"Yo solo quería...
Ver el amanecer abrazado junto a tí, mirar la luz del sol contenida en la pupila de tus ojos miel, ver el reflejo diminuto de mi rostro en el mar infinito de tu mirada, y decirte mentalmente "te amo"...
Entrelazar mis dedos con los tuyos, así como nuestras almas en un beso furtivo, recostar mi cabeza en tu regazo, dibujar "muñequitos" en tus piernas, jugar con las vellosidades de tus brazos...
Caminar tomado de tu mano, sentir la suavidad de tus caricias, el sonido de tu voz, como melodía celestial en mis oídos...
Ver el mundo desde otra perspectiva, la que en el amor nos unía, y matizaba para nosotros de alegría, de ésa que escasea hoy en la vida, y que se disfraza de momentos y de cosas que te satisfacen brevemente el vacío existencial que cargas...
Reír, llorar, cantar, bailar, atarme a tu cintura, vivir en la locura de hacerte mía, sin follarte, de atraparte con un ¿me quieres? y liberarte con un ¡para siempre!...
Amanecer contigo, desnudo de deseo, vestido de amor puro, a tu lado, sereno, callado, pensando en tí, en nosotros, en el plan maestro que nos conduciría a trascender lo efímero, y que convirtiera un "nosotros" en algo eterno, memorable, imborrable, inolvidable...
Un instante de muchos años, y unos años de bellos instantes, momentos de charla, de ajedrez, de filosofía, de religión, de libros y poemas, de cartas y cuentos, de cine "barato", de romance, de paseos por un parque, de cervezas en un bar, o en el andén de una calle...
Una palabra de aliento que brotara de tu boca, una que me diera fe, esperanza, que me hiciera creer que todo era posible, contigo, a tu lado, de mi lado, a mi favor, en contra de todos, en contra de todo, del que dirán, de la opinión de la familia, de la envidia de todos los demás...
Tu presencia, ni siquiera física, saber que existías ya era bendición en mi vida vacía, estar para mi, en mi tristeza, en mi melancolía, en mi llanto, en mi pena, así como en la alegría efímera, en las tonterías de las que ambos éramos cómplices y nos causaban risa...
Compartir mi mundo contigo, mis sueños, mis esperanzas, mis frustraciones, mis miedos, mis ganas de hacerle frente al destino, a la vida, de arañar el futuro a la sociedad que nos hipnotiza de consumismo, de tecnología, de religión, política y economía...
Encontrarme brevemente contigo en un beso profundo, en un abrazo silente, en la desnudez de tu piel sobre la mía, en un millón de caricias, que hicieran exudar los poros de tu piel, entrar en tu cuerpo con cariño y afecto, con respeto y delirio, que mi esperma fecundara tu corazón, más que tu vientre perfecto, llenar tus entrañas de amor pretendía, más que de sexo, hacerte llorar de alegría, más que de placer por nuestro encuentro...
Una vida juntos, un presente, un futuro incierto, un destino ininteligible, un acertijo mutuo, un reto para nuestras almas y nuestro intelecto, un sueño compartido, unas metas comunes, un camino recorrido hacia un lugar previamente concertado, pero al fin y al cabo desconocido...
Tantas cosas, tantos sueños, tantas ganas, un todo...
Yo lo quería, por que creía que a tu lado valdría la alegría y no la pena, por que a tu lado, la vida me sonreía por donde iba...
Que fueras el regalo cósmico, el premio, el dharma, la "jubilación"...
Pero hay algo doloroso, que hoy debo aceptar...que
Yo!...solo!... quería!
(tu no!)"
-Con todo cariño, para Mónica, en Argentina-

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