"Y supe desde el primer día, en que mis ojos se posaron en su delicada humanidad, que mi alma entera, la seguiría con vehemencia absoluta, muy incluso después de abandonar mi cuerpo, en el estertor de la resignada muerte...
Por que ya no hay pasos cansados debajo de mis pies, ni sudor que recorra frío por mi espalda, ni lágrima alguna que ruede suicida por una de mis mejillas...
No hay vacío en el pecho que llenar, ni aire inmundo que respirar, ni frío helado en mi cuerpo solitario, que calentar...
Me abandoné a su imagen, mientras se desvanecía tenue en el horizonte, la siguieron mis ojos, más allá del esfuerzo que implica otear en una oscura noche, en busca de estrellas brillantes, que te muestren el camino para no perderte...
El cielo parece remedar, el mar en sus tiempos más turbios, las nubes se arremolinan amenazando el temporal, y mi rostro se eleva buscando la bendición de la lluvia que vacila caer, y empapar mis sueños...
Solo el viento, golpea mi cara con violencia, sacudiendo mi escasa cabellera, inhalo profundo el aire enrarecido de la ciudad, que esconde mi soledad en muros infranqueables de asfalto y graffitis...
Arrastro mi humanidad, por calles repletas de gente que no conozco, aún en medio del tumulto, pienso en lo inútil y vacío del recorrido, si no estás junto a mi...
Me pregunto: ¿qué habrá más allá del horizonte?, ¿más allá del sol, que se esconde tras la cortina de la noche?...me pregunto: ¿si tendrás tiempo de guardar un minuto, para mi en tus pensamientos?...
Voy a casa, con la certeza empuñada en mis manos vacías, acariciando a cada paso tu ausencia, repasando tu imagen en mi memoria, haciendo de tu voz, la banda sonora de mis pensamientos...
Espero que la noche extienda su oscuro manto, y llene de tinieblas el vacío enorme, que has dejado en mi, con tu partida, y que la tímida luz de la mañana, me despierte de a poco, para que mis ganas de seguir viviendo inútilmente sin ti, no terminen por volverme cada día más loco, de lo que ya estoy por ti...
-De Ángel Gabriel, para Lucciana Fortuna Días
jueves, 21 de noviembre de 2013
"Sepa usted, que me ha enloquecido, que ha logrado derribar en mi, los dogmas más rígidos...
Que haz logrado que acepte, lo inaceptable, que permita lo inadmisible...
He de dejarme llevar de la locura que destila tu bendito ser...
Ése libertino y salvaje que me envuelve, me domina, me doblega y me subyuga...
Pues escapar pretendes de lo que me provocas...pero culpable eres ante la corte universal, de lo que se mueve en mi universo interior...
causa y efecto eres...
Del caos que agita mi cosmos, de la revolución de mis esferas, de los grandes sucesos de mi universal ser...
Ella dice: "Eres mi universo desplegado, tan sutil y maravilloso, rosas las estelas terrestres, aquí te llaman "aurora boreal"...
"oráculo deseado mío", sutil tacto, tus palabras erizan mi piel..."
Que haz logrado que acepte, lo inaceptable, que permita lo inadmisible...
He de dejarme llevar de la locura que destila tu bendito ser...
Ése libertino y salvaje que me envuelve, me domina, me doblega y me subyuga...
Pues escapar pretendes de lo que me provocas...pero culpable eres ante la corte universal, de lo que se mueve en mi universo interior...
causa y efecto eres...
Del caos que agita mi cosmos, de la revolución de mis esferas, de los grandes sucesos de mi universal ser...
Ella dice: "Eres mi universo desplegado, tan sutil y maravilloso, rosas las estelas terrestres, aquí te llaman "aurora boreal"...
"oráculo deseado mío", sutil tacto, tus palabras erizan mi piel..."
"No temas lo nuevo que tus pasos están por mostrarte en tierras lejanas...
No temas dejar atrás un pasado que estuvo cargado de lágrimas, dolor, abandono y soledad...
Hay que vaciar la vida de pena y malestar...
Hoy el universo, te abre los brazos y te dice: "¡Bienvenida hija mía!, ¡a lo nuevo y maravilloso que tengo para tí!"...
Celebro contigo, tu liberación de antiguas y oxidadas cadenas de maltrato, de injuria y calumnia, de abandono y soledad...
Naciste libre, pura e inmaculada...así permanece ahora tu alma...
Y así será tu vida de ahora en adelante...
Y si tu sexo, moja sábanas blancas, con amor y pasión renovada, no serán manchas las que dejen huella en la cama...
