"No todos los guerreros usan espadas, ni escudos, ni armaduras, no todos van a la batalla con gritos de victoria, de furia, de enojo...
Muchos de ellos, anónimos para la mayoría del banal
mundo que habitamos, se despiertan temprano en la
mañana, con los primeros rayos del día, algunos,
logran beber y comer algo antes de iniciar su batalla contra la vida, ésa que pierde el suicida, (¿por valor?, ¿por cobardía?...valor para renunciar a seguir peleando contra lo que le supera...cobardía por renunciar a la batalla, que en últimas es vivir! y que le da sentido a eso que llamamos vida...), otros en cambio, con el estómago vacío, pero el corazón lleno de ganas de vivir, se lanzan, a su propia batalla de cada día, a la arena de la supervivencia, a resistir con valentía el peso de los días, que te pasan por encima, que te empujan al abismo de la desesperación...
Éstos guerreros que te encuentras, limpiando retretes, recogiendo las basuras que descaradamente arrojas, con la estúpida excusa de que es su trabajo, otros los ves, limpiando mesas, lavando platos, cargando cajas, barriendo calles, vendiendo cachivaches en los trenes, en las paradas de autobús, en las salidas de los teatros lujosos, dónde los "snobs", suelen agruparse alrededor del henchido ego acomodado que les ha construido el dinero, de su apellido...
Otros, están por ahí, tratando de dar un paso, moviendo sus sillas de ruedas, aprendiendo a leer en "braille", a comunicarse por señas, a levantarse de su cama con el uso de muletas, mutilados de brazos, y pies, pero completos de corazón, armados con la nobleza y el coraje de su ser...
Otros postrados en sus camas de hospital, o de sus casas, peleando con uñas u dientes contra sus propios cuerpos, contra la enfermedad, el desprecio de su propia familia y el abandono...
Y ésos de los que no sabes nunca, que no aparecen en ningún lado, ocultos desde su tristeza, apenas y logras leerlos en poemas, escritos y versos, los adivinas, si llegan a ser publicados, y si son sacados del anonimato de sus vidas, del exilio voluntario que escogieron, cuando se escondieron del mundo y sus trivialidades, de la inmundicia del odio, el desamor y la tristeza sin causa...
Somos todos guerreros, batallantes, beligerantes, somos espíritus en pié de lucha constante, ésa que nos desgasta en odios y amores, en rencores y riñas, en reconciliaciones y en pérdidas, la lucha que encarna el hecho de existir, de sobrevivir cada día a esta vida, que nos junta y nos separa, nos acerca y nos aleja, nos choca, nos funde y luego nos extirpa...
Ésta vida que se empeña en lastimarnos unos contra otros, la misma que juega con destinos y propósitos, y que hace que unos pocos, puedan ser felices juntos, después de haber dejado todo, incluso su vida, en la arena del tiempo...en el campo perenne de eso que llamamos vida..."


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