viernes, 25 de octubre de 2013

"Algo de mí se desvanece, se escapa, se esfuma, como el humo de un cigarro que evito fumar en la mañana...

Un vacío inmenso como el del espacio que nos separa, un dolor silente, que se agazapa en mi alma, que camina sigiloso en la penumbra de mi habitación y se esconde debajo de mi cama...

Hay algo en el aire que respiro, que me asfixia, me oprime el pecho, me estruja el cuerpo, en temblor de desesperación, inunda mis ojos con la congoja absurda de una melancólica agonía sin sentido...

Mi memoria lucha contra los recuerdos, se bate cada día en la guerra contra lo que quiero olvidar, dejar atrás y no me deja, no me abandona, se resiste, se aferra, con uñas y dientes, no me suelta, me sujeta y me tortura hasta la profundidad de las entrañas...

No es cuestión de secar un llanto que ya no brota de mis ojos, ¿como se seca un mar de emociones que se agita en tempestad en lo profundo de mi alma?...

Ya no tiene sentido contener las ganas de mi cuerpo, con el pudor y el recato que santifique y glorifique un recuerdo que se diluye con el tiempo que pasa inclemente, frente a mis ojos, como la vida a la que sobrevivo...

Solo me queda esperar...aguardar con la incertidumbre de siempre, con mi cabeza llena de preguntas sin respuesta, con el alma vaciada de emociones insulsas, drenada de esperanzas, desahuciada de fé inútil...

Espero, como se espera lo que no se sabe que llegará...siempre expectante, viendo, observando, fluyendo con el momento, sin identificarme con los eventos, siendo el espectador anónimo de mi propia banalidad existencial..."


jueves, 24 de octubre de 2013

"Espero que el amor llegue de incógnito, nos sorprenda en la cama, desnudos, nos sonroje las mejillas, nos llene de lágrimas los ojos, de ganas el sexo, de esperma tu vientre, de aroma tuyo mi cuerpo...

Espero logre verle en tus ojos cada mañana cuando despiertes, en el café que revuelves, en el espejo frente al que te acicalas, entre mis manos que sujetan tu silueta, en un abrazo que secuestre tu espalda...

Espero, le de sabor a mis labios, calor a mi cuerpo en las noches de frío, respuestas a las preguntas que siempre he formulado...

Espero que el amor nos encuentre, tomados de la mano, respirando el mismo aire que exhalamos, caminando el mismo rumbo que extraviamos...

Espero que el amor, esté en tí y en mí, para que lo compartamos..."



miércoles, 23 de octubre de 2013

EL PARCHE



Ocurrió en una noche típica de viernes, cuando menos, común para quienes están acostumbrados a "juerguear", "rumbear", "parchar", pasó en una ciudad cualquiera, en una discoteca cualquiera...


Un grupo de muchachos, comunes y corrientes, estudiantes algunos, otros sin profesión, otros con los bolsillos llenos de ideas, más que de dinero, otros con la boca llena de mentiras y tonterías, más que con inteligencia en su masa encefálica.


Todos reunidos alrededor de unas cervezas, que pierden su frío y sabor en las manos, unos cuantos cigarros, y la tradicional y trillada tertulia, de autos, fútbol, trabajos académicos, rutina masculina, e historias de sexo casual con chicas que no alcanzaron a conocer, sino en ese aspecto.


Todos con el propósito de darle rienda suelta a la lujuria, y el deseo libidinoso de encontrar pareja aquella noche, para "rematar" la faena y el diálogo sexual constante de sus mentes masculinas, alimentado por el constante paso de mujeres hermosas, que se cruzan por entre el tumulto que forman a la salida de la disco.





Parecían indecisos al principio, prolongando la espera, como a la expectativa de algo extraordinario, o simplemente esperando que el frío lograra persuadirlos de entrar finalmente al antro.


De repente, un grupo de hermosas chicas, perfectamente maquilladas y sexys, se aproximó a aquella discoteca, conversaban entre sí, se reían, se miraban y se acicalaban, buscando estar presentables para ingresar al sitio, se preguntaban mutuamente, por el estado de sus ropas, la combinación de su calzado con el atuendo, si aún conservaban los zarcillos en sus orejas, si el labial no se había derruido, si el lápiz de pestañas había cumplido su cometido, en fin, la típica conversación femenina, en la que sobresalen muchas cosas del aspecto y no de la esencia, conversación carente en apariencia de interés por los "masculinos", pero que cuyo final objeto en últimas es llegar a impresionar al sexo opuesto.


