lunes, 31 de marzo de 2014

"No sé en qué momento perdí el control de mi vida, en cual instante de la misma, te cedí el poder que era solo mío, que me pertenecía por derecho propio.

Pensé en primer lugar, que hacer lo que querías, que complacerte, era lo correcto, en un afán ilógico y escapista de mantenerme inmunemente alejado de los conflictos contigo.

Confieso no fué fácil, no entendí nunca tu maniática necesidad, de tenerlo todo bajo control.

Parecía que todo lo que hacía, no era más que un intento fallido, un remedo de tu modelo de perfección, en el modo y manera de hacer las cosas.

No podía entonces, sentir mayor frustración, luego vino tu abandono, y las excusas repetidas de tus prioridades, por encima de mis humanas y naturales necesidades.

Necesidad de una caricia, de un abrazo, de un beso, de una palabra de aliento, de tu presencia, de tu compañía, de una confortación, un alivio, de tu afecto, de tu sexo y complicidad.

Llegó un triste momento, en el que ya no tenía nada que compartirte, solo mi silencio, ninguna cosa en común, solo nuestros hijos, me hice cómplice de tu ausentismo premeditado, consentí tu distanciamiento, compartíamos un cuarto, una cama, una casa, un montón de cosas, un montón de objetos.

Dormía junto a tí, pero en esa cama estaba más solo que el tigre en la luna del que habla la canción de Arjona.

Estaba contigo, pero sin tí, me acompañabas a estar solo, me fuí creyendo tu injusto abandono, me convencí con tus acciones de que no me amabas, de que no te inspiraba ni un mal pensamiento.

Siempre era el mismo cuento, unos días todo parecía ir bien, en paz, tranquilidad y armonía, pero la dicha no duraba mucho, se te dañaba el genio, el día, todo era un problema contigo entonces.

Un desgaste innecesario de energía, focalizada en lo insulso de los conflictos, de los malos entendidos, de los entendidos a la perfección, pero que ofenden, de los supuestos y de los ficticios.

Frustración, frustración y más frustración, la soledad empezó a pasarme factura, y esa necesidad de amar y sentirme amado, fueron empujando mi ser al equivoco rumbo de buscar en otro sitio, en otro corazón, en otro ser, desviaron mis ojos, más allá de lo que era un retrato calcado de una triste realidad en mi propio hogar.

Me sentí rechazado y rezagado a un segundo plano, al punto ciego, donde no era nada, ni nadie, donde no contaba, era un proveedor nada más, una figura de pretendida paternidad, un póster, el dummie, la fachada de un padre, que fué suplantado por la rigidez de tu carácter.

Siempre convergiendo al mismo punto de discusión, mi derecho inalienable a ser valorado, respetado, a ser tenido en cuenta, a ser aceptado y amado, que es en últimas cuentas, lo que siempre quise y esperé de ti.

Siempre quise ser tu amigo, tu cómplice, tu compinche, tu amante bandido, hacer locuras juntos, como un par de tontos, vivir y disfrutar intensamente nuestra común intimidad.

Siempre hubo una barrera, una tapia invisible para mi, un muro infranqueable, uno que no pudo sobrepasar mi paciencia, que fué menguando mis fuerzas, mis ganas de luchar, de intentarlo contigo, una y otra y otra y otra vez.

Cada mes una ruptura, cada año una nueva oportunidad para cambiar las cosas, para mejorar la relación, para arreglar lo que fuimos rompiendo juntos.

Te reprocho que me apartaras con desdén e indiferencia, cuando te buscaba mi amor, que me vieras como un hombre lujurioso, que deformaras mi imagen, y me hicieras ver un monstruo de apetitos carnales inmorales, que no me vieras como tu amante esposo, que te desea con cariño, con amor, con deseo, con pasión.

Te reprocho que me quisieras dominar, someter por la fuerza de la violencia emocional, que me chantajearas, que usaras tu cuerpo, como objeto de transacción, para modelar mi comportamiento en la relación, que me cortaras los servicios, para que enderezara mi actitud hacia tí.

Te reprocho que me quisieras mantener bajo control, que tuviese que hacer las cosas, según tu criterio, percepción y parecer, que no respetases mi libertad y mi humano derecho al error a la equivocación.

