miércoles, 15 de enero de 2014

"Apenas y logro reconocer mi rostro en el espejo, mis ojos ya no tienen ese brillo de antaño, ya no guardan la inocencia de aquellos años mozos, no hay pulcritud de la cual sentirse orgulloso, es una mirada al vacío eterno de lo que alberga la nada.

Los años pasan inadvertidos, las huellas del tiempo marcan mi rostro, con surcos que mis lagrimas silentes labran, en noches de eterna melancolía, tristeza que se arremanga en mis pupilas, el sonido quedo de un insomnio con nombre y apellido que le resta energía a mis pocas ganas de seguir existiendo.

Miro mis manos vacías y me pregunto, ¿cuando he de llenarlas de caricias?, y ¿dónde he de remojar de besos mis labios?, ¿que hacer con el calor, que emana de mi cuerpo?, ¿y las ganas que contiene mi sexo?, ¿que orgasmos aguardan, por mi lujuria y deseo?.

¿A qué oídos irán a parar mis versos?, ¿qué hojas blancas, como sábanas que arrugamos, se llenarán con la tinta de poemas, de frases de amor, que mi corazón resguarda, para la que no ha de llegar nunca más?.

Ése extraño del espejo, no soy yo, no puedo ser yo, no el que reía, no el que era feliz con cualquier tontería insulsa, no el que oraba cada noche antes de irse a la cama, no el que le apostó a la vida por una dicha, que vino y le abandonó de repente, dejándolo sin nada.

No se reduce mi vida a días grises que pasan, como una película muda, protagonista de un filme que nadie ve, uno lleno de drama, la única acción que tiene esta historia, radica en las dificultades de su único protagonista, para sobrevivir a las escenas de riesgo que el mismo se plantea, en este monólogo de sobrevivirse a sí mismo.

Miro hacia atrás, y no logro verme en el pasado, ya no sé donde dejé tirados mis pasos, ni que rumbo tomé, ni el destino sabe donde diablos me trajo, me dejo llevar, como madero seco en la mitad del océano, uno que me lleva y me trae en oleaje salvaje, que no me muestra la orilla, ni tierra donde repose la esperanza que una vez tuve en mi alma.

Ahora aguardo los días, aquellos que soñé con luz de sol bañando mi cuerpo, con el rocío de la mañana mojando mi cara, y el viento jugando con mi cabello, imagino respirar un aire nuevo, descontaminado de enojo, un aire que refresque mis pensamientos, con bellos recuerdos, de un pasado feliz, de un presente lleno de gozo y de un futuro lleno de fe, sin rastro alguno de miedo.

Me siento al borde de la noche, miro al cielo, le hago siempre la misma pregunta, ¿cuando?, ¿quién?, ¿donde?, cierro mis ojos, abro mi boca, exhalo un suspiro, me levanto, camino sin rumbo, miro a todos lados, te busco, te busco, te busco..."


 

 

 

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