Las chicas desfilaron una a una, como en una pasarela al interior de la disco, los muchachos las escanearon de pie a cabeza, y hasta tomaron atenta nota mental, de los atuendos, pero por sobre todo, de las curvas de cada una de ellas.




Fué entonces cuando casi mecánicamente, despertaron del letargo, arrojaron los cigarrillos y las botellas vacías de cerveza, y por inercia hipnótica, entraron también detrás de las chicas.


Allí estaba Juan, el típico muchacho con más testosterona en sus cojones que neuronas en el cerebro, el típico "galán de vereda" que a la que no mata deja boba, impregnado hasta el cabello, con el aroma de la loción del papá o del mejor amigo, dependiendo quien haya dado papaya primero, con la típica camisa que se abre mostrando la vellosidad del pecho, para demostrar que esa proteína si se comió desde la infancia, y que garantiza a la interesada, la masculinidad absoluta del ser que la exhibe con orgullo, el rostro de Juan, nada mal, con una barba de varios días, le hacía atractivo ante la chica promedio, no había grasa abdominal de la cual sentirse acomplejado, mas su mayor orgullo, pensaba él yacía aletargado, a la espera de una "presa", en el interior de su "bóxer" rojo.





En aquel grupo también estaba Estéban, un tipo más o menos silente, estaba con ellos más por no estar solo que por compatibilidad de caracteres, si bien, participaba de las charlas insulsas de sus compinches, sentía en su interior, que aquella vida de juerga, de fines de semana embriagado, no hacía más que distraerle sin propósito, sin recompensa para la mente, o el alma, así hubiese recompensa para el cuerpo.


Se deleitaba en observar a las chicas, a los "parceros" y sus intentos desesperados por "ligar" a la primera, era el testigo de jocosas faenas de conquista y flirteo, algunas con aparente éxito, otras con fracasos rotundos, Estéban solo observaba, parecería que estaba a la espera de alguna oportunidad, la música envolvía el ambiente, el humo artificial, las luces, y la algarabía de las chicas, le parecían un espectáculo encantador.




De vez en cuando  vencía su timidez y bailaba con alguna chica, un "hola, ¿como te llamas? y un "gracias, hasta pronto", lo que dura una canción, y de nuevo a su roll de espectador.

Juan, había quedado prendado de una de las chicas que vió al entrar a la disco, y ya había urgido un plan para "caerle", la había estado observando cerca de 30 minutos y parecía adivinar el tipo de canciones que le gustaba bailar, no lo pensó mucho, y cuando empezó a sonar la siguiente canción, se le acercó, extendió su mano, con una extraña venia, la chica sonrió y aceptó su invitación, fué allí donde la música poseyó sus sentidos, ambos se dejaron llevar y lo que comenzó como un baile de reconocimiento, llevado con cierta timidez, se torno en algo voluptuoso y sensual, la música les drogó los sentidos y ambos convulsionaron en una danza sensual, en la pista de aquella disco.


Bailaron por cerca de 20 minutos, luego cuando el cansancio y el dolor en los pies de la chica le hicieron salir de la danza para buscar la comodidad de una silla de la disco, el la siguió y se presentó con el resto de sus amigas, ellas le observaron con curiosidad y algo de picardía, pero pronto comprendieron en sus aires chabacanos  su sobradez sobre actuada y sus ademanes de macho cabrío, que aquél hombre andaba en busca de un "desliz" y no de nada "serio", he aquí la falacia de quienes buscan su media naranja en discotecas, y sitios de placeres tan efímeros, como los cigarros que suelen fumar.





Sin embargo engañarse sería creer que ninguna de ellas sintió deseo de "pasarla bien", solo "pasarla bien", con aquel prospecto, no así María, que le resultó bastante incómoda la actitud "chicanera" de Juan, si bien disfrutó de los 20 minutos de baile, casi erótico, ello no le daba pié a Juan para suponer que se iría con el a la cama esa noche, una vez terminada la "rumba".