Te reprocho que solo pusieras el dedo en la llaga, que echaras la sal en la herida, en ves de aliviar mi dolor, que solo vivieras para mirar la paja de mis errores en mis ojos, mis humanos defectos, mis fallos, que no apreciaras lo que había en el fondo, ni lo bueno que había en mi guardado.

Reconozco que no fuí honesto, que te mentí, que te engañé, que te fuí infiel, lo fuí más con la mente, el corazón y el alma, con esas cosas intangibles, que con el mismo cuerpo, al que si puedes estrujar, besar, acariciar, follar.

Por que cualquiera te quita las ganas de sexo, pero el deseo de amar y ser amado, no cualquiera puede satisfacerlo.

Hoy por hoy te veo en otro contexto, y trato de ubicarte correctamente en mi vida y en mi ser, ya no te culpo ni te reprocho nada más, aún a pesar de ser tan ruda, tan tosca y apática, tan rígida y dura de corazón.

Fué mi culpa también, nunca puse un detente, nunca un hasta aquí llegas, no puse un limite, no tracé jamás una frontera, solo guardé silencio, y me dejé llevar, empecé a buscar en lo ajeno.

Espero ahora, llegar a un mejor entendimiento, quizás podamos sanar conjuntamente las heridas que nos causamos mutuamente, que aprendamos a mirarnos con compasión, desde adentro, sin ofendernos, sin arrojarnos el pasado a la cara, sin dramas inútiles, degradantes reproches, o injustos señalamientos.

Ojalá podamos volver a ser amigos, reconstruir una complicidad que lapidamos a lo largo de estos años de subsistencia, que podamos mirar de nuevo sueños y proyectos en común, sin tratar de enjaular nuestras libertades, sin poner tras las rejas nuestra individualidad, sin obedecer como borregos los modelos de perfección que trata de imponer la sociedad, la religión o el qué dirán.

Estarás en mi vida, si así lo decides, para acompañar mi proceso, mi proyecto de vida, y yo para hacer lo mismo por ti, estando para ver concretado el proceso y proyecto tuyo, pero no soy tuyo, no te pertenezco, no soy de tu propiedad, puedo serte fiel, pero no ser de tu entera y absoluta exclusividad, al igual, no me perteneces, no pretendo poseerte como un objeto.

Estaré, si así lo decido, junto a tí, libre, espontánea, voluntaria y conscientemente.

Hoy empiezo a ondear la bandera, de mi propia libertad!"









sábado, 29 de marzo de 2014

"Nuestra amistad empezó como algo bizarro, un acto de fé en lo desconocido, fué irnos quitando la ropa del miedo, ir desnudando el valor de nuestro ser.

Hubo una especie de química distante, un no se qué, en no sabemos dónde que nos aproximó, primero en palabras y luego en hechos.

Decías sentirte cautivada, por la cadencia de mis versos, la profundidad aparente de mis escritos, por ese dolor maquillado en historias, que te conmueven el alma, que te retratan la vida, en sucesos similares.

Descubrimos poco a poco, un gusto común por los libros, la filosofía, el arte, la poesía, el erotismo, el amor imposible, la decepción, y tantas cosas que se convirtieron en el convite de cada noche, de cada instante compartido en la caja azul de mutuas ilusiones.

Lo mío fué hacerte mi confidente, mi paño de lágrimas, el hombro sobre el cual derramar un llanto casi eterno, por un amor roto, fracturado, lisiado de por vida, lo mío fué saturarte de mi tristeza, melancolía y dolor.

Lo tuyo fué ser el oído atento a mis quejas, a mis reclamos al universo, ser la palabra de aliento en mis flaquezas, ser la sonrisa en un rostro demacrado por la pena.

Lo tuyo fué creer en la bondad refundida de mi ser, en ver lo bueno que aún conservo, y que no lograron destruir.

Lo tuyo fué darme esperanza, en medio de mi angustia, estar ahí para no sentirme solo, creer en mi cuando me sentí extraviado.

