viernes, 19 de septiembre de 2014

"-Todas aquellas cosas que una vez lastimaron tanto se fueron quedando dormidas, ocultas en una oscuridad que ninguna luz logra traspasar.
Y en el giro del destino, lo que fue tapado con un dedo, salió desnudo y tímido hacia la luz de una verdad en la que nadie creyó jamás.
Los enigmas se refundieron en los recodos de cada quien, y cada quien guardó silencio sobre lo que sucedió. un mutismo con consentida complicidad.
De aquel pecado no quedaron huellas, ni rastro, ni pistas que seguir, ése crimen se refunde en el tiempo.
La distancia se hizo cada día mas grande y sus almas no volvieron jamás a conectarse en una disimulada mirada.
Los ojos de ambos buscaron otros destinos, y sus manos ya no precisaron nunca mas de la piel de ninguno.
Los sentimientos se fueron a una fosa común de recuerdos desteñidos, y el hilo invisible que una vez creyeron unirlos, lucía cortado de por vida.
Caminaron sus destinos en opuestos rumbos, y la vida se encargó de extraviarlos lo suficiente como para borrar de la memoria los momentos del pasado.
Se tornó bizarro el mundo bajo sus pies, y el aire siendo el mismo, tenía un aroma diferente para cada uno de ellos.
El atardecer de allá, y el amanecer de acá, el anochecer de allá y la madrugada de acá.
Tan lejos quedaron el uno del otro, que quizás el destino nunca vuelva a cruzarlos, siendo caprichoso y terco como es, muy posiblemente aplace tal suceso, para una encarnación venidera, o en la eventualidad casual de una realidad alterna, en otro espacio y tiempo.
El azar tiene una forma peculiar de estrellar las realidades, de aplastar los egos, de fusionar las divergencias, a el le pertenece el poder de hacer las cosas a su modo y antojo, y en el vaivén de ese caprichoso obrar del destino, quedan estrujadas y maltrechas nuestras almas, llenas de heridas y cicatrices, de rasguños de felicidad tan efímera como el destello de una estrella que agoniza.
En esa impotencia, es que el alma nos obliga a permanecer a merced de los eventos que no podemos cambiar, sin el esfuerzo inútil de quebrantar la libertad o la voluntad del libre albedrío al que estamos sujetos.
Entonces entiendes, que hay cosas que es mejor que no hubiesen pasado nunca, y otras que deberían pasar siempre.-"





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