Ella fingió necesitar ir al baño y así lo hizo, Juan por su parte se quedó un rato más sentado, hablando de sus múltiples y dudosas cualidades, con el grupo de chicas que le observaban con cierta curiosidad.



Esteban por su parte, estaba de pié, haciendo la típica fila, frente al baño de los hombres, fué entonces que logró percatarse que María le observaba, mientras ella hacía la fila en el de las mujeres, sus miradas se cruzaron brevemente, pero se "escanearon", completa y disimuladamente, el avanzaba a paso de tortuga y ella parecía impacientarse con el tumulto de risas, y murmullos que brotaban del baño de las chicas.



Ella, logró desaparecer por la pequeña puerta de acceso, y él tuvo que contener su vejiga como por 10 minutos más.



El logró llegar finalmente al "orinal" y vaciar sus incómodas ganas, mientras se preguntaba, si su compinche Juan, habría logrado su objetivo de llevarse a la cama, a semejante "bombón"



Ella entre tanto, a dos paredes de allí, se acicalaba de nuevo, se miraba la falda, el escote, los zarcillos, el maquillaje del rostro, se repasaba el labial, se ungía nuevamente en perfume de flores, hasta que reconoció una voz detrás suyo que le preguntaba:-¿Qué onda con el chico este?, ¿ah?, ¿Maria?-, Ella le miró a través del espejo y respondió sin titubear,-¿Yo?, ¡nada!, está lindo ¡no más!-, se giró miro fijamente a su amiga y le dijo-Me cae gordo, me parece ¡fastidioso!, se cree la gran cosa, y no me agradan los tipos así-, su amiga insistió,-¿pero que cuento con él?, por que apuesto si está, ella guardó silencio un rato, pero repitió,-no es mi tipo, me chocan los tipos que se creen mucho-.





Salieron juntas del baño, y la "rumba" en la pista de baile estaba encendida, ambas pudieron comprobar que Juan, estaba en lo suyo, con otra de las chicas del grupo, la abrazaba, y bailaba muy pegado a ella, María, miró a su amiga y afirmando con un ademán de sus manos y su cabeza, dijo:-¡ves lo que te digo!, ¡todos son iguales!, ¡todos son la misma mierda de siempre!, mejor me fumo un "porro"!-



Se alejó con la misma desilusión y decepción momentánea que sufren la mayoría de las damas cuando se dan cuenta de que la naturaleza masculina, en sí misma, no tiene, remedio.



Buscó la salida, mientras esculcaba en su cartera, en la búsqueda inútil del cigarro prohibido, que le calmara la ansiedad y repugnancia que le causaba el desdén de los hombres.



Salió a la calle que quedaba a un costado de la disco y vió a Estéban parado allí, fumando un cigarrillo y dándole sorbos a un vaso casi terminado de cerveza, se miraron de nuevo, como en el pasillo del baño, ella sonrió, el le devolvió la sonrisa envuelta en una exhalación de humo de cigarro, ella rompió su timidez y se acercó hasta donde él estaba y le preguntó con un cóctel de timidez y nerviosismo-¿dónde compraste los cigarrillos?, ¿hay alguna tienda cerca?, no venden cigarros allá adentro, afirmó-, El se apresuró y buscó la cajetilla en el bolsillo derecho de su camisa leñadora, que remangaba un poco encima de sus muñecas y le ofreció, no dijo nada, pues sostenía el cigarrillo todavía en su boca, ella tomó uno, y él mostró una prisa inusual en buscar el encendedor en el bolsillo de su pantalón para ofrecerle fuego de prisa, con la única mano que tenía libre, ella agradeció, mientras inhalaba, y el respondió con un muy quedo-¡de nada!, ¡con mucho gusto!-, el bebió el último sorbo de cerveza del vaso, y buscó un recipiente de basura para arrojarlo, buscó por varios minutos en la calle y finalmente pudo arrojarlo en una bolsa que yacía en la oscuridad, a ella le pareció gracioso ver como el chico buscaba infructuoso deshacerse del vaso, dentro de sí pensó que en otras circunstancias y con otras personas, no habría importado, y quizás otro chico, incluso el que bailó con ella, habría arrojado el vaso vacío sin ningún remordimiento a la calle.