Llegó a nuestras vidas la complicidad, en una noche en que finalmente se encontraron nuestros ojos, nuestras palabras, en el justo momento en que el virtual personaje con rostro de fábula, tomó forma humana reconocible, frente a tus ojos.

No era más aquel personaje de ficción, ahora era de carne, de hueso, de pena y de dolor, hablamos por mucho tiempo, descubriendo el velo del misterio que nos rodeaba, mostrándonos las vidas que llevamos al lado de seres que no logran ver lo que mutuamente, si podemos ver en nuestras almas.

Hubo nervios, y adrenalina, y un descarado coqueteo,que no termina, una seducción inmediata, un gusto por lo prohibido de la carne y la pasión de una lujuria compartida.

Lo arácnido de nuestros zodiacos, coincidiendo en una cita a ciegas con el destino, en donde la noche decidió nuestro rumbo, y el azar el final de los acertijos.

Nos encontramos juntos de repente, tan desnudos, como cuando nacimos, nos prodigamos caricias, las que nuestros dueños de papel y juramentos de iglesia nos negaron, nos dimos muchos besos, rompíamos el hielo del miedo a lo desconocido.

Éramos infieles a nuestras relaciones y compromisos, pero fieles al deseo, la pasión y la ternura, de las caricias y los besos.

Bailamos sexo, en la pista de una cama cualquiera, una canción que no se te olvida y que yo guardo en mi memoria, con los pasos de aquel baile frenético, que empezó tierno y terminó estrujando tu cuerpo, sacándole ruido al colchón que amortiguaba los embistes de nuestra mutua pasión.

Ésa noche quedó sellado nuestro pacto eterno, uno de amistad con derechos, con derecho de amarnos cuando las ganas se nos acumulen, sin papeles, ni contratos, ni promesas que nos amarren, una a la que la pasión nos invitó varias veces.

Nuestra amistad nadie la entiende, nuestra amistad se basa en devoción y en el respeto de la libertad del otro, de lo que es, de lo que no, de lo que no puede ser, de lo que podría ser, no hay acuerdos de cariño, ni compromiso de amor eterno, nos queremos y punto, así nada más, libre y espontáneamente.

Y así están las cosas entre nosotros hoy por hoy, desafiando distancias, alimentando el deseo libidinoso de revolcar nuestros bajos instintos, de ahogar nuestro deseo animal, en actos sexuales moralmente prohibidos, y es que en nosotros nos hemos descubierto, las mismas inclinaciones perversas, compartimos los mismos desórdenes, la cama ya no es más aquel cuadrado intimidante, es nuestro campo de batalla, el lienzo donde pintamos juntos amaneceres llenos de orgasmos.

Nos queda una cita pendiente, una que dirá que será de nosotros, una que se aguanta en nuestra ropa interior, una cita clandestina, proscrita, una que nos condena a vivir en la oscuridad del secreto, una que nos sumerge en el pecado de la bigamia.

Hemos de maldecir nuestros cuerpos, de besos, caricias, abrazos, sexo, hemos de escribir una nueva versión del kamasutra en nuestras almas, con nuestros cuerpos."





jueves, 27 de marzo de 2014

"Vaya usted a saber que se escondía detrás de aquellos ojos de asesina, que tipo de pensamientos albergaba su mente, qué sentimientos estaban de inquilinos en su corazón de piedra.

Su mirada más fría que un invierno en Londres, su deseo más ardiente que el valle de la muerte, su cuerpo fué alguna vez una extensión de piel virgen y desconocida, una jamás tocada, una jamás besada, una que el sexo de una y mil noches salvajes no pudieron mancillar jamás.

Y allí estaba ella, maquillando su careta, la que le exhibe a todo el mundo, en su cuenta de facebook, esa en la que sonríe, y con la que disimula el desgarre de su alma, se parapeta en unos lentes tan oscuros como su propia alma.

Dicen que vendió su alma al diablo, al que le da gusto en todo, al que le viste el cuerpo de tapicería fina, y le adorna los dedos de las manos, el cuello y las orejas con la bisutería y extravaganzza de los lujos banales de este mundo.