Será tu ser que se desparrama, tu corazón que palpita, con ecos que retumban en tu vientre, mientras el orgasmo, te muestra el amanecer, en los ojos blanqueados, de quien te hace intensamente el amor...
Por que tus pies bendicen la tierra que pisan..
Y tu mirada bendice el horizonte, cuando se pierde más allá del sol...
Por que tus manos bendicen todo lo que tocan...
Y tus palabras bendicen los oídos de quien te escuche cantar de felicidad...
Por que tu ser ha bendecido ése espacio infinito que ocupas allá...
No temas decirle adiós...
Por que lo que dejas atrás, es lo que te ha hecho fuerte, valiente y honesta...
Con la persona más importante de tu propio universo...osea, tú misma...
Sé fuerte, se valiente, se positiva, no te dejes caer...
Reconstrúyete, reinvéntate, hazte perfecta...mucho más...aún más...se que podrás...
Hazlo por ti, por que te lo mereces, por que lo vales...
Es lo que le he pedido al universo...
Es lo que deseo siempre para ti..."
-De Ángel Gabriel, para Lucciana Fortuna Días
No temas dejar atrás un pasado que estuvo cargado de lágrimas, dolor, abandono y soledad...
Hay que vaciar la vida de pena y malestar...
Hoy el universo, te abre los brazos y te dice: "¡Bienvenida hija mía!, ¡a lo nuevo y maravilloso que tengo para tí!"...
Celebro contigo, tu liberación de antiguas y oxidadas cadenas de maltrato, de injuria y calumnia, de abandono y soledad...
Naciste libre, pura e inmaculada...así permanece ahora tu alma...
Y así será tu vida de ahora en adelante...
Y si tu sexo, moja sábanas blancas, con amor y pasión renovada, no serán manchas las que dejen huella en la cama...
Será tu ser que se desparrama, tu corazón que palpita, con ecos que retumban en tu vientre, mientras el orgasmo, te muestra el amanecer, en los ojos blanqueados, de quien te hace intensamente el amor...
Por que tus pies bendicen la tierra que pisan..
Y tu mirada bendice el horizonte, cuando se pierde más allá del sol...
Por que tus manos bendicen todo lo que tocan...
Y tus palabras bendicen los oídos de quien te escuche cantar de felicidad...
Por que tu ser ha bendecido ése espacio infinito que ocupas allá...
No temas decirle adiós...
Por que lo que dejas atrás, es lo que te ha hecho fuerte, valiente y honesta...
Con la persona más importante de tu propio universo...osea, tú misma...
Sé fuerte, se valiente, se positiva, no te dejes caer...
Reconstrúyete, reinvéntate, hazte perfecta...mucho más...aún más...se que podrás...
Hazlo por ti, por que te lo mereces, por que lo vales...
Es lo que le he pedido al universo...
Es lo que deseo siempre para ti..."
-De Ángel Gabriel, para Lucciana Fortuna Días
- "Estoy contigo en forma de pensamiento, más mi pensamiento flota sobre tí como nube de firmamento, y sopla como aire acelerado en el viento que sacude tu cabellera, y te besa el rostro con la fresca brisa de la mañana, y si miras al horizonte y te parece no ver nada...
Allá estoy a la distancia...transparente mi silueta flota en 3d dónde el mar el cielo se besan...
Estoy acariciando las plantas de tus pies cuando caminas descalza sobre la hierba que crece rebelde, en la arena que pisas cuando caminas en la playa...
Estoy en objetos simples que bendices con tus manos cuando los tocas...soy el reflejo que no alcanzas a ver en las pupilas de tus bellos ojos...
Estoy en el claxon de los autos que hacen fila en el semáforo...en la sonrisa de los críos con los que te topas en el parque cuando haces deporte...
Soy el agua de la piscina que te recorre de pies a cabeza mientras te sumerges, como sirena en él indómito océano...
Estoy allí...contigo, siempre, a cada instante...en cada aliento...en la luz del alumbrado público...en el relámpago que rasga el cielo a la distancia y sin previo aviso...
Estoy en la lluvia que golpetea el cristal de tu ventana...estoy allí contigo...estoy ahora...estoy siempre..."
