martes, 5 de noviembre de 2013

"Mujer, cual es tu maravilloso destino, sino el que tú misma das a luz...El que te construyes cada mañana, cuando abandonas el lecho, que en ocasiones es tu cárcel, el terreno de una guerra que compartes con el macho que elegiste...

Te levantas con las primeras luces que el sol filtra por la ventana de tu "hogar", ése que te idealizaron desde niña, en que serías una "princesa" o una "reina", dependiendo el "príncipe azul" o "rey" que te "coronara" con su amor, su apellido, sus cachivaches, sus prejuicios morales, su religión de fútbol, coches de carreras, deportes extremos y demás banalidades de las que se construyen realidades insoportables...

Y con el amor en tus actos, lavas, friegas, limpias, y mantienes "reluciente" tu "hogar", tu cárcel de cristal, construido con ideas auto-impuestas, con la basura que ves de 9 a 11 en la tele, luego te repites masoquista la dosis de 2 a 6, y sueñas con tu "galán", mientras haces de prisa el almuerzo, despachas los niños para el colegio, recibes y atiendes la prisa de tu marido, por regresar al trabajo, te sientas y te levantas de nuevo, para tenerlo todo en el perfecto orden que te demanda el chovinismo, que alcahueteas cada día de tu existencia, repitiéndote a ti misma que tu vida así es perfecta...

Y luego cuando llega la noche, fatigada, después del trajín demandante del día, te vas a la cama, y allí te espera el depredador, el cazador, el devorador de tu juventud, de tu ánimo, de tu feminidad, el que te malgasta la poca energía que te queda en satisfacer su sed de sexo sin amor, y te entregas, sumisa, ingenua, creyéndote amada, respetada, elevada, y un orgasmo tardío e insipiente es la recompensa, a veces, de tanto sacrificio, incluso, el dolor, te embarga, y finges un placer que no sientes, pues te sientes usada y abusada, en tu dignidad, en tu ser, en tu alma...

Y te levantas como si nada al siguiente día, a hipotecar en mentiras una vida perfecta que sabes que no es cierta, y te miras al espejo, y te preguntas, que has hecho con tu vida, ¿qué si no tuvieras hijos?, ¿que si no tuvieras marido?, ¿qué si estudiaras?, ¿trabajaras?, ¿estuvieras soltera?, ¿libre?, ¿viva?...

Entonces entiendes, el mal negocio que hiciste en tu vida, creyendo las mentiras que te vende Disney, con sus cuentos de hadas, y la Barbie rubia con su príncipe de ensueño, y los centenares de galanes latinoamericanos que personifican una absurda utopía, en la que la demencia y estupidez femenina colectiva, caen como moscas en un plato endulzado con ideas baratas, de amor, fidelidad y entrega...

Ahora quieres liberarte, hacer algo por tí, romper las cadenas que tu misma permitiste que te sujetaran, ahora ya no temes al mundo, ni a la opinión del macho que se cree tu dueño, ni a los traumas emocionales de tus hijos cuando quieras liberarte, ahora levantas los ojos y elevas orgullosa tu pecho, se inflama de valor tu vida, y decides comerte el mundo, haciendo lo que nunca hiciste antes, constituyéndote una mujer libre, para tí, para el mundo, para el cosmos...



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