Dicen que se ríe como loca, que su risa no es más que el remedo de una alegría que no siente, que no es más que otro disfraz que usa ante los demás, para disimular un pasado pecaminoso, que le taladra la memoria, y le remuerde la conciencia.

Dicen que exhibe un corazón que no tiene, unas lágrimas que no derrama por nadie, unas emociones que no siente y que se empeña en esconder, en refundir en la profundidad de un alma oscura como un agujero negro, que dibuja orgasmos fingidos en su rostro cuando hace el amor o se revuelca en la cama de alguien que apenas conoce, nadie sabe cuantos han caído bajo su hechizo, el encantamiento de sus ojos, la lujuria de su cuerpo, la lascivia de su lengua, la melodía de su voz, la falsedad de sus promesas.

Se dice que ha roto muchos corazones, en venganza por el que a ella misma le rompieron un día, está en enemistad permanente con el sexo masculino, y ha urdido una venganza implacable, contra aquellos casanovas, tumbalocas y aprovechados.

En su guerra sucia, han caído unos cuantos inocentes, ingenuos y crédulos, yo reciente víctima, ahora me toca remendarme el pecho vacío, andar sin alma por el mundo, sin lágrimas en los ojos, insensible ante la pena o la alegría, mutilado de emociones.

Soy un Frankeinstein moderno, los pedazos de muchos hombres que fueron matando en cada relación fallida, en cada intento por amar, un cicatrizado, uno lleno de marcas, huellas de dolor y abandono, un libro lleno de preguntas, sin respuestas. Una historia llena de ¿por qués?.

Soy uno más de sus crímenes impunes, el trofeo jactancioso de un engaño a mi supuesto intelecto, la prueba respirante, de que una mente enamorada, está extirpada de razón y voluntad, fuí un títere, otra marioneta más, otra piedra en el camino, que había que patear, para que dejara de estorbar.

A muchos malos hombres, se les juzga por su proceder, cuando engañan y juegan con los sentimientos de alguna mujer, les han etiquetado como "poco hombres", pero han de saber, que de este otro lado, en el revés de la moneda, también hay algunas, que se aprovechan, que engatusan, que mienten, que ilusionan.

Así como hay "poco hombre", también ha de haber una "poca mujer"."



miércoles, 26 de marzo de 2014

"Esos ojos ya dibujaban sonrisas cuando se abrieron por primera vez a la luz de este mundo, un par de luceros que fueron el orgullo de tus padres.

Esos ojos fueron divisando todas las formas y contornos, fueron hallando los colores, descifrando las sombras y los contrastes, esos ojos tuyos fueron aprendiendo el lenguaje de las miradas con el paso de los años.

Y los remojas de cuando en cuando, con lágrimas de tristeza, de alegría, de felicidad compartida, esos espejos que reflejan la pureza de tu alma, lo diáfano de tu ser, la profundidad inmensa de sentimientos que se resguardan en tus entrañas.

Son tus ojos la ventana de tu interior, de lo que no se ve a simple vista, una promesa de misterio, un enigma a resolver, un acertijo brillante, que hipnotiza mis sentidos.

La luz decidió habitar en ellos, y atrapar los colores en sus mágicas esferas, y el océano se calca en cada mirada que lanzas con descaro y majadería.

Una maldición de picardía cae sobre los que miras, una de sensualidad disimulada, ése encantamiento en la mirada, hechizo, brujería, guardas en tus ojos de niña.

Un par de lumbreras que son el norte de la noche de alguien más, la pantalla gigante de quien se pierde al observarlos fijamente, verte fijamente es un reto desafiante, pueden envolverte con su magia, y hacen querer perderse para siempre en su reflejo.

Si tus ojos no me miran, no hay luz en el túnel de mi vida, no hay quien conmueva mis entrañas, quien me sacuda la cabeza de emociones, quien acelere los latidos de mi corazón, quien llene de mariposas mi estómago vacío, quien exhale suspiros involuntarios.

Yo preciso de la belleza que capturaste en ellos, de la energía sobrenatural que emana de ellos, yo preciso de mirarlos hasta el hastío, que dura un eón en el universo que contienen en sí mismos."






"Mis letras no traen consuelo, no secan lágrimas, no remiendan el descosido de los corazones, no alivian la pena, no menguan el dolor.

