desafíos, tienes hambre de sueños y el ardor de los guerreros en las venas.
Llegarás tan lejos como las ganas y el deseo te lo permitan, incluso si el sacrificio son tus propios sentimientos.
Tu vida se ha vuelto una ecuación de pasos calculados, de decisiones con resultados predecibles, el azar no volvió a entrar en tus matemáticos cálculos.
Te has vuelto fría en indiferente, más solitaria que nunca, el amor no está en tus planes o quizás no lo estuvo nunca, no importa quien venga, quien rellene el lado vacío de tu cama, o sea tu compañía los fines de semana, en el parque o el teatro.
Solo vives el momento, sin aferrarte, con el desapego natural que tienes hacia todo y hacia todos.
Un día a la vez, con lo que éste traiga, cosas o personas, si permanecen, perfecto, si no, borrón y vida nueva, sin dolor, sin pena, sin remordimiento ni cargos de conciencia, estás viviendo y éso es lo que finalmente cuenta.
Sos un río, a veces calmo, otras turbulento, pero no hay piedras que detengan tu flujo, que te saquen de tu cauce, ni frío invierno que te congele, ni verano intenso que te evapore.
¿Cual es el final de tu cauce?, ¿donde está el mar de tu desembocadura?
Ni siquiera tu lo sabes, no lo adivinas, ni lo intentas, tu vida es como venga y como se vaya cada día, con amor o desamor, con lágrimas o risas de alegría, con pasión y placer, o con el dolor de una profunda herida.-"