domingo, 14 de septiembre de 2014

Domingo 14 de septiembre de 2014
 
"-Me puse a repasar los hechos, en ese ritual sado masoquista de recordar lo sucedido, de volver a hacer las mismas preguntas y a obtener las mismas inútiles respuestas.
Allí la soledad levantó una vez la mano, mostrando el vacío de mi vida, el pesado fardo de culpas que ya no cargo, pero que arrastro como grillete.
Evidencio entonces la completa y absoluta incapacidad de abandonar el pasado, de dejar atrás tu imagen, de vivir de los recuerdos y seguir adelante, con una vida que no me sabe a nada y de la que siento que no hago parte.
Totalmente enajenado, absorto todo el día en cavilaciones, mi silencio no lo perturba más que el ruido de los autos en la calle, el ladrido de abandonados perros, y las voces de gente que susurra socarrona al verme.
En mis pasos el destino se confunde, y mis manos vacías sujetan el frío de lluviosas tardes.
El sol se fue a vivir en tus ojos, y la luna se esconde cuando de noche salgo.
Quisiera creer que una estrella me protege, o que mi destino está en una inteligencia que me precede y antecede en evolución y superioridad.
Mas los días vienen y se van, como lo hacen las aves en la mañana, y el tiempo pasa sin misericordia alguna por mi carne.
Se me han dormido las ganas de ir a la batalla de los lechos, de encender en llamas de pasión algún inocente cuerpo.
Los besos resecaron la humedad que quedaba, y ya no se como se calca un abrazo en la madrugada.
Ando perdiendo la memoria de mi mismo, olvidando donde pongo las cosas que utilizo, y no me acuerdo de los nombres de mis amigos, ando adivinando siempre a donde voy conmigo.
Yo miro el horizonte como viendo algo desconocido, y me figuro perdido en el tumulto de gente que me saluda con una sonrisa en los labios.
Ya no ven mis ojos al mundo con el agrado de otros tiempos, mi daltonismo solo permite que vea el gris de todas las cosas.
El espejo es ahora mi enemigo, un extraño vive en su reflejo, y no me deja verme.
Y mi cama es inmensa y fría como el polo sur, aunque vivas en el polo norte.
Siento que enloquezco un poco mas cada día, que se resbala mi cordura, y que el sueño que no concilio le resta fuerzas a mi propia vida.
Se me ha agotado el llanto de los ojos, solo está el revuelque de las tripas.
Y esta mente traicionera, que no deja de pensarte, no cesa de dibujarte clara y tangible a cada instante.
Se agotó mi paciencia con el cielo, aquél en el que creía tanto, se cocieron mis alas en el fuego, de este infierno de extrañarte tanto.-"
 

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