"-Sentí un cosquilleo extraño en mi vientre, cuando te descubrí parada debajo del portón de aquel edificio.
Y tu sonrisa terminó de profundizarlo en mis entrañas, de hacerlo mas intenso.
Mis ojos, en la costumbre de escanearlo todo se posaron en tu fina humanidad y echaron un vistazo minucioso a tu atuendo, tu rostro, tus ojos, tus labios, el color de tu pelo, tu perfecta dentadura y a ésa mágica alegría que sabe proyectar tu sonrisa.
Y aunque mis nervios no fueron en principio por causa de enfrentarme a lo novedoso, si tomaron alas al ver que el universo se había esmerado en hacerte hermosa físicamente.
De como el sol hizo su trabajo en tu piel, dorándola con esmero haciendo junto con tu ADN, el perfecto bronceado que de seguro envidian muchas mujeres.
Cuando mis nervios subieron de nivel, mis ojos no lograron posarse mas en ti, entonces mi cerebro empieza a disparar pensamientos y mi lengua a ametrallar con palabras.
Que dulce fue de tu parte, tolerar todo este barullo y el ruido de mis razonamientos.
Que no te pareciera imprudente que te quitara de la boca la palabra, que te interrumpiera o que me apoderara permanentemente del discurso.
Tu dulce voz fue la culpable, el disparador y el detonante, de toda la adrenalina que me corrió por las venas aquella tarde, que provocara que mi corazón remendado latiera a doble marcha.
Mas hasta aquí lo que pude ver solo con los ojos.
Luego me di cuenta, que tienes un tesoro interno, que tu luz va más allá de lo que proyectas.
Que hay una gran inteligencia, sabiduría, un corazón hermoso, que alberga mucho coraje y valentía.
Entonces, por breves instantes, me dejaba hipnotizar de lo que escasamente te dejaba decir.
Tenerte en frente fue más allá de lo que supuse o imaginé siquiera.
En esas breves horas me pude dar cuenta de cuan grande eres y cuan grande llegarás a ser, como persona, como profesional, como madre, como mujer.
Tu juventud llenó de asombro mi propia capacidad de entendimiento.
Mas ha sido tu aplomo, seriedad y control sobre ti misma, lo que me ha dejado con la guardia baja y con gratos recuerdos danzando en mi pensamiento.
No fue mas que un primer encuentro, una sorpresa que rara vez regala el destino, la oportunidad de conocer a quien te ha leído y ha podido verse en lo que has escrito.
Un alma con la capacidad de ponerse en la perspectiva de otra con la que nada tiene que ver.
De aquel encuentro me quedó tu buena vibra, la expectativa de tomarnos un café y hablar de libros.
De seguir despostando al mundo y todo su carnaval de trivialidades.
De quitarle la ropa a los prejuicios.
De pintarle una sonrisa a la cruel cotidianidad.
De ir cambiando de a poco el presente para ver que le podemos arrancar mas adelante al futuro.
Me vine envalentonado, viendo los cojones que te sobran.
Las ganas de sacar adelante tus proyectos y metas personales, el amor hacia tu carrera, hacia lo que haces.
El amor hacia tu hijo, que no precisa de ninguna figura paterna, que no sea capaz de asumir el compromiso.
Ese precioso ser, te tiene a ti y eso es suficiente por ahora.
Y él es tu motor, tu gasolina que lo impulsa, tus alas para volar.
Por lo que no importa que puedas pensar del mañana, el futuro o el destino.
Cuando un ser humano, vibra en la frecuencia del amor y la bondad; la bendición deja de ser promesa y se convierte en un hecho factual.
Estás destinada a brillar, como la sonrisa que regalas, como el calor en el apretón de manos.
Me he quedado maravillado de haber compartido contigo, de ése pequeño lapso cuántico de tiempo y espacio que ambos nos regalamos.-"
No hay comentarios:
Publicar un comentario