"Yo también fuí crucificado, y también padecí persecución, yo también prediqué en el desierto de algunas mentes áridas de ideas, en algunos corazones resecos de sentimiento.
Yo también cargo una cruz de recuerdos, fuí azotado con indiferencia y crueldad, yo también fuí traicionado con un beso, con una promesa, en medio de la fiesta que celebraba mi corazón, por creerla mi alma gemela.
A mí también me negaron, y me niegan, dicen que no existo, que no soy hijo de Dios, que soy un hijo de pu..., un peligro, un falso profeta, un rebelde con causa perdida, un blasfemo, un charlatán.
A mí también me escupieron el amor que dí en la cara, me abandonaron cuando caí en desgracia, me abofetearon con silencio, se burlaron de mis sentimientos, apostaron por mi desdicha, se jugaron mi suerte en comentarios.
Mi pecho también fué traspasado, para ver si todavía vivía, más no brotó agua de la herida, brotó poesía, brotó sangre, no hubo clavos en mis muñecas, ni corona de espinas en mi cabeza, las espinas están clavadas en mi corazón, y en mi cabeza tus recuerdos.
Yo tuve sed, atado al madero del olvido, y un amargo sabor de boca, fué el vinagre que remojó la sequía de tus besos, los que ahora estampas en otra boca.
El universo me gritó en la cara: "¡he ahí a tu Karma!"
y fuí etiquetado "L...Rey de los Jodidos!".
A mi costado también hay un par de ladrones conmigo, uno que me quita el sueño, Insomnio le llaman...otro que me roba la paz...memoria le dicen.
No hay promesa de paraíso para mi tortura, ni esperanza de resurrección para este sentimiento terreno, no hay un cielo que me espere, ni vida eterna para un amor que fallece, no voy a sentarme a la derecha de nadie que la ciencia niega, no hay Arimatea que me baje del madero.
No recogen mi sangre en copas, no limpian mis heridas, no hay viuda que me llore, y mi madre no conoce mi martirio en esta cruz de amores.
Mi cama es la tumba que alquilo todas las noches, en la que envuelvo en mortaja este amor que aún por tí siento, un sudario de pasiones, de caricias y besos tuyos que se fermentan con el paso del tiempo.
No hay resurrección para mi, para este amor, y aunque diga una y mil veces al cielo "¿por qué me has abandonado?", solo responde el silencio...el tuyo, el que me hace descender hasta las profundidades de mi propio infierno.
Mi padecimiento no redime pecados, no borra las culpas de nadie, no he sido dado en sacrificio, no puesto en ofrenda como holocausto, aquí el cordero manso(menso) fué mi corazón enamorado, el que entregué con todo, el que ofrecí, el que fué despreciado, el que no fué aceptado como libación, ni como regalo.
No soy el redentor de nadie, ni el Mesías de ninguna causa perdida, no soy el elegido de ningún santo espíritu, no fuí ungido de piedad o sabiduría, no me transfiguró la gloria, ni me hizo caminar sobre las aguas de tristeza, ningún poder sobre humano, no sano leprosos, ni levanto de su cuadraplegia a ningún discapacitado, no le devuelvo la vista a ningún ciego, ni resucito de entre los muertos vivientes, ninguna alma perdida.
No he salvado nunca de la lapidación a ninguna prostituta, no he pronunciado sermón alguno a los pies de ninguna montaña.
Mas yo también fuí traicionado, juzgado, condenado y castigado, yo soy de algún modo un nazareno, que pretendió salvarte y salió crucificado, que te quiso querer, y te quedó a deber".
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