-¡Hace frío acá afuera!, comentó María, -¡uy si!-, respondió Juan, sin dejarla de mirar, -¿Vienes muy seguido?-Preguntó ella, -cada vez que puedo-dijo casi tartamudeando Juan, y agregó, -de hecho, no me gusta mucho, salir, pero tú sabes, los amigos te invitan, y quieren que salgas de la rutina, en fin  imposible decir que no-, ella asintió con la cabeza diciendo, -si se como es, yo también soy así, me gusta la "rumba", de vez en cuando, pero no es mi estilo de vida-.



Para ése entonces los cigarros ya se habían consumido por completo, ella agradeció de nuevo y buscó la entrada del antro, Esteban por su parte la siguió con la mirada y vió como desaparecía por la puerta.



Minutos después, el hizo lo mismo, ingresando a la disco.




En la pista Juan, era el rey de la noche, bailaba incansablemente con las amigas de María, ella en cambio yacía ahora en una de las sillas, con las piernas cruzadas, pero la mirada muy fija en Esteban.



Juan se acercó de nuevo a María y la invitó a unirse a la "juerga", más ella indicó que estaba fatigada y que declinaba la invitación.



Esteban por su parte, bebía otro vaso de cerveza, mientras observaba la escena, con cierto detalle.



Pasaron varias canciones, y todos retornaron a sus grupos, las chicas con las chicas, buscando de nuevo el baño de mujeres, los hombres reunidos casi todos en su mesa, "afinando" las estrategias para "ligarse" una de las chicas.



Fué entonces cuando Juan se le acercó a Esteban y le preguntó, -¿dónde estabas?, ¡te pierdes lo bueno de la noche!-, Esteban, responde:-nada, salí un rato, a fumarme un cigarro-, Juan miró hacia la mesa de las chicas y vió a María allí sentada, y se percató que miraba dónde ellos estaban, luego dijo, -¿ves la chica de aquella mesa?-, señaló con los labios y los ojos, Esteban siguió la indicación, -si, veo-, -Está como quiere la "condenada"-, dijo Juan, -¡ésta es la res para esta noche! "parce"-.



Esteban bebió un sorbo, y luego preguntó, -¿y qué, es que ya cuadró con ella?-, Juan no le miró, tenía sus ojos puestos en María, y su imaginación en el acto sexual que llevaría acabo con ella, -pues es cuestión de táctica, la traigo loca, usted sabe como es "parce"-, dijo con la misma frialdad con la que servían la cerveza en aquel lugar.



-Pues que bien por vos-, dijo Esteban, -espero que lo disfrute "parce"-.



Después de esta breve charla, y cuando la música se puso otra vez al tope de las emociones, Juan vió la oportunidad de concretar su plan maestro de "ligar" con María, así que se apresuró a buscarla para invitarla a bailar de nuevo, ella sin embargo, no aceptó ni una sola pieza de baile más a Juan, permaneció sentada, bebiendo cerveza y observando a sus amigas bailar con Juan en la pista, sin embargo, no dejó de mirar ni un solo minuto a Esteban.



En un momento de euforia colectiva, los chicos llenaron la pista y las chicas les siguieron, tanto Esteban, como Maria, fueron sacados de la monotonía de su apatía por la rumba y resultaron bailando, cantando y "juergueando", como el resto de toda la mísera humanidad que llenaban el lugar.





Fué tanta la euforia y el tumulto, que en un determinado instante Esteban quedó frente a María, y ambos bailaron, una, dos, tres, en fin  creo que fueron muchas canciones, no hablaron mucho entre si, solo bailaron, jugaron en la pista, y cuando la música se torno suave, se agradecieron el momento, mutuamente, y regresaron a sus respectivos grupos.





Juan se acercó a Esteban y le reclamó por el hecho de haber bailado con María, sin embargo Esteban dejó en claro que todo fué una casualidad sin intención ninguna, Juan, no lo entendió así, y mostró su enojo, Esteban no le dió importancia y decidió marcharse, para alejarse del malestar de su "amigo".



