Miércoles 10 de Septiembre de 2014
"La música aturde ahora mis oídos, hace vibrar a profundidad mi ser con cada acorde, el sonido estridente y maldecido de guitarras eléctricas saturan mis entrañas de rebeldía.
"La música aturde ahora mis oídos, hace vibrar a profundidad mi ser con cada acorde, el sonido estridente y maldecido de guitarras eléctricas saturan mis entrañas de rebeldía.
Una euforia auto-inducida por una letra anatema y prohibida, mi ser revienta en explosiones súbitas de adrenalina que como gasolina, aceleran el motor de los latidos de mi corazón.
En el rock la filosofía del hedonismo se resume, se sublima, se exalta, se enardece y enarbola, se agiganta y se expande, como incendio, como ráfaga de viento.
En la hipnosis colectiva que el endemoniado ritmo de la música me sumerge, se adormecen mis sagrados credos, y se despiertan mis demonios, surge entonces la inexplicable tentación de probar lo prohibido, de pecar, de romper lo establecido.
Música infernal le llaman, pacto melodioso con satanás, le vendes tu alma al diablo en estrofas proscritas, si sacudes tu cabello y contorsionas tu cuerpo en el enloquecido ritmo, ya estás poseído, perdido en el infierno.
Voy al tumulto de los renegados, los despreciados, los rechazados por la masa que domina, la dueña del dinero con el que se compran las conciencias, la que alcahuetea la pedofilia de la iglesia que bendice sus acomodadas cabezas.
Yo sacudo mi cabeza en los conciertos, con afán de desterrar lo que de niño me metieron en el cerebro, un viejo y caduco orden, un sistema que te hace cada día más borrego, esclavo y lava cerebros.
Con mi música yo me libero, me zafo los grilletes y las cadenas del intelecto, yo me voy a lo más básico, al pogueo y machoneo, al exorcismo de la realidad que nos pusieron en el plato.
Es la música mi religión, mi adicción y mi personal credo, mi filosofía de vida, la banda sonora de mis juergas de alcohol, droga y sexo, es mi culto a la rebeldía y a la diferencia.
Es el rock, el metal y el punk, mi desayuno, almuerzo y comida, me la bebo, me la fumo, me la sudo en una cama con una buena compañía.
Que viva el rock, que me satura las entrañas, que enciende el fuego con la chispa de la locura, de esa que me posee cada vez que suenan las guitarras, los bajos o la batería, y que una voz de ultratumba, me conmueva las entrañas, mientras sacudo mi cabeza y estrello mi euforia contra este mundo que inventaron otros para asesinarnos de rutina y modelos de perfección absurda.-"
Voy al tumulto de los renegados, los despreciados, los rechazados por la masa que domina, la dueña del dinero con el que se compran las conciencias, la que alcahuetea la pedofilia de la iglesia que bendice sus acomodadas cabezas.
Yo sacudo mi cabeza en los conciertos, con afán de desterrar lo que de niño me metieron en el cerebro, un viejo y caduco orden, un sistema que te hace cada día más borrego, esclavo y lava cerebros.
Con mi música yo me libero, me zafo los grilletes y las cadenas del intelecto, yo me voy a lo más básico, al pogueo y machoneo, al exorcismo de la realidad que nos pusieron en el plato.
Es la música mi religión, mi adicción y mi personal credo, mi filosofía de vida, la banda sonora de mis juergas de alcohol, droga y sexo, es mi culto a la rebeldía y a la diferencia.
Es el rock, el metal y el punk, mi desayuno, almuerzo y comida, me la bebo, me la fumo, me la sudo en una cama con una buena compañía.
Que viva el rock, que me satura las entrañas, que enciende el fuego con la chispa de la locura, de esa que me posee cada vez que suenan las guitarras, los bajos o la batería, y que una voz de ultratumba, me conmueva las entrañas, mientras sacudo mi cabeza y estrello mi euforia contra este mundo que inventaron otros para asesinarnos de rutina y modelos de perfección absurda.-"
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