No fueron escritas para sanar, son sal para las heridas, el acto sado-masoquista de repasar el pasado, las palabras dichas, la memoria de recuerdos vividos, es reconstruir la escena de un crimen del alma.

Son escalpelos, como cuchillos que abren aún más lo que sangra, lo que se drena por mi ser, palabras que diseccionan, que le hacen taxonomía a mis emociones más profundas.

A este amor fracturado le escribo versos, en la cuadraplegia de sentimientos discapacitados, de aquello que dijeron que sentían y que resultó mentira, de aquello que prometieron y que el miedo derrumbó de cobardía.

Yo ya no escribo para remediar nada, este amor fué asesinado lentamente, fué una eutanasia de olvido e indiferencia, de silencio camuflado en una supuesta inteligencia, no es más que crueldad maquillada con rimel y labial de cobardía.

Me quedan las manos y el alma vacía, para llenarlas de nuevo, de nuevos besos, de nuevas caricias, de cosas más ciertas, más tangibles, más sinceras.

Me queda el sinsabor de haber entregado lo mejor de mí a quién nunca quiso valorarlo, fuí la aventura de alguien más, el pasatiempo, el cigarro que te fumas y desechas cuando se acaba la diversión.

No me duele la herida, me duele el perpetrador, no me duele la cicatriz, me duele la mano que arroja sal sobre la herida, no reprocho la experiencia, reprocho la persona por la que tuve que vivir tanta amargura.

Ya no tiene caso, seguir ahondando en más dolor, seguir el círculo vicioso y destructivo de recordar a quien no te recuerda, de pensar en quien no te piensa, de amar a quien no te ama.

Ya no brotará mas tinta roja de mis venas, para poemas a quien no lee más el amor en la hoja en blanco de mi mirada, no vale la pena encriptar mensajes en lo profundo de mi ser, a quien nunca entendió el valor de un sentimiento, a quien no entiende el dolor detrás de una lágrima.

Me trago mi pena, me atraganto con mis sentimientos, hago un rollo y lo meto en el bolsillo roto de mis sueños, de todo aquello que quise, y que fué despreciado, arrugo ese destino, y lo arrojo al tiradero de lo que desee como mi felicidad.

Mis letras no pararán tu llanto, no borrarán de la memoria las caricias, los besos, los orgasmos, no te anestesiará los sentimientos, ni calmará tu ansiedad, no traerá el descanso a tus insomnios, mis letras son veneno, de odio puro, de rabia, de pena, de dolor, de frustración extrema.

No las leas, pues te enferman, como lo hace esto que siento, que quiero abandonar, que quiero dejar de lado para siempre, así como tú lo hiciste conmigo, pagarte con la misma moneda, rebajarme a tu nivel, ser tan hueco y básico como tú."






martes, 25 de marzo de 2014

"Y yo no puedo parir con dolor, más que unos tristes poemas, no se puede igualar a tu vientre con la matriz de la que brotan mis letras.

Yo no puedo llevarte en mi vientre, como tú por nueve meses, pero te llevo a cambio en mi corazón, latiéndome fuerte en mi pecho, y en mi mente, haciendo parte de mis recuerdos.

Yo no puedo amamantarte durante tu primer año, ni darte el calostro amoroso de mi ser, más puedo darte la sabia de mis besos, el néctar suave de mis caricias, la humedad tibia de mi sexo mañanero.

Yo no puedo arrullarte, ni acunar tu sueño por la noches, con canciones infantiles que te produzcan sueño, pero puedo mimarte, consentirte, acariciar tu cabello, hasta que Morfeo con su lira te arranque el insomnio y te sumerja en el océano onírico de tus secretos.

Yo no puedo venir cada mes a importunarte, con cólicos en tu vientre, ni pintar de rojo la lencería que cubre tus entrañas, yo no puedo alterar tu buen humor y sensibilidad, pero puedo ser luna que apacigüe tu melancolía, puedo ser melodía que levante tu decaído ánimo, yo puedo escribir versos en las sábanas blancas, escribiendo caricias en tu cuerpo.