María por su parte, ya había tenido bastante por ese día, de bebida, cigarros y "rumba", estaba un poco mareada, como efecto de la cerveza, y vió prudente regresar a la mullida comodidad de su cama, buscar el sueño que le proporcionara, descanso a su cuerpo, a sus pies maltratados por el calzado alto y la fiesta.



Juan, atacó por última vez, cuando pensó que María se le escaparía, se le acercó de nuevo, y no se supo a ciencia cierta lo que le susurró al oído, sin embargo, y por el hecho de que María, vaciara el contenido frío y espumoso de su vaso en la cara, y poco después una sonora y merecida cachetada azotara el rostro de Juan, se supone que lo que fuese, hirió algo más que la susceptibilidad característica de las féminas.



Ella abandonó de prisa el sitio, Juan por su parte, fué al baño a secar su dignidad de macho, en medio de insultos que brotaron de su boca lisonjera, "perra", "maldita" y otras tantas vejaciones, que se le escaparon de su interior, demonios de frustración y lujuria decepcionada.



Cuando salió de aquel lugar, María se percató de la presencia de Esteban en una de las esquinas, encendía un cigarro, y le seguía con la mirada fija en ella.



Ella titubeó en acercarse, se antojó de un cigarro también, titubeó por que vió a Juan hablando con Esteban en la disco, y se imaginó quizá que ambos estaban "cortados con la misma tijera".



Sin embargo, recordó que fué gentil con lo del cigarro, y que si bien le miró nunca lo hizo con morbo, sino con curiosidad e interés.



Venció su miedo caminó hacia el, y dijo:-¿me regalarías otro cigarro?, me antojaste!-, Esteban sonrió de nuevo y respondió con voz alegre, -¡los que quieras!-



Entablaron una charla amena, ella no soportó más la tortura de sus zapatos, y decidió quitárselos, se sentaron en el andén, y se quedaron mirando la calle y la gente que tomaba los taxis, vieron como se fueron uno a uno los chicos y chicas que estuvieron de "farra" con ellos esa noche.



Sentados allí vieron a una chica abrazando a Juan, lo llevaba casi arrastrado, Juan, totalmente ebrio, ni se dió cuenta que Esteban y María estaban sentados allí observando la patética escena.



Se miraron instintivamente, como adivinando los pensamientos el uno del otro, ambos se rieron casi al mismo tiempo, no dijeron nada, pero de sus mentes salieron letreros que decían "pobre tonto", "pobre tonta".



Se levantaron de allí, pues el frío les congelaba la sonrisa, ella trató de conseguir un taxi que la llevara, pero no fué posible, el se ofreció acompañarla, ella aceptó y caminaron muchas cuadras hasta llegar a su casa, más para ella, y para el la distancia fué como de un tiro de piedra, ella le dió las gracias, el levantó su mano en señal de despedida, ella sintió un impulso en su vientre y le estampó un beso en la mejilla y susurró muy quedo-¡gracias, caballero!-, el le miró nervioso y respondió como un acto reflejo,-¡Fué con mucho gusto para mí!, ¿señorita?, ella rió de nuevo y dijo-María...solo María, y ya sabes donde vivo-, El sonrió de nuevo y dijo,-Mucho gusto, Esteban, yo no vivo cerca, pero me gustaría mostrarle, algún día si usted quisiera-, 



Ella sonrío, luego dijo, -si ¡quiero!-, y el, se marchó con el corazón henchido de alegría, y ella se fué a la cama, con un montón de orgasmos en su corazón, por que el placer no solo se siente en la vagina o en el pene, el placer está en disfrutar de los momentos, de las personas, de la belleza de las cosas simples.





Juan por su parte, tuvo su "faena", despertó desnudo y sin un peso, la chica a la que pretendió "parcharse", le robó todo, incluso su dignidad de macho, pues el, nunca le pudo poner un solo dedo encima, primero por la borrachera que le borró hasta la memoria y segundo por que no pudo cumplir con ella en la cama.



Esteban y María, siguieron con sus vidas...El la llevó a conocer a sus padres, ella le llevó a conocer su vida...(siguen en ello...sin desbaratar lo que se descubrieron aquella noche en la disco...que son el uno para el otro).