- "Sólo tengo en mi mente, el recuerdo nublado de tu silueta en el horizonte desvaneciéndose lentamente...Te fuiste sin mirar atrás, quizás temerosa de arrepentirte si veías de nuevo...y unas alas de metal remontaron el vuelo y tú en el vientre frío y solitario de ése pájaro viajero, que migraba lejos...Te llevaste algo más que maletas...te llevaste algo más que equipaje...yo iba contigo, derramándome por tus ojos, ahogando en sollozos secos y mudos tu pecho henchido de nostalgia...y tu cuerpo gritaba enmudecido, "no te vayas!"...Más otra cosa decidió el destino...¿a dónde se fué la luz de mis ojos?...a colarse por los cristales empañados de soledad, de tu ventana...¿a dónde mis pasos que te seguían en vano?...Te buscan por doquier, como quien busca un tesoro que tiene esperanza de hallar...te llevaste mi alma, en el bolsillo de atrás de tu pantalón...y mi corazón prendido de tu pecho...Ése que me acunó una sola noche...hoy te busco en mi memoria, con la esperanza de hallarte intacta...no sé, que será de tí...No sé que será de mí...solo sé que mi alma te extraña, tan profundamente, tan intensamente...que el insomnio que padezco no es más que la realidad que sueño cuando estoy despierto..."
martes, 19 de noviembre de 2013
"Y como tantas cosas que carecen de sentido por estos días, diré que permanezco absorto en inútiles pensamientos, de esos que se establecen para siempre en tu mente, como una costra que amenaza con volverse calcárea, que se fosiliza, se petrifica, para inmortalizarse en tu memoria.
así mismo me paso los días caminando con un raro frenesí en mis piernas, que nada tiene que ver con los afanes vanos del mundo, miro por entre las máscaras que suelen usar casi todos los mortales con los que mi enclenque humanidad tropieza, por las aceras infinitas y los "recovecosos" caminos que recorro durante el día.
Mas mi angustia, suele ser un recuerdo que no abandona mis sentidos, que nubla mi lucidez, que me asalta en cada esquina de esta ciudad, cuyo bullicio, no es más que el grito de aquel que busca en su desesperado afán, el sustento para sí mismo, respirando el humo que exhala la inconsciencia colectiva, de los que se creen superiores a los demás, llenando las calles con sus coches y sus almas con egos obesos, de poder, dinero y ambición.
La vida que pasa ante mis ojos, no es más que un carnaval de apariencias, de hambre disfrazada, de gula, de gula disfrazada de riqueza vergonzante, "cosas de buena apariencia, pero sin entrañas", de niñas que se venden en las esquinas, de niños que se drogan en las puertas de los colegios, de jóvenes que malgastan su vida y su dinero en la seducción absurda de las nuevas tecnologías.
De vez en cuando un accidente te revuelve las entrañas, es la tragedia el ingrediente que le da sabor a ése montón de imágenes difusas que pasan como película por tus ojos todos los días.
No hay un breve espacio, del que no se pueda escapar de tu memoria, de lo que fué y ya no es, de lo que imagino pudo ser, si no te hubieses ido, si tu rabia no te carcomiera tanto como el orgullo que ostentas en silencio.
Y yo camino incansablemente, tratando de acabar con la energía de mis días, escribo, leo, bebo café, y me fumo el humo de los autos, el aroma pestilente de la contaminada ciudad que fué una vez bendecida con el amor de dos locos que ya no se reconocen más.
Ahora vuelvo a mi personal tumba, a mi cama, y entro en ese cementerio de recuerdos, la casa, esa fosa de cosas comunes, tu aroma, tus fotos, lo que me escribiste, lo que dibujaste, los objetos que como "souvenir" me dejaste para recordarte.
El masoquismo llevado a la más extrema estupidez, el acto insensible de acostarse con la cabeza llena de tí, y el corazón vacío, hueco, con los ojos enrojecidos no por el humo de un cigarro prohibido, sino por las lágrimas que hacen represa, la congoja que moja tus mejillas en la mañana, un sudor frío de ausencia que recorre sin morbo tu espalda, y una erección matutina, sin ganas de sexo.
Una vida, al fin y al cabo, una que toca vivir, con la esperanza de transformarla en algo más, en algo con algún sentido, un sentido que te aleje las ideas suicidas de no soportar más esta miseria.
Me miro en el espejo y no reconozco al que aparece en el reflejo, no es más que un fantasma que vaga dentro de sí mismo, que recorre el espacio vacío de su ser, un espectro de su mente, la aparición terrorífica de algo que se murió por dentro y que no encuentra paz, en aquel panteón de recuerdos.
Mi esperanza, yace junto a mi, recostada en mi almohada, se levanta, camina, corre, salta, se mete debajo de mi cobija, me abraza, me da un beso en la frente, se mira en el espejo conmigo, pero no me dice nada, es sordo-muda, no escucha mis plegarias, es ciega, no ve el mundo en el que me acompaña".