Yo no puedo hacer el millón de cosas que sueles hacer al mismo tiempo, limpiar, maquillarte, coser, vestirte para la ocasión, atender los niños, ennoviarte, estudiar, trabajar, ahorrar, cuidar del jardín, de los detalles, recordar todas las fechas importantes, pero puedo estar a tu lado y apoyarte siempre, darte la mano, llorar contigo si es preciso, caer si caes, tenderme a tu lado si decides no levantarte.

Yo carezco de toda hermosura, de toda esa que te sobra, interna y externamente, de esa con la que te bendijo el universo, cuando te hizo mujer, soy solo un macho, como tantos otros, tratando de entender el enigma que escribes con tu existencia en la historia del mundo.

Yo solo puedo amarte, anhelarte, desearte a todas horas, quitarte la ropa con mis ojos, hacerte el amor con mi retorcida mente, llorarte en silencio cuando me partes el corazón, odiarte cuando me decepcionas, querer matarte, cuando me traicionas, yo solo puedo pertenecerte brevemente entre tus brazos, visitar tu vientre, y germinar mi esperma dentro tuyo.

Yo solo puedo ser tu esclavo cuando así lo quieres, cuando usas tu inteligencia, más que la belleza tu cuerpo, cuando logras convencerme con argumentos, más que con la sensualidad de tus movimientos.

Yo solo puedo ser tuyo mujer, cuando te quiero, cuando te amo, cuando te necesito, cuando te extraño, cuando me siento solo en el universo, cuando mi cama está vacía, cuando mi vida está del mismo modo."












"Hay un camino que se abre bajo mis pies a cada paso, pasos sin rumbo o dirección, la vida me sigue vagabunda, como extraviada, con la incertidumbre de aquello que empieza, pero no se sabe a ciencia cierta como terminará.

Hay un horizonte distante que dibuja mi mirada, lejana como la mujer a la que amo, y ese horizonte se hace grande, se ensancha como mi alma por la nostalgia, de cosas que no serán de nuevo, que tuvieron su tiempo y oportunidad de ser, y que no pasarán otra vez.

Hay unos abrazos pendientes que reclaman mis brazos, unas caricias en el congelador del tiempo, que anhelan los dedos de mis manos, hay una sed en mi boca que solo saciará la humedad de tus labios.

Mi necesidad absurda de todo lo tuyo, habita mi alma, me mueve el ser, hace que pierda la razón y el sentido de la realidad que me sobrepasa en cada evento y circunstancia, de esto que llamo vida.

Mi cuerpo te espera desnudo, debajo de las sábanas que prometimos arrugar juntos, mis besos aguardan la lujuria de tu vientre, mi esperma espera germinar en tu sexo, en una explosión de millones de flores.

A veces pienso que es una espera inútil, es aguardar en la puerta unos pasos que resuenan en la madera de las escalas de tu casa, pero no hay silueta alguna que asome su presencia en el portal.

Es una voz que se aproxima, pero no hay sujeto alguno al que le pertenezca, no es más que el eco en tu memoria, de una música que sonaba en tus oídos, una canción que ella cantaba, y que solo tu escuchabas.

¡Oh juego del destino!, macabro, cruel y despiadado, no entiendo tus reglas, no hay preceptos que me permitan jugarte limpio, y no juegas limpio con la inocencia de mi ser, te aprovechas de mi natural ingenuidad, me tratas con rudeza, pues no gustas de los blandos de corazón.

¡Qué inútil esperanza!, que expectativa más insulsa, ésa de esperar lo que no ha de llegar jamás, ¡Ah locura absurda!, ¡que neurosis más estúpida e inútil!.

mi narcosis es de realidad que me dopa, me mantiene en un sueño colectivo, de riqueza, fama, fortuna, lujos banales, amor por las cosas, odio por las personas, desprecio del mundo, desdén por la vida, por la tuya, por la de los demás, es la polarización al negativo de todo lo que no tiene carga.

Cada quien elige el caleidoscopio con el que quiere deformar la visión del mundo, de la vida y de la realidad.

Yo escogí ver el mundo con tus ojos, unos que ya no veo más, unos que mi alzheimer me harán olvidar, tarde o temprano."