"El placer no solo está en revolcarse con alguien en una cama conocida o desconocida, el placer está en descubrir a alguien poco común en medio de lo común, de encontrar la diferencia en el lodo de la igualdad homogeneizada de la vida, el placer está en descubrirse de a poco, de enamorarse a cuenta gotas, de gozar el momento sin la precipitud de las ganas"

























lunes, 21 de octubre de 2013

"Vivir ahora es respirar el aire que exhalas cuando jadeas, mientras te tomo, en la locura de noches de besos y abrazos que se prolongan hasta después del amanecer...

Vivir ahora, es descubrirte desnuda, parada de frente a la ventana, oteando el horizonte, con aquellos ojos que encierran brujería, mientras el humo de un cigarro prohibido te nubla la mente y te ciega la razón, elevando tus penas a la estratósfera de una realidad de la que te escapas, de la que huyes pero que te alcanza...

Vivir ahora, es descubrirte en el baño, sola, llorando, con el rostro inundado de lágrimas cargadas de nostalgia, saturada de recuerdos tristes, de añoranzas impregnadas de dolor y sufrimiento, de impotencia en las manos que te quieren alcanzar, consolar y sanar...

Vivir ahora, es recordar tu mirada fugazmente, es calcar con la memoria el contorno de tus labios, el timbre pausado y sonoro de la voz que lograba hipnotizar mis sentidos, aletargar mis demonios, sumir en el reposo las ganas incontenibles de mi sexo...

Vivir ahora, es escuchar en la penumbra de la noche, los pasos de tus botines de charol, haciendo eco sobre el adoquinado de la calle, ésa que te trajo una tarde de febrero...y que te llevó para siempre en el mismo mes...

Vivir ahora, es morir de a poco, a cuenta gotas en cada recuerdo, cada memoria, cada imagen mental, cada silencio que hace de banda sonora, a esta profunda y oscura soledad que abarca y penetra la estructura de mi alma...

Vivir ahora, es respirar un aire, sin ti, caminar una calle sin tu mano sujetando la mía, es dormir en una cama vacía de tu cuerpo, de tu aroma, de tu sudor, de la humedad de tu sexo...

Vivir ahora, es acariciar el espacio vacío que dejaste en mi pecho, es dormir sobre la inmensidad del deseo, es mirar con los ojos perdidos en el horizonte, es embriagar tu alma, con el llanto seco que se cristaliza en tu pecho...

Vivir ahora...es vivir, creyendo que se vive, es moverse por ahí para que crean que no estás muerto..."



"Quisiera mirarte, como miro el cielo cuando se despeja en la noche, y queda tapizado de brillantes estrellas que titilan al ritmo cardíaco de la oscuridad del cosmos, danzando en la música de las esferas...
 
Quisiera soñarte, hallarte en el campo cuántico de ésa realidad alterna en la que logro refugiarme, cuando logro conciliar mis estados de vigilia, quisiera recorrer el paisaje surrealista que pintan mis recuerdos, ser el delirio onírico que nos envuelva y nos sujete hasta el alba...
 
Quisiera tocarte, sentir la suavidad de tu ser entre mis dedos, deslizar mi locura por tu piel, caer en tu regazo, como lluvia de invierno, mojar tu libido, con la pasión de una caricia, que tus vellosidades se carguen de magnetismo con el roce sutil de mis manos...
 
Quisiera besarte, que mis labios beban sedientos la humedad de tu boca, que se sacie el deseo de entrar en tu cuerpo, con el fluido y la sustancia de mis emociones, con todo el elixir que logro extraer de las profundidades de mi alma, de la fuente inagotable que fluye desde mi corazón...
 
Quisiera atraparte en un abrazo interminable, que el calor de mi cuerpo te funda a mí, que nos fusione como un par de átomos, que surja en nosotros la luz y la llama de un amor inextinguible, de una pasión eterna, de un gozo celestial que trascienda nuestras almas...
 
Quisiera amanecer contigo, a tu lado, respirarte en la mañana, embriagar mis sentidos con las curvas que dibujan las sábanas sobre tu cuerpo, percibir el leve zumbido de tu respiración mientras permaneces inmóvil durmiendo, dibujar el contorno de tu rostro con mis dedos...
 