De vez en cuando un accidente te revuelve las entrañas, es la tragedia el ingrediente que le da sabor a ése montón de imágenes difusas que pasan como película por tus ojos todos los días.
No hay un breve espacio, del que no se pueda escapar de tu memoria, de lo que fué y ya no es, de lo que imagino pudo ser, si no te hubieses ido, si tu rabia no te carcomiera tanto como el orgullo que ostentas en silencio.
Y yo camino incansablemente, tratando de acabar con la energía de mis días, escribo, leo, bebo café, y me fumo el humo de los autos, el aroma pestilente de la contaminada ciudad que fué una vez bendecida con el amor de dos locos que ya no se reconocen más.
Ahora vuelvo a mi personal tumba, a mi cama, y entro en ese cementerio de recuerdos, la casa, esa fosa de cosas comunes, tu aroma, tus fotos, lo que me escribiste, lo que dibujaste, los objetos que como "souvenir" me dejaste para recordarte.
El masoquismo llevado a la más extrema estupidez, el acto insensible de acostarse con la cabeza llena de tí, y el corazón vacío, hueco, con los ojos enrojecidos no por el humo de un cigarro prohibido, sino por las lágrimas que hacen represa, la congoja que moja tus mejillas en la mañana, un sudor frío de ausencia que recorre sin morbo tu espalda, y una erección matutina, sin ganas de sexo.
Una vida, al fin y al cabo, una que toca vivir, con la esperanza de transformarla en algo más, en algo con algún sentido, un sentido que te aleje las ideas suicidas de no soportar más esta miseria.
Me miro en el espejo y no reconozco al que aparece en el reflejo, no es más que un fantasma que vaga dentro de sí mismo, que recorre el espacio vacío de su ser, un espectro de su mente, la aparición terrorífica de algo que se murió por dentro y que no encuentra paz, en aquel panteón de recuerdos.
Mi esperanza, yace junto a mi, recostada en mi almohada, se levanta, camina, corre, salta, se mete debajo de mi cobija, me abraza, me da un beso en la frente, se mira en el espejo conmigo, pero no me dice nada, es sordo-muda, no escucha mis plegarias, es ciega, no ve el mundo en el que me acompaña".
viernes, 15 de noviembre de 2013
"Tristeza...
En el alma de quién amó y no fué correspondido...
En los ojos de aquel que vió partir lejos al amor de su vida..
En el pecho de quien extraña, a ése ser que no llega y que demora adrede su regreso...
Tristeza...
En el que fracasa irremediablemente, intentando construir una vida mejor, un mundo vivible, soportable, un sueño, realizable, utópico y posible...
En el que pierde un amigo, un amor, un familiar, un ser querido, por culpa de la muerte, del rencor, de los celos, del orgullo, del odio, de la soberbia, de los malos entendidos...
Tristeza...
Con la que ves el sufrimiento ajeno, el tuyo propio, la miseria del maltrato, el hambre, la enfermedad, la violencia, el odio, la ira y la locura colectiva de esta sociedad mentalmente enferma...
Por lo que pudo ser, y no fué, por lo que quedó atrás, por lo que abandonaste, por lo que dejaste ir, por lo que no es más, por lo que te falta ahora, por lo que no sabes que vendrá...
Tristeza...
Que se aloja en mi mente, en mi ser, en mi vida, que no paga alquiler, que es una inquilina molesta, que te despierta en la madrugada, con ruido ensordecedor de silencio nocturno, para mojar tu rostro, con lágrimas inútiles, con ahogo en sollozos quedos y mudos...
Que golpetea tu mente con lluvia de recuerdos, que oprime tu pecho con dolor de nostalgia...
Tristeza...
Que se clava como puñal por la espalda, que me traspasa las entrañas, con dolor de ausencia, con pena enmudecida de olvido, con silente congoja de indiferencia...
Tristeza...
Que me postra, me arrodilla, me humilla y "pordebajea", me mutila de voluntad, me arrastra la dignidad, me castra el deseo, me anula el morbo, cauteriza mis instintos, nubla mi ser y opaca mi vida en nubes grises y pensamientos oscuros...
Tristeza...
No te quiero en mi vida, vete lejos, así como ella, vete con ella, no regreses más, déjame en paz, de una vez por todas, hoy y para siempre, ya no quiero verte desbordando por mis ojos, ni desgarrando mi alma, ni alojada en mi pecho, no me traigas recuerdos, no regreses con su imagen, piérdete de una buena vez, en el olvido, en la inconsciencia...
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