"Me despierto, como tantas veces, lleno de la misma incertidumbre, que sazona mi vida, esa que se pasea lentamente ante mis ojos, con una sonrisa disfrazada de optimismo...
Suelo asomarme a la ventana, con la idea absurda de ver en el horizonte, algún evento extraordinario que rescate mi existencia de la mortal monotonía de mis días, uno cada vez más gris que el anterior...
Repaso con mis ojos los rincones de mi habitación y con mi memoria los recuerdos de un pasado distante, feliz, donde cabíamos perfectamente tu y yo, sin la complicada pesadez de la existencia y los conflictos modernos que deterioran la conexión íntima de los seres...
Miro las sábanas de mi cama, y recuerdo aquellas que arroparon nuestra mutua desnudez aquel domingo en la tarde, miro la cama, y te busco en mi memoria, evoco entonces, la cama en la que recostada pude recorrerte con mi boca, calcando a besos tu figura...
Ahora mi mente, empieza el viaje, sumergida en el silencio, en los ecos de voces lejanas, de ruidos de autos, del viento que choca contra la ventana, de cantos furtivos de pájaros, de risas de niños en la calle...
Me parece escuchar a mi corazón palpitar en mi pecho, el susurro quedo de mi respiración cuando exhala el aire por mi boca, una sutil tibieza que embarga la frialdad de mi ser...
Cierro mi ojos, brevemente a la luz del día que se asoma en el horizonte, inhalo el aire enrarecido de nostalgia y melancolía, contengo una lágrima en mis ojos, y dejo que la congoja se repuje en mi pecho...
Me abandono ahora a los quehaceres del día, preparar una taza de café, ver las noticias, escuchar una canción en la radio, levantar una plegaria mental, deseando una felicidad para ti, y la paz de mi alma, esa que subasto cada día, a todas las deidades del azar...
Salgo a la calle, a batirme en duelo con la realidad, con el trafico, el bullicio estridente, la indiferencia fría y calculada de la humanidad que me circunda, con el odio colectivo que a veces me traspasa, con el hambre y la sed de los desposeídos, con el ego regordete de los "snobs" y la falsa moralidad de los "puritanos"...
Sobrevivo a la jornada, con algo de fé en mis bolsillos, con la leve esperanza de que algo extraordinario sacuda mis entrañas, a la espera siempre de un suceso inesperado que dilate mis pupilas y se clave en mi memoria como recuerdo, uno que ocupe el lugar en el que te has entronizado...
La tarde cae, con el peso del cansancio, el que se suele acumular en mi cuello, y que me hace cerrar los ojos con un sueño prematuro, que no logra sobrevivir a mis largas noches de insomnio...
Una cerveza, suele ser la recompensa al esfuerzo del día, una cerveza, materializa en mis labios, el sabor de tu boca lejana, la humedad de tus labios perdidos, una cerveza es el "souvenir" perverso, que te trae de nuevo, con la desgastada promesa de volver a verte algún día...
No hay consuelo, para los tontos, no para los que amamos así, no para los que entregamos todo, no para los que damos de más, no para los que renuncian a sí mismos, con la inútil fe de ser correspondidos de la misma estúpida forma...
Regreso a la intimidad de mi habitación, trato de ir a la cama desnudo, de pena, desvestido de recuerdos dolorosos, sin el ropaje de rencores absurdos, me voy a la cama, cansado, agotado de recuerdos, con una carga insostenible de memorias, es imposible huir de una ciudad que grita tu nombre en cada esquina...
Me abandono al sueño, a ése breve instante de inconsciencia, que se parece a un orgasmo, después de que la noche me amenaza extinguirse con la luz del alba, el insomnio me revuelca en la extensión de mi cama, y en los sueños, te encuentro sentada, no me miras, no me hablas, te levantas, y te vas, no me dices adiós, no me dices nada...
Despierto de nuevo, ha amanecido ya, y descubro que como en el sueño, así en mi realidad pasa, aún ya despierto me entero, que no me hablas, que cada ves te alejas más, que no me dirás nunca nada...
A veces pienso que ya he muerto, y que es en el silencio que me dejaste y en el que habito, donde la vida se me escapa..."

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