Quisiera que esto fuese una realidad palpable, vivible, una que sobreviva a los embates de la cotidianidad y la rutina que carcome el deseo y las ganas, una que permanezca en nuestra mente, nuestro corazón y nuestras almas...
 
Quisiera vivir en tu memoria, no como un recuerdo vago, carente de claridad, quiero estar presente, que se te dibuje una sonrisa grande en el rostro cuando me evoques, que tu corazón palpite deprisa cuando me recuerdes, que se deslice por tu espalda un tibio sudor, que tus mejillas se sonrojen y que se entusiasme tu sexo, cuando me pienses...
 
Quisiera tanto y tantas cosas para ti y para mí...quisiera fuéramos...está en nuestras manos, en nuestras ganas, en lo profundo de cada uno...está en querer, en intentar, en desear que suceda, en hacer de lo incierto algo inevitable, de lo efímero algo eterno, de lo imposible algo posible, de lo increíble algo cierto...
 
Quisiera...que tú también lo quisieras..."
 
 

domingo, 20 de octubre de 2013

"Quizás sepáis lo que es la crueldad, lo halláis leído en algún libro o estudiado en algún diccionario...

Os voy a hablar de lo que es crueldad para mí...

Crueldad es, buscar unos besos en bocas ajenas, que no sean los besos tuyos, ni sea tu boca la que beso...

Crueldad, es ser acariciado por otras manos que no sean las tuyas, por que otros dedos jueguen con mis cabellos y no sean regordetes como los tuyos...

Crueldad, es acariciar unos brazos desprovistos de hermosa vellosidad que no sea la tuya...

Crueldad, es estar en la compañía de alguien más que no seas tú...

Crueldad es buscar el océano profundo de tu mirada, en ojos ajenos a la belleza del cosmos...

Crueldad, es desgastar mi energía, mis ganas, mi deseo, mi sexo en un cuerpo que no sea el tuyo...

Crueldad es pronunciar un nombre en mis labios que no sea el tuyo...

Crueldad, es estrechar a una extraña en mis brazos con la esperanza que el calor que emite su cuerpo, me caliente como lo hacía el cuerpo tuyo...

Crueldad es que guardes silencio y no te apiades de este ser que sufre cada día y cada noche, por no saber de tí...

Crueldad, es imaginar que nunca me amaste como yo te amo, que no te importé como tu me importas, que no me extrañaste jamás, como yo te extraño todavía...

Crueldad, es respirar el perfume de alguien más, y tratar de conservar el aroma de tu piel, ese que dejaste impregnado en aquel amanecer...

Crueldad, es tener que olvidarte, por que me has olvidado ya...

Y hay muchas cosas más que definen tu crueldad, más no he de mencionarlas, he de guardar cruel silencio, así como el que tu guardas, he de soportar esta tortura hasta el final, de no saber más de tí...de dejarte en mis recuerdos, refundida, escondida y olvidada, oculta a los ojos del mundo, mitificada en capas de mentira, guardada como un terrible y oscuro secreto, así como me has enclaustrado en tu propia vida, negando mi existencia...

Crueldad es renunciar a tí, sin un por qué?, sin un lógico para qué que le de sentido a mi vida, que le de rumbo a mi vivir...

Crueldad es vivir estando muerto, es morir cada día, creyendo que se está vivo, es respirar un aire que compartimos, y que ya no le insufla esperanza a esto que llamamos vida..."



sábado, 19 de octubre de 2013

"Mi máscara no logra ocultar nada importante de mí...es solo la careta que decidí poner en lugar del demacrado rostro de tristeza y nostalgia que desfigura la anatomía de mi cuerpo...

Es un maquillaje de dolor, una gruesa capa de llanto, lágrimas y pena contenida en mis ojos, la misma pena que arruga la piel de mi cara, de mi cuerpo, la que me triplica los años frente al espejo...

No hay tal máscara en mi vida, me puedes ver a los ojos y darte cuenta de la fragilidad de mi ser, lo fácil que es quebrantar su fé, su amor, su valor, sus ganas de vivir...

