"Me espera como cada noche, recostada en mi almohada, silenciosa, apacible, me mira de reojo, yo sigo de largo queriendo ignorarla, veo mi rostro en el empañado espejo de la pared, la busco en el reflejo, la veo sentada detrás de mí, me observa y parece adivinar lo que estoy pensando, lo que estoy sintiendo...
La miro de frente, y no me sorprende su presencia, la reconozco de otros tiempos, de edades de tristeza, de llanto de mis ojos y dolor de mi pecho, de amor y desamores, de rabias, de celos y todas las porquerías que te empañan el alma de resentimientos inútiles, de desentendidas emociones, de peros, paras y muchos ¿por qués?...
Ella está ahora a mi lado, de pie, no se va, permanece, muda, en absoluto silencio sepulcral, me hiela la sangre, me penetra, me inunda, me abarca y sobrepasa, está allí nada más, aguardando mis lágrimas, ésas que se niegan a salir, las que se secaron hace días, las que no brotan más, las que hallan inútil caer por entre mis mejillas...
Ella sospecha el peso de mi pena, lo calcula, lo mide, Ella sabe que la herida es profunda, y que no sana fácilmente, Ella se ríe, por que sabe que estoy inundado en mi mente, de recuerdos, de música, de imágenes, de sensaciones, de pasado...de pasado inútil...
Ella nota mi cansancio, ve el deterioro de mis ganas, la escasez de mi energía libidinosa, las muchas canas que brotan de mis sienes, las arrugas de mis ojos y el cansancio de mis años...
Ahora, el sueño me alcanza, me cierra los párpados, me quita las fuerzas, me deja a merced de la humana debilidad, yo la veo al borde de mi cama, y tengo miedo de entrar en las sábanas con ella, ella espera que duerma a su lado, que le haga el amor con mis sueños mojados...
Cierro mis ojos, recuesto mi cabeza en la almohada, y dejo que respire en mi espalda, la ignoro, pues no la quiero conmigo, Ella en cambio siempre quiere conmigo, me busca, me reclama, en la mañana, en la tarde, en la noche, no me deja dormir, me mantiene despierto, en insomnios interminables, ella está deseosa de poseerme, como ninguna otra, me quiere para sí, es egoísta, no le gusta compartirme con nadie...
Yo le digo cada día que no la quiero conmigo, que no quiero su presencia en mi vida, le digo que se vaya, que no la quiero ver más, que me agobia, que me enluta, que no me permite avanzar mas que unos pocos pasos en la penumbra incierta de mi destino...
Ella no responde, no dice nada, guarda silencio y permanece allí...esperando por mí...como cada noche...
Y yo le miro y le digo...¡vete!...¡vete de mi vida!...Soledad!"

Es una gran admiración la q siento por ti, me fascina esa manera en la q te pierdes en las letras es cómo si tus escritos me llevaran a otra dimensión.
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