Mi máscara es sonreír, cuando mi alma se cae a pedazos por dentro...

Mi máscara es llenar mi vida de cosas, de personas, de actividades, todos parapetos de mi profundo y arraigado dolor, todos chivo expiatorios de mi melancólica manera de sobrevivir a la congoja que me estruja el pecho, en cada recuerdo que me asalta, cuando estoy solo...

Mi máscara se diluye en el llanto mudo que oculto bajo las sábanas cuando pretendo conciliar el sueño cada noche, cuando despierto y descubro que sigo viviendo, sabiendo que ya no estás, y que no volverás jamás...

Mi máscara, no es más que el sofisma de distracción que me he inventado para ocultar mi desorden emocional compulsivo, por auto destruirme  sumergiendo mi existencia en la más oscura depresión...



Mi máscara, es solo eso, la careta con la que enfrento al mundo, no para ocultar nada, no tengo nada que ocultar, todo en mi vida resulta tan evidente, que no ofrece desafío alguno para la ciencia psiquiátrica  no soy más que un triste payaso, consumiéndose en su pena, mientras la función continúa...

Mi máscara no oculta, revela lo que soy, lo que he sido, lo que siempre seré, de lo que no puedo huir  de lo que me persigue, me alcanza, me atrapa y me devora...ésa bestia que lucha con uñas y dientes por salir del profundo inconsciente, donde le encadeno, le sujeto a mi voluntad...

Hay quien me ve, como a un lobo con piel de oveja, un león con piel de antílope, más les digo que se engañan por las apariencias, yo soy lobo, león, depredador, cazador, y no necesito de máscaras para ocultar mi naturaleza, así soy, así me acepto, así fuí hecho...

Yo tengo mis demonios bajo mi control, solo salen pocas veces a tratar de entenderse con los de alguien más...más la suerte no me ha sido favorable, pues no ha habido tal entendimiento y se han quedado tan solos y olvidados, como siempre los he mantenido, tras rejas de represión psicológica...

Hay quien dice que mi lengua lisonjera pretende ganar la mente débil de muchos(as) incautos(as)...no hay tal fuerza en mi palabra, ni tal poder en mis letras, no pretendo "enredar" como sugieren las damas, no me interesa convencer a nadie con lo que escribo, ni respecto de lo que escribo...

Aquel o aquella que juzga mi máscara, se auto engaña  no sabes, y no conoces a alguien por la ropa que usa, eso es prejuzgar, levantar un juicio a priori sobre apariencias, yo soy lo que soy, loco, bohemio, poeta, tonto, soñador...



Busco el amor, por que el muy idiota no me encuentra, o no sabe donde vivo, le he confundido mucho, he creído encontrarlo en algunas personas, más me ha eludido dejando profunda amargura en mi vida, creí hallarle en unos ojos, en una boca, en unos labios de escasos besos y profundos silencios, en caricias tan efímeras, en un par de amaneceres, en lluvias torrenciales que nos mojaron brevemente, en besos furtivos, en sexo prohibido, en un amor anatema, del que debo desprenderme...

No me juzgues, ni me temas...conóceme, indaga por tí, no por mi apariencia, date cuenta como soy, como pienso, como siento...y si encuentras algo que no va contigo, entonces solo déjalo, no he de cambiar, no tengo por qué hacerlo, así soy yo, así soy auténtico...

Incluso con mis máscaras, con mis "alter egos"  con los personajes de ficción que disfrazan mis desórdenes mentales...así soy feliz, así dejo atrás  lo que no quiero de mí, esta tristeza que me inunda, que me ahoga que me asfixia, que me quita el aliento...

He de seguir usándolas, pues el mundo está disfrazado de hipocresía absoluta, de doble moral que le corrompe las ideologías, todos en un carnaval de máscaras y risas fingidas, de vidas felices postizas, todos contentos y regordetes henchidos de falso orgullo, exhibiendo sus juguetes caros, sus ropas de marca, sus joyas, sus autos, mientras su alma corroída por la polilla del vacío que les define...

Mientras el mundo siga pretendiendo ser el paraíso que no es...yo seguiré usando mi máscara...para seguir siendo lo que siempre he sido...un loco, un poeta y un